Los primeros grupos ponen música al BBK Live

Lukiek durante su actuación./Carlos Benito
Lukiek durante su actuación. / Carlos Benito

Lukiek, Morgan y Melenas han inaugurado tres de los escenarios del festival con formas muy diferentes de entender el rock

Carlos Benito
CARLOS BENITO

En muchos festivales, los conciertos de primera hora tienen un punto desagradable: unos cuantos espectadores desamparados en un espacio inmenso, algún erial periurbano a pleno sol, con esa incómoda sensación de que en realidad la acción todavía no ha empezado. Pero el Bilbao BBK Live es distinto, porque las características del recinto hacen que eso de estar entre los pioneros de la tarde tenga algo de privilegio. Aquí arriba se está muy bien a lo largo de esas tres horas anteriores a la irrupción de la masa, la mayoría festivalera que sube a ver a los cabezas de cartel o que prefiere dosificar fuerzas de cara a la madrugada. Otra cosa, claro, es tocar, porque los artistas que inauguran el cartel siempre afrontan una tarea un poco ingrata, como de porteros de la gran mansión.

Hoy, ese papel les ha tocado a Cora Novoa, que ha empezado a pinchar a las cinco en el espacio Basoa, y a Lukiek, encargados del primer concierto media hora más tarde. En realidad, lo del inicio de la sesión de Cora Novoa es un suponer, porque a esa hora no había aún ningún espectador dentro del recinto: entre el caos de los autobuses y el retraso de la apertura de las puertas (veintiséis minutos de retraso), el bosque electrónico del festival debía de ser en ese momento un espacio vacío y casi fantasmal. Lukiek sí han iniciado su concierto ante una treintena de personas, tan entregadas como si fuese la hora punta de la noche: el grupo paralelo de Josu Ximun, guitarrista de Belako, tenía ahí su cuota de seguidores locales (había camisetas de Empty Files o Vulk), pero también se veía a extranjeros con la cara pintada que se dejaban llevar por su sonido agresivo. Lukiek son uno de esos grupos que lo mismo pueden tocar aquí que en un festival punk (sobre todo, con ese batería crestudo) que en un cónclave metalero de miras abiertas, porque sus canciones oscilan entre el post-punk, el grunge (el deje de Nirvana y su manera de alternar calma y furia resultan evidentes en algunos temas) e incluso una rabia que bordea el hardcore.

Un cuarto de hora más tarde, inauguraban el escenario principal los madrileños Morgan, un grupo de sonido clásico en el que resplandece la voz de la cantante, Nina. En formato de quinteto con dos teclados, practican un rock de filiación setentera, con base de blues, country, soul y jazz, que en ocasiones remite a The Band, otras se acerca a las raíces con aromas de Luisiana ('Oh Oh', por ejemplo) y en algún quiebro de voz incluso evoca a Amy Winehouse. Morgan, veteranos de la escena, combinan la técnica instrumental con ese dominio de las tablas que solo se consigue pateando mil escenarios. Tras explicar que tocar en el Bilbao BBK Live es «un puto sueño» y «una maravilla», la vocalista ha hecho reír al público con una confesión: «Menos mal que tengo poco rato para hablar, así nos ahorramos que sepáis que soy gilipollas». Y después ha pasado a 'Work', uno de sus temas más celebrados.

Y este picoteo de los primerísimos del festival concluye con Melenas, cuarteto femenino navarro que estrenó el nuevo escenario Firestone, el más pequeñito de los cinco dedicados al rock. Es curioso cómo, mientras que los cabezas de cartel del festival tienden hacia la electrónica y el baile, la letra pequeña suele servir como muestrario de corrientes más apegadas a las guitarras. Tras la agresividad de Lukiek y la profesionalidad de Morgan, Melenas han ofrecido una tercera vía de acceso al BBK Live, con rock naíf de orgulloso amateurismo, veraniego y despreocupado, que les ha permitido reproducir en este coloso festivalero el ambiente de una pequeña sala. Hasta la vocalista se sorprendía de este ambiente de Bilbao BBK Live íntimo: «¡Qué guay, hay gente que canta!».

 

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