Del flamenco al jazz y vuelta con Poveda y Noa

Noa en plena actuación en Mendizorroza/
Noa en plena actuación en Mendizorroza

La cantante subió al escenario para leer un texto en castellano en el que habló del "fracaso y cobardía de los líderes políticos y religiosos"

PABLO MADARIAGA | EFE

Vitoria ha vivió ayer otra noche de contrastes con dos estilos completamente distintos en el doble concierto de la israelí Noa y el cantaor Miguel Poveda durante la tercera velada del Festival de Jazz, que registró un lleno absoluto en el recinto de Mendizorroza. La cantante subió al escenario para leer, en primer lugar, un texto en castellano en el que habló del "fracaso y cobardía de los líderes políticos y religiosos", tanto palestinos como israelíes, que no han hecho todo lo necesario por evitar el conflicto, y defendió la existencia de dos estados en paz.

A pesar de la seriedad de este comienzo, su música fue amable y alegre. Su voz inmediatamente remitió a Joni Mitchell, una voz blanca, muy jazzy y melódica. El acompañamiento fue sencillo, la guitarra de Gil Dor a su izquierda, el contrabajo a su derecha y una batería. Aunque casi inmediatamente la cantante se desplazó al fondo del escenario y se puso a tocar percusión mientras cantaba. Entonó varias canciones de su último disco, entre ellas "Eternity and beauty" cuya letra compuso para Pat Metheny, e incluso imitó a Sabina con quien ha colaborado recientemente. También abordó la música tradicional de su país de origen, Yemen, casi siempre apoyando a los músicos a la percusión.

Además de las influencias musicales propias, la personalidad de Gil Dor que la acompaña desde 1990, ha sido definitiva en el desarrollo de su carrera, que no ha parado de crecer en los últimos 20 años, desde que se presentó aquí en los conciertos del Jazz del Siglo XXI. Noa resulta también una mujer entrañable, con la que es fácil sintonizar. En el bis animó al público a cantar con ella "Lo bello que es vivir", en castellano y también en hebreo, consiguiendo una emoción muy especial.

Miguel Poveda, por su parte, prefirió acompañarse de un grupo numeroso de músicos: trompeta, contrabajo, piano, cajón, percusión y por supuesto palmeros y la guitarra de Chicuelo. Empezó versioneando a Serrat con el poema de Miguel Hernández "Para la libertad". Con este comienzo, la primera parte del concierto fue muy seria, dedicada a la poesía, también de Lorca entre otros, en contraste con lo que el público acababa de escuchar.

Después de una pausa en el cante, en la que Chicuelo tocó sin Poveda, éste volvió a subir al escenario para arrancarse con los palos del flamenco, con un acompañamiento musical también más clásico. Ahí es donde se aprecia con más nitidez la calidad de este músico que está hoy por hoy entre los grandes gracias a un esfuerzo personal enorme, pese a las dificultades que tuvo que superar en sus comienzos hasta su profesionalización.

Finalmente, el cantaor pasó a una tercera fase, la de la copla, recuperando el piano, el contrabajo y la trompeta, para conseguir una instrumentación con más brillo. Los abanicos, como dijo la propia Noa, seguían agitándose como mariposas cuando volvió al escenario con su grupo para compartir con Miguel el escenario. Después, los dos solos cantaron una nana para finalizar y el público entendió inmediatamente que era absurdo pedir más.

Hoy estarán aquí Trombone Shorty y Dr. John, que homenajeará a Louis Armstrong en una noche que promete transportarnos a Nueva Orleans

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos