Vitoria tropical y flamenca con Niño Josele, Estrella Morente y Anat Cohen

El concierto de este viernes, en Mendizorroza. /
El concierto de este viernes, en Mendizorroza.

Mendizorroza acogió una fusión, creíble y sosegada, de melodías brasileñas por un lado, y su esencia flamenca por otro, en un concierto mano a mano y con un sonido perfecto

PABLO MADARIAGA (EFE)

Niño Josele y Estrella Morente ofrecieron anoche en el Festival de Jazz de Vitoria una fusión, creíble y sosegada, de melodías brasileñas por un lado, y su esencia flamenca por otro, en un concierto mano a mano y con un sonido perfecto. Vinieron a presentar su "Amar en Paz", un disco de aires brasileños cantados en castellano, con la producción de Fernando Trueba y editado en su Calle 54 Récords. No es nada nuevo, hace décadas ya que el flamenco viene relacionándose con naturalidad con otros muchos estilos. Como hizo Enrique con Lagartija Nick en "Val Del Omar" por ejemplo, o como lo hicieron Lole y Manuel en "Nuevo Día", o Triana en "El Patio" ambos en el año 1975, o los hermanos Amador con Kiko en el maravilloso "Veneno" del 77.

Sin embargo no es naturalidad lo que le sobra a Estrella. Su técnica es impecable y su voz bonita, pero tiene dificultades para transmitir, porque resulta, hasta cierto punto, pretenciosa. Es un defecto que no es ajeno a otros muchos músicos, pero parece difícil de corregir en una cantante. Por eso cuando ella salía del escenario, y Josele se explicaba con su guitarra, la comunión era absoluta y cuando ella volvía, había más dificultades para entenderse con el público.

Anat Cohen, invitada

Han terminado invitando a Anat Cohen, en uno de esos momentos que solo festivales como este son capaces de ofrecer. Disfrutar de dos instrumentos tan dispares culturalmente como esa guitarra y ese clarinete, además de la voz de Estrella, escuchándose mutuamente, ha sido otro lujo más.

A primera hora, Anat Cohen se ha presentado con la brillantez de su clarinete por delante, y tres músicos más en escena. Piano, contrabajo y batería (Jeff Ballard de nuevo, como ayer con Brad Mehldau) han sido el complemento para un estilo que ha comenzado muy jazz, para, poco a poco, ir reconociendo otros orígenes. Tenía que ser así tratándose de una joven de Nueva York, una de las ciudades más productivas y reconocibles cuando de música se trata, aunque Anat sea originaria de Tel Aviv.

Cosmopolitismo y juventud son una fórmula interesante. Así que su último disco, "Luminosa" (Anzic Récords, 2015) recoge muchas influencias, desde el tropicalismo hasta el blues, y hasta "La vie en rose" vale. Pero lo más destacable en la noche de hoy ha sido su buen gusto en la interpretación y su cercanía en el escenario, cerrando los ojos a veces y dejándose llevar, ella misma, por la música de sus compañeros.

Todo ello ha sucedido ante un público que siendo numeroso no ha abarrotado el recinto, y que ha demostrado receptividad y ganas de divertirse, apoyando a los artistas incondicionalmente.

Este sábado el festival cerrará sus puertas hasta la próxima edición, que será la número 40, con una música, una vez más, universal. Herbie Hancock y Chick Corea, solos frente a sus respectivos teclados, en un concierto que forma parte de una gira única. Lo que depare la noche es imprevisible. Sobre todo teniendo en cuenta que, en el Barbican de Londres hace bien poco, por ejemplo, comenzaron diciendo: "¿Empezamos por algo o por nada?" Y empezaron por nada.

 

Fotos

Vídeos