«En el amor he dado alguna espantá»

El hijo de Palomo Linares asegura que las peores cornadas se las ha dado la fama./Enrique Sanz de San Pedro
El hijo de Palomo Linares asegura que las peores cornadas se las ha dado la fama. / Enrique Sanz de San Pedro

El exmatador Sebastián Palomo Danko debuta como escritor con una novela romántica. «A veces hace falta más valor para enfrentarse a una relación que a un toro»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Las historias de amor suelen comenzar en plan 'chico conoce a chica', pero Sebastián Palomo Danko inicia su primera novela con una ruptura. La ha titulado 'La culpa es tuya'. Y, para remate, el diseño de la cubierta lo preside una inquietante caricatura de Cupido con metralleta... Cuesta creerlo, pero el hijo mayor de Palomo Linares y Marina Danko jura que, a pesar de todo, su primer libro es una bonita historia de amor, el relato de dos seres «que se quieren una burrada». Que nadie busque en él paralelismos con la sonada separación de sus padres, ni con sus propias experiencias sentimentales, porque él (como Sabina) lo niega todo... «Mi libro tiene muy poco de autobiográfico», avisa.

Abogado economista, extorero, empresario en el mundo de la moda, y famoso a su pesar («siempre he huido de ese cliché»), Sebastián, a sus 41 años, está como un niño con zapatos nuevos. El próximo martes publica su primera novela y anda pellizcándose para creérselo... «De momento no me siento escritor, solo un tío con mucha suerte», matiza. Lo de escribir le viene de niño. En el colegio redactaba cuentos y luego en la universidad le dio por elaborar guiones cinematográficos. Su debut literario toca el género romántico pero paradójicamente a él le pilla sin pareja. El exnovio de la aristócrata Olivia de Borbón y de la mediática entrenadora Carla Sánchez Zurdo reside actualmente en su piso de Madrid con la única compañía de dos perros. «El amor ya llegará cuando tenga que llegar, yo no lo busco», dice muy torero. Luego bromea: «Es que yo el tirón con las mujeres lo tuve a los 35».

Igual que el brindis de una faena taurina, pero con bastante más misterio, Palomo ha dedicado su libro: «A todos vosotros y en especial a TI...». No hay forma de sonsacarle el nombre de esa persona en mayúsculas. Pero da una pista: «El primer ejemplar que cayó en mis manos se lo dediqué a alguien 'superespecial': mi madre». Su madre es la colombiana Marina Danko, otrora musa del papel cuché por su rutilante belleza, más tarde convertida en diseñadora de joyas y actualmente residente en Mónaco junto a su nueva pareja. Su primogénito niega que algún tipo de complejo de Edipo le impida encontrar a la mujer ideal... «Que no. Que yo estoy solo porque me encuentro muy bien así, tranquilo y feliz».

Paño de lágrimas

No pueden decir lo mismo sus allegados. La historia que Sebastián relata en su primer libro comenzó a fraguarse hace cosa de dos años cuando, quién sabe por qué, varios de sus amigos pasaron por relaciones complicadas y convirtieron al extorero en su paño de lágrimas. «Me llamaban y hasta me invitaban a comer para contarme sus peripecias sentimentales, consultarme sus dudas...». Y todo eso, por lo visto, daba para una novela. Pero el autor niega que su libro tenga un sesgo masculino. «Para nada. Yo no soy nada machista y además pienso que todos, hombres y mujeres, somos iguales ante el amor. Sentimos los mismos miedos». En este punto, Danko reconoce que «muchas veces hace falta más valor para enfrentarse a una relación que a un toro». Y a regañadientes acaba admitiendo que sí, «que alguna 'espantá' en el amor he dado».

Asegura no echar de menos los ruedos que pisó durante casi siete años pero confiesa que a veces por la noche, cuando se va a dormir, «invento que estoy toreando y le doy algún pase con la mano al aire». Hace tiempo que Sebastián colgó el traje de luces y volvió al mundo del Derecho. Pero sus inquietudes no acaban ahí. También creó 'Harper Pug', una marca de ropa para dueños de mascotas en cuyas camisetas pueden leerse irónicos mensajes como 'In dog we trust'... Además es fotógrafo aficionado y ahora, aspirante a escritor.

Aunque ya le han advertido que en los ruedos literarios caen más puyazos que en el tercio de varas, Palomo asegura que las mayores cornadas se las ha llevado como personaje público. Tal vez por eso no quiere hablar de su padre, fallecido hace dos años. «He decidido que todo lo relativo a mi familia me lo guardo para mí», sentencia. Y posa en Instagram sentado en un paso cebra, esperando su debut como escritor de historias románticas... Dice detestar el amor «posesivo, celoso y controlador». Y, a pesar de la pasión que destila su primer libro, asegura: «A mí Cupido me ha ametrallado muy poco».