Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
cristina raposo
Lunes, 24 de mayo 2021, 22:33
Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.
Opciones para compartir
Aunque muchos no compongamos canciones ni toquemos ningún instrumento, la mayoría estamos estrechamente unidos a la música. ¡Incluso antes de nacer! Obviamente no lo recordamos, pero hasta en el vientre de nuestras madres la escuchábamos. O, más bien, los sonidos que pudieran rodear su entorno (muchas mamás también cantan a sus pequeños durante el embarazo). Es innegable, es un arte que genera grandes e importantes beneficios y que además despierta distintas e intensas emociones. Y seamos claros, ¿quién no ha recurrido a ella para romper su monotonía o relajarse un rato? Seguro que la mayoría. Y es que la música no solo nos hace sentir, también estimula nuestro cerebro. Y el de los pequeños. De hecho, Ainhoa Torrijos, psicoterapeuta, tiene clarísimo que la musicoterapia, incluso en atención temprana, ayuda a que los bebés aprendan las estructuras musicales, a que las imiten, y respondan a ellas.
«Son conscientes de las estructuras melódicas. Por ejemplo, si entras a un aula con bebés y haces una sesión con el Método Gordon, es una práctica de estimulación musical para niños de 0 a 3 años, de repente el balbuceo de los bebés se afinará en la tonalidad que estás cantando. Lo que es más difícil de constatar es que la música aumenta el coeficiente intelectual de los bebés. Puedes saber si un bebé mejora, pero es muy difícil constatar si el cociente intelectual se ha ampliado por la música», reconoce la profesional -ha pasado por los centros vizcaínos Artebi, Espacio Invisible y Musizz-. Y afirma que mucho antes de que aparezcan las palabras monosilábicas, con o sin intención, aparece la afinación. «Son las «protopalabras», las aprenden antes de saber hablar. Es un hecho, al realizar sesiones de música o musicoterapia las personas, siempre que puedan y se las estimule, desarrollan esas cualidades», explica.
Es posible que no lo conozcan, pero seguro que han oído hablar de los beneficios de la música clásica en los bebés. En este caso, lo que plantea el efecto Mozart, surgió en el año 1993, es que la música del compositor provoca una serie de beneficios que estimulan la inteligencia de los bebés, incluso estando en el vientre de su madre. En realidad, quien dio impulso a esta teoría fue la psicóloga Frances Rauscher, en la Universidad de California Irvine. Esta experta invitó a varios estudiantes a escuchar música clásica de Mozart durante quince minutos y antes de hacer unas pruebas de razonamiento. Una vez realizado el test, comprobó que los resultados eran mejores de lo habitual y que los alumnos habían podido relajarse antes de hacer el examen. Lo que ocurrió después fue que se extendió una creencia no del todo correcta acerca de su estudio. Como alegaciones que decían que la música clásica en los bebés, más concretamente de este compositor, les hacía mejorar su coeficiente intelectual. Pero su método, al menos hasta la fecha, no se ha comprobado en bebés. Así que, la cuestión ahora es: ¿es real o un mito? Pues todo indica que es más bien lo segundo, una creencia que se ha extendido.
«El efecto Mozart está basado en métodos receptivos, es decir, yo soy un sujeto pasivo, a mí me ponen la música, y yo acabo comprendiéndola. Es como si a un niño le pones durante ocho horas japonés. Al principio le resultará impresionante, pero si esta rutina se alarga mucho en el tiempo el pequeño terminará aprendiendo ciertas estructuras del lenguaje. Ojo, que eso no significa que vaya a poder comunicarse en japonés porque, realmente, no lo ha vivido activamente. Es decir, una cosa es que yo cante la música clásica o que me la cante mi madre y otra que sólo la escuche. Lo interesante es que el niño comparta esa música, que juegue con ella, la baile, la cante... Qué interactúe con la música», apunta Torrijos.
La verdad es que sí. Pero lo ideal, según la psicoterapeuta, es llevarle a un concierto, que haya una experiencia de por medio. «Lo que los niños necesitan ahora es que les dejen jugar con las cosas. Debemos dejarles escoger jugar a su manera, a su ritmo. La música que nosotros escuchamos ahora se ha simplificado, la riqueza de tonos y ritmos están muy simplificados. Pero eso no quiere decir que solo sea rica la música clásica, lo es la música culta en general», sostiene. «Es como si aun crío le das siempre de comer plátano y yogurt y de repente, un día, le incluyes otros muchos sabores en su menú. Con el ritmo ocurre lo mismo. Si solo le ponemos música folclórica de una región, va a tener una limitación increíble. Y su inteligencia musical va a estar mucho menos desarrollada. Eso no ocurre con la música clásica porque es muy rica en timbres y en orquestación, y eso sin contar con sus estructuras internas», confiesa. Pero lo mismo ocurriría conla música contemporánea, el jazz, la música indú o africana, entre otras. «La música clásica no es la única variedad, pero si es cierto que su riqueza interna es la que nos permite desarrollar ese conocimiento de las estructuras musicales», suma.
Si algo está claro es que la música tiene efectos positivos en los más pequeños, ya sea a través de un instrumento musical, del canto o el baile. Este arte potencia la concentración, la memoria y la atención de los niños. Pero no sólo eso. La exposición temprana a la música favorece la actividad neuronal y activa la parte del cerebro relacionada con la lectura y las matemáticas. ¡Hasta es una manera de expresarse para ellos! «A veces, en terapia, el bebé parece que está tirando de las cortinas de la ventana y que no atiende a la propuesta que estás haciendo, y en el silencio que realizas te contesta totalmente afinado a un patrón. Eso significa que todo su ser está implicado en la actividad. Y aunque sus padres piensen que no está atendiendo, no es cierto. Es la magia de la música, que no la puedes dejar de oír», cuenta. Además de todo ello, estimula su creatividad y favorece la interacción con otros niños.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.