Así vivieron el BBK Live WAS y Las Odio

Las componentes de Las Odio. /Petrarca Photography
Las componentes de Las Odio. / Petrarca Photography

Al comienzo del festival les preguntamos a Deu Txakartegi y a Ágata Ahora por sus preferencias en el cartel y esta vez valoran las actuaciones tras su paso por Kobetamendi

Silvia Cantera
SILVIA CANTERA

Tocar en un festival te da la oportunidad de descubrir sus entresijos y llegar a rincones a los que el público no puede acceder. Aunque «el día en que tocas los ensayos y compromisos impiden que escuches tantos conciertos como te gustaría». Ágata Ahora, guitarrista de Las Odio, ha vivido las dos caras del BBK Live. Volvió a Kobetamendi «muchos años después» y ya en casa reconoce que se ha marchado «aún más enamorada de Bilbao y pensando en cómo volver». Deu Txakartegi, líder de WAS, no ha subido este año a ningún escenario, pero ha vivido junto al resto de la banda la edición «con el mejor cartel que ha habido hasta ahora».

Ambos tenían claro la semana pasada que el de David Byrne iba a ser uno de los conciertos más espectaculares. Acertaron de pleno. Ágata finalmente no pudo ver al ex de Talking Heads, pero Deu, gran seguidor del grupo, asegura que «fue el copón de la baraja». «Dio el concierto más completo en todos los sentidos. Tenía un punto naif, pero al mismo tiempo era reconfortante con la raza humana. Pretencioso e inocente a la vez. Sobrecogedor y una muestra de su inteligencia», cuenta emocionado.

WAS, durante el concierto que ofrecieron en el BBK Live en 2016.
WAS, durante el concierto que ofrecieron en el BBK Live en 2016. / Javier Rosa

Para Ágata la gran sorpresa fue Jungle, una banda que tocó tras el concierto de Noel Gallagher y antes de la actuación de Gorillaz. «Iba a ciegas, simplemente porque les gustaba a mis amigos. Me pareció que el sonido fue increíble, que tenía unos músicos alucinantes y con mucho estilo. Estuve bailando muy a gusto. Fue memorable», resume. Sin embargo, Deu, que ya conocía al grupo, se quedó «un poco frío» con un bolo al que cree que «le faltó algo de sangre».

The XX, que actuaron bajo el aguacero del viernes, pasaron a principios de semana por el Antzoki con un formato mucho más íntimo. «Fue la hostia por la cercanía, el sonido… la emoción de ver a una banda así en una sala», recuerda Deu.

Una de las cuentas pendientes de Ágata era el concierto de Cigarrettes after sex. Quiso verlos cuando tocaron en Madrid pero se quedó sin entrada. Se quitó la espinita en Kobetamendi. «Tienen una música muy plana y monótona, pero me gustaron; y en directo fue más emocionante aún», reconoce. Disfrutó del primer día del festival con su pareja y varios amigos y el sábado volvió con el resto de la banda, junto a las que vio a Ana Curra. Y después de bajarse del escenario Firestone, donde Las Odio tocaron a las 22.30 horas, pudo ver el final del bolo de Noel Gallagher, que «estuvo genial».

El éxito de Basoa

Y ya lejos de las aglomeraciones de los grandes escenarios, los dos músicos coinciden en que los espacios Basoa y Lasai fueron un acierto. «Me molaron la electrónica, las luces láser y el sonido 360º. Te dan una experiencia distinta del festival, tienen mucho de club», valora Ágata. Los chicos de WAS no frecuentaron tanto la zona como en ediciones anteriores, pero valoran «la puesta en valor de la música electrónica». Deu cree además que el estreno de Lasai fue muy acertado. «Es un rincón al final del recinto, casi en un acantilado, con buenas vistas y con una cúpula chulísima para pinchar. El equipo de sonido me pareció muy interesante», celebra el cantante, que estuvo allí viendo a Ramzi, «una majarada, pero con un estilo muy sugestivo, libre y nuevo».

 

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