Una noche para celebrar con Kool & The Gang

El vocalista de Kool & The Gang, entre el público de Mendizorroza. /Blanca Castilla
El vocalista de Kool & The Gang, entre el público de Mendizorroza. / Blanca Castilla

El grupo revivió décadas de éxitos ante un pabellón de Mendizorroza lleno, festivo y bailón en el cierre del ciclo de jazz de Vitoria

Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

«¿Está la gente en este sitio con ganas de fiesta?». La pregunta estaba respondida de antemano, visto el personal ante el escenario de Mendizorroza. Por fin, el polideportivo se había llenado para una doble velada de funk y, tras Brooklyn Funk Essentials, la gente estaba más que dispuesta para bañarse en ritmos sincopados, pesadas líneas de bajo y poderosos riffs de vientos. Las diversas capas de teclados, la guitarra de ritmos bailones y las canciones reconocibles al primer compás configuraban una receta que iba a funcionar a la perfección en el veterano pabellón.

Antes de que los estadounidenses salieran a escena, Iñaki Añúa anunció su retirada en un emotivo vídeo y, tras 40 años al frente de la nave jazzística, cosechó unas andanadas de merecidos aplausos con el público en pie. Un foco de luz blanca iluminaba al impulsor del ciclo musical, que recibía una larga ovación, también en pie.

Poco después de la despedida 'oficial' de Añúa, la tarima se iluminaba y una música enlatada prologaba la actuación de la legendaria banda de funk. Un potente vendaval a base de saxo tenor, trompeta y trombón introducía el conocido 'Tonight', el pistoletazo de salida de una actuación en la que planeaba la magia del baile. Ya desde el principio, desde que los primeros músicos con camisetas rojas llenas de elementos brillantes salieron a escena, la gente comenzó a agolparse al fondo, tras las sillas y la mesa de sonido. Había ansias de escuchar éxitos como 'Ladies' Night', 'Get Down On It' o el celebérrimo 'Celebration', algunas de las opciones que uno de los vocalistas propuso como una especie de 'maitre' musical.

Quedaba mucha noche, mucho funk, mucho baile, muchos brazos en movimiento de lado a lado y hasta el momento de los móviles iluminando la oscuridad. Este último llegaría en 'Cherish' que, al igual que números tan potentes como 'Fresh', 'Jungle Boogie' o 'Hollywood Swingin'' suponían la prueba evidente de un espectáculo perfectamente ajustado. La oferta es profesional y todo está totalmente engrasado, con las coreografías de los cantantes, el empastado de las voces, los juegos entre instrumentos o las incitaciones a la danza o a la repetición de frases cantadas por parte del público.

'Joanna', 'Let's Go Dancin' (Ooh, La, La, La)', 'Sexy (Where'd You Get Yours)' fueron otros momentos destacados en un concierto donde el funk más fiestero estaba empaquetado a la perfección. En el conjunto, veteranos como el teclista y percusionista Curtis Williams o el saxo y voz Ronald Bell compartían las tablas con el guitarra y voz Amir Bayyan, de la siguiente generación,algo normal en un proyecto tan longevo. Sí, pero las camisetas 'sparkle', los pantalones llenos de cremalleras o las botas de basket incluso plateadas y brillantes no sirven de nada si no hay algo más. El problema es que todo puede parecer un poco menú degustación, una oferta que —pese a ser el original— recuerda un poco a un musical sobre Kool & The Gang.

Pero la noche fue para disfrutar, la gente lo hizo —con la voz, las palmas y el resto del cuerpo en movimiento— y todo Mendizorroza acabó bailando 'Celebration'. Que de eso se trataba.

 

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