Se hunden los precios en la reventa de entradas para el BBK Live

Sesión de Fatboy Slim, uno de los momentos de la pasada edición del festival./
Sesión de Fatboy Slim, uno de los momentos de la pasada edición del festival.

Los abonos han pasado de los 660 euros que se llegaron a pedir en algunas webs tras agotarse en los puntos 'oficiales' a 90 euros después de que la organización sacara 600 nuevos 'tickets'

JORGE BARBÓ

"Vendo postal del viejo San Mamés a buen precio. De regalo también entrego un abono del BBK Live porque no puedo ir por motivos de trabajo". ¿El precio? 160 euros. Es uno de los muchos anuncios que se podían encontrar en las principales webs de venta de artículos de segunda mano después de que las 120.000 entradas disponibles para el festival que encabezan Franz Ferdinand, The Prodigy y Black Keys se agotaran a un mes del inicio de la cita. Los más despistados, los que pensaron que, como de costumbre, quedarían entradas a última hora, ya se veían a las faldas de Kobetamendi, con las ganas de entonar ese 'Lonely boy', llamado a convertirse en el momentazo de los tres días con más decibelios de Bilbao. Y se lanzaron a buscar entradas en redes sociales y webs de anuncios, lo que, combinado con unos buenos acordes de picaresca patria hizo que se inflara toda una burbuja festivalera: se llegaron a pedir 650 euros por un pase. Ahora todo el negocio les ha explotado en la cara a los reventas con más pretensiones: la organización ha sacado 600 nuevos abonos, lo que ha hundido los precios en el mercado 'paralelo'.

El pasado jueves, a una semana del inicio del festival, un abono de tres días rondaba los 200 euros en las webs de compraventa más populares del país. En el caso de las aplicaciones Viagogo y Ticketbis hubo quien intentó hacer su particular agosto en julio al solicitar 663,55 euros, aprovechando un vacío legal ante la falta de una regulación específica para la reventa de entradas en Internet. En teoría, todo un negocio, teniendo en cuenta que las localidades se pudieron comprar a través de los canales oficiales por poco más de 100 euros. Pero a estos avispados emprendedores se les ha chafado el 'business'. Last Tour International, la empresa productora del festival, se sacó el viernes 600 entradas de la manga para terminar con tan lucrativas intenciones. "El festival saca a la venta esta pequeña cantidad de bonos tras reducir al máximo aquellas localidades destinadas a sus compromisos y para, en la medida de sus posibilidades, combatir los altos precios de la reventa", reconocían sus responsables en un comunicado.

La maniobra pareció surtir efecto desde el minuto uno. Poco después de que se diera a conocer la noticia, los precios de la reventa se empezaron a desinflar. "Vendo dos abonos del BBK Live 91¤ cada uno", se podía leer en una de las las webs de pequeños anuncios. Porque no todos los reventas 2.0 intentan sacar el máximo beneficio a unas entradas que compraron con la ilusión de ver a sus bandas favoritas en una de las citas de referencia del panorama festivalero patrio. El trabajo, cambios de planes o incluso motivos más graves, como un accidente, son algunas de las historias que hay detrás de un simple trozo de papel, que se ha convertido en el codiciado pasaporte a tres días de fiesta a ese país con más talento por metro cuadrado que es el monte Kobeta.

"No quiero hacer negocio"

Candela Valero, de Valencia, fue de las festivaleras más previsoras. Compró su pase en octubre, cuando los abonos de tres días con derecho a acampada costaban 94 euros. Para entonces todavía no se había concretado todo el cartel, pero estaba confirmada la presencia de Imagine Dragons. Y ese fue motivo más que suficiente para que esta chica de 20 años se planteara poner rumbo a Bilbao para disfrutar del mayor festival del norte de España. Sin embargo, la banda de Las Vegas se cayó del cartel. "Me llevé una desilusión, pero seguían MGMT, que también me gustan mucho", explica. La mala suerte se cruzó de nuevo en su camino a Kobetamendi. "No puedo ir porque suspendí Selectividad. Es una especie de castigo", reconoce visiblemente contrariada.

Consejos para comprar con garantías

Si uno se decide a comprar entradas en la reventa digital, no debería dejarse llevar únicamente por el precio. Debe desconfiar de quien sólo pueda enviar el abono o la entrada en formato PDF, sin otro documento justificativo. Como en cualquier tipo de transacción por Internet, no se debe realizar ningún abono sin la garantía de recibir la entrada y, siempre que sea posible, lo ideal es realizar la compra en persona, de modo que se pueda verificar la autenticidad del pase.

La joven valenciana decidió poner su entrada a la venta a través de la web milanuncios.com. Pidió 100 euros por el ticket. Tardó poco en darle salida. "No quería hacer negocio, sólo quería quitármela de encima cuanto antes, necesitaba el dinero", asegura la joven. Envió el preciado bono por correo certificado, no sin antes comprobar que el comprador había abonado el precio por transferencia. "Le pedí una foto del recibo", confirma la vendedora. Peor suerte ha tenido Ainhoa, de Sopela. En su caso es "un accidente" el que le impide acudir a la cita que con tanta ilusión había marcado en su agenda festivalera. Ella pide 180 euros "por un bolígrafo bic con un abono de regalo". "Sin acampada", matiza por teléfono. Por supuesto, se refiere al boli en todo momento.

Otros no buscan vender su entrada y prefieren proponer un cambio. Es el caso de Blanca, de Sevilla. Compró un abono para disfrutar de los tres días con derecho a acampada, pero al final no viajará a Bilbao con la tienda de campaña. "Voy con una amiga y, al final, hemos cambiado de planes", explica. Así que ha colgado un anuncio en el que propone cambiar su abono por uno 'sencillo' (sin derecho a cámping) y 50 euros como compensación. "Me ha llamado mucha gente, porque las entradas con acampada fueron las primeras que se agotaron. Es carísimo alojarse en Bilbao esos días", resuelve la joven.

Y hay quien, a pesar de los ansiados nuevos bonos que verán la luz a partir del próximo lunes, todavía mantiene unas altas perspectivas económicas a la hora de sacarle partido a esos pases que tiene en la cartera. Hugo, de Vitoria, pide 300 euros por un bono con derecho a acampada. "Lo he puesto a un precio un poco alto", reconoce. "Tampoco me apetece ver a todos los grupos, lo compré pensando en Black Keys y Franz Ferdinand, así que si me pagan 250 o 300 euros, lo vendo", reconoce el sincero reventa. "Y si no lo coloco, pues voy y ya está" , remacha. Todo apunta a que el jueves, katxi en ristre, tendrá que corear ese 'Right Action' de la banda de Glasgow.

.