El ritmo de los Brooklyn Funk Essentials

Música para divertir. VanHetten, Brooks, Foster y Kronlund afinan coordinados. /Blanca Castillo
Música para divertir. VanHetten, Brooks, Foster y Kronlund afinan coordinados. / Blanca Castillo

Brooklyn Funk Essentials calienta la noche más concurrida, justo antes de un emotivo homenaje al director del festival, Iñaki Añúa

Laura Alzola
LAURA ALZOLA

El mantra del funk impregnó Vitoria en la última noche del festival de jazz. Y las fronteras entre géneros musicales -más desdibujadas que nunca en esta edición- volvieron a demostrar ser terreno fértil para la creatividad. Los Brooklyn se presentan como un colectivo de música que mezcla jazz, funk y hip hop; con músicos y poetas de diferentes culturas en un concierto explosivo. Pero la noche vino con una sorpresa. Al descanso, antes de Kool & The Gang se rindió un homenaje al director, Iñaki Añúa, con un emotivo vídeo aplaudido por todo el pabellón.

Conocidos por deconstruir el funk de los 70 hasta su esencia y volver a crearlo con canciones originales y movimientos propios, los Brooklyn pusieron toda la carne en el asador desde la primera canción de la noche. Durante uno de sus nuevos temas, 'Bakabana', el guitarrista Desmond Foster cantó un ronco rap al estilo más 'dancehall'. Poco después, interpretaron 'Istanbul Twilight', que contenía melodías orientales y aires de reggae que permanecerían durante la hora y media que duró el concierto.

El vestuario de los músicos denotaba el amalgama de culturas y estilos presentes. Hubo pantalones de cuadros escoceses, batas japonesas con estampados florales, vestidos étnicos y faldas con volantes. Además, para satisfacción de los amantes de la improvisación y del sonido más jazzístico, no faltó lo básico: música inteligente. Solos del trompetista Ivan VanHetten y de la saxofonista Anna Brooks. Esta última se llevó los vítores más enérgicos de los oyentes; boquiabiertos. Aunque de la banda inicial, formada en 1993, solo queda el bajista Lati Kronlund, los Brooklyn Funk Essentials actuales que actuaron en la capital alavesa dejaron patente ser un conjunto 'All Star'. Solo había verdaderas estrellas al escenario.

Hubo que esperar hasta el último concierto de la semana para ver el aforo del pabellón de Mendizorroza completo. En las gradas no cabía un alfiler y buena parte del público había decidido permanecer de pie para bailar. Pero de qué manera. La timidez la dejaron los espectadores en casa. Porque a eso se acudía ayer, en esencia, al festival de jazz. La noche funk por excelencia sirvió de anzuelo para quienes querían mover el esqueleto, y también para los reticentes a pagar por otros tipos de música más abstractos.

Sonaron temas de todos sus álbumes -cinco hasta el momento- como 'Dance or die', escrita en 2015 o 'Where love lives' grabada en 1990 por la cantante Alison Limerick, antes de que los Brooklyn existieran. Las enérgicas muñecas del guitarrista Foster y del bajista Kronlund no permitieron que el ritmo decayera un solo minuto.

 

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