Pantoja se sobrevive a sí misma

Pantoja se sobrevive a sí misma

Después de tres años de encierro, la tonadillera renace a la exposición mediática extrema en 'Supervivientes'. «Sé pescar», avisa

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Unas semanas en Cayo Cochinos malcomiendo, sin poder fumar ni un cigarrito y teniendo que soportar los roces de una estrecha convivencia con seres igualmente hambrientos, y tan competitivos como ella, podrían bastar para desatar el lado más salvaje de Isabel Pantoja, ese que una vez, a la entrada de Cantora, la llevó a zarandear a un cámara al grito de «¡No me vas a grabar más!». Pero que la tonadillera más famosa de España enseñe los «dientes, dientes», y no precisamente para sonreír, es seguramente uno de los principales incentivos por los que Mediaset la ha contratado como concursante estelar de 'Supervivientes 2019', el 'reality' extremo que arrancará en Telecinco el próximo jueves.

Superviviente de sí misma, la cantante viajó hace unos días desde Jerez a Madrid, y a estas horas se la supone rumbo a Honduras. En el aeropuerto, sin demasiadas ganas de hablar, se limitó a levantar el pulgar en señal de que va con la moral muy alta. El signo de la victoria se lo reserva para el final del concurso (si es que llega) y lo que tenga que decir se lo guarda para ir desgranándolo en la isla. De momento, ya ha ofrecido un aperitivo en forma de exclusiva en la revista '¡Hola!'. «¿Por qué no voy a hacer lo que yo quiera? -pregunta retadora-. Siempre he vivido mi vida y siempre me la he buscado, desde los trece años hasta hoy en día».

Así que la cosa va de ganarse el pan. En plena campaña de Hacienda, la Pantoja ha decidido ponerse ella también a recaudar. Las cifras que se barajan se mueven tanto que marean... Unos dicen que en 'Supervivientes' cobrará 80.000 euros por semana. Y otros hablan de 300.000 en concepto de exclusivas. Pero, como diría su colega Raphael... «¡Qué sabe nadie!» (que no sean la cantante o su contable).

Cayo Cochinos es un conjunto de diminutas islas en la costa de Honduras que, a pesar de su nombre, son limpias como el coral y están consideradas un santuario marino. Ver a Isabel Pantoja en bañador destripando barracudas podría convertirse pronto en una atracción local semejante al avistamiento de la tortuga carey. Su paso por la isla ya se anticipa como un antes y un después para la comunidad de los garífunas, humildes pescadores que no deben de estar acostumbrados a tanto tronío...

En ese territorio semisalvaje, Isabel se verá obligada a convivir con tarántulas, escorpiones y, lo que es más peligroso, el exnovio de Chabelita, su hija. Redondean el elenco Colate Vallejo-Nágera, una tal Dakota Tárraga (conocida por su participación en 'Hermano Mayor'), el presentador Carlos Lozano y su 'ex' Mónica Hoyos, el 'youtuber' Oto Vans, la periodista Chelo García-Cortés, la inefable Loli Álvarez y algún que otro famoso por el estilo. A ello se suma el morbo de la presencia en el plató de Jorge Javier Vázquez, presentador vedette con quien Pantoja mantiene una relación explosiva y ciclotímica... O como diría él mismo: «De 'jincarse' las peinetas».

Huracanes

Todavía no ha comenzado la temporada de huracanes en el Caribe y 'la Panto' ya ha provocado el primero. El ciclón lo ha desatado la noticia de que cobrará más que nadie y disfrutará de privilegios. Se apunta a que la tonadillera podría haber firmado después de asegurarse una serie de apoyos incondicionales entre los colaboradores del concurso. Pero son solo rumores. La realidad es que, al igual que sus compañeros de aventura, Pantoja tendrá que aprender a hacer fuego, a construir una cabaña, a buscar comida... A pescar no, porque ya sabe, habilidad que podría garantizarle la supervivencia en la isla y, lo que es más importante, en el concurso. Aunque, como ella dice: «Yo pescar sé, que piquen o no es otra cosa».

Llama la atención que Isabel esté dispuesta a cambiar un encierro monacal de tres años (los que lleva fuera de prisión) por una radical exposición mediática, pero ella nunca ha sido mujer de medias tintas: o todo o nada. Se declara decidida a saltar al mar desde el helicóptero («sé nadar aunque no sea Esther Williams»), a batirse el cobre con sus adversarios, a pasar hambre («soy de poco comer») y a aguantarse las ganas de fumar... Al fin y al cabo, debe de pensar, «más 'cornás' da la cárcel». Y por si la cosa se tuerce, avisa: «Yo sé perder, yo sé perder». Así que, como en la ranchera, después de tanto tiempo en silencio, quiere volver, volver, volver...