Aitziber Torre, psicóloga: «El reto de la sociedad es deconstruir el modelo patriarcal y promover masculinidades profeministas, antisexistas e igualitaristas»
«No es posible construir una sociedad más igualitaria si no se aplica la coeducación como parte fundamental de las políticas feministas», sostiene la experta
Leire Larrazabal
Domingo, 23 de noviembre 2025
25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Otro año que habrá que 'celebrarlo', ya que es una lacra que todavía se sucede, un día sí y al otro también. Para terminar con el problema todo el mundo tiene que aportar su granito de arena. En esta ocasión vamos a destacar el rol que deben jugar los hombres en la lucha contra la violencia de género. La psicóloga Aitziber Torre, miembro del Colegio de Psicólogos de Bizkaia, aborda el problema desde esta perspectiva.
- Los hombres, como parte integral de la familia, ¿cómo pueden ser aliados activos en la erradicación de la violencia de género?
Considero importante primero explicar cómo se produce la construcción de género, para poder entender las diferencias entre hombres y mujeres desde este sentido: el género no es algo biológico/fisiológico con lo que nacemos, sino una construcción social y cultural donde la sociedad dictamina qué significa ser hombre o mujer y cómo debería mostrarse/comportarse.
Por lo tanto, desde que nacemos las personas somos socializadas para ajustarnos a unos roles de género. Por ejemplo, a las niñas se les inculca dulzura, cuidado, tener que cumplir unos cánones de belleza… y a los niños, valentía, independencia, poder, control…
En este sentido un buen punto de partida para los hombres, para poder romper con la violencia de género y convertirse en aliados activos sería realizar un trabajo personal de deconstrucción, conectar con su propia vulnerabilidad y desarrollar la empatía suficiente para entender que las mujeres también tienen derecho a ser cuidadas y los hombres el deber y obligación de cuidar en condiciones de igualdad.
Asimismo, dentro de la familia, la figura paterna estaría rompiendo con el constructo de masculinidad hegemónica.
-¿Aumenta el movimiento de hombres por la igualdad y crece la conciencia de la implicación masculina en la lucha contra las violencias machistas?
Me atrevería a decir que sí, teniendo en cuenta cómo han ido evolucionando estos grupos a lo largo de los años:
En las décadas 1960-1970, en EEUU y Reino Unido surgen los primeros Men´s Liberation Movements (Movimientos de liberación de los hombres) como respuesta al feminismo de la segunda ola, donde se cuestionaba el patriarcado, los estereotipos masculinos y apoyaban la igualdad de género.
En 1980, en España, comienzan los primeros grupos de reflexión masculina inspirados en los grupos profeministas europeos.
En 1991 en Canadá, después de la masacre de Montreal, se originó el día nacional de conmemoración y acción contra la violencia hacia las mujeres y la campaña 'White Ribbon Day' (día del lazo blanco), suponiendo un antes y un después en el compromiso de los hombres por la igualdad, profeministas, antisexistas e igualitaristas.
En esa misma década surgen en España y America Latina las primeras redes de hombres profeministas, apoyadas por los movimientos feministas y programas de igualdad.
En 2001 en España, se crea la Red de Hombres por la Igualdad, que articula a colectivos en todo el país y en el 2006, se celebra el I Encuentro Estatal de Hombres por la Igualdad en Jerez de la Frontera.
En la década del 2010 dichos grupos se expanden a nivel institucional y en la década del 2020 los movimientos de hombres igualitarios se integran en las políticas públicas de igualdad y educación.
En Euskal Herria existen: Gizon Sarea (Berdintasunaren Aldeko Gizonen Euskal Herriko Elkargunea), Grupo de Hombres por la Igualdad de Álava (GHIA) y Eraikiz – Hombres Construyendo Igualdad (además de otras entidades que operan dentro de organismos municipales o de administración local no registrados oficialmente). Y me gustaría hacer una mención especial a Hiruki Larroxa, una cooperativa transfeminista que trabaja por medio del pensamiento crítico las relaciones de poder, con el fin de transformar la sociedad actual en una sociedad más igualitaria.
- No basta con evitar mostrar superioridad masculina, hay que pasar a la acción y luchar contra todo tipo de discriminación y abuso.
Para poder identificar situaciones de discriminación y abuso es muy importante educar la infancia en valores de igualdad y respeto, esto es, empezar desde la escuela a educar al alumnado con valores como la empatía y el respeto, incorporar la educación emocional, afectiva y sexual, desarrollar pensamiento crítico, dotarles de herramientas para actuar o pedir ayuda, etc.
Para los adultos, existen diferentes espacios comunitarios, laborales y sociales donde poder trabajar uno todos estos temas, con el fin de revisar los privilegios masculinos, promover nuevas masculinidades igualitarias y contribuir activamente a erradicar la violencia de género con el fin de alcanzar una sociedad más justa.
Existen diferentes formatos: talleres, charlas, foros comunitarios, campañas locales, cine-foros, grupos de apoyos, asociaciones de padres, talleres parentales y lo que llevamos subrayando durante la entrevista, diferentes Grupos de Hombres por la Igualdad donde poder formar parte.
A la vez que uno se va formando, concienciando, deconstruyendo; adquirir herramientas de acción y ponerlas en práctica, convertirse en agente activo.
«Masculinidades diversas»
-En definitiva, ellos deben apoyar a las niñas y mujeres en sus luchas diarias.
Sin lugar a dudas. No solo apoyar, sino tomar parte desde otro lugar pero con el mismo fin. Históricamente el hombre ha ocupado posiciones de poder, autoridad y privilegio en espacios públicos, dando lugar a la exclusión de las mujeres de esos espacios y relegándolas al hogar. En el siglo XX gracias a los movimientos feministas, se puso en cuestión la imagen tradicional del hombre, se empezó a hablar de masculinidades diversas y se reconoció que no existe una única manera de 'ser hombre'.
El reto de la sociedad es deconstruir el modelo patriarcal y promover masculinidades profeministas, antisexistas e igualitaristas, por medio de la autocrítica, corresponsabilidad, no violencia y reconocerse en la lucha feminista como aliados.
-La igualdad de género es necesaria y valiosa.
Eso es, pero sobre todo necesaria, diría yo. La CAV es un referente en el trabajo con hombres por la igualdad y desde Emakunde se presenta el programa Gizonduz cuyos objetivos para el Plan 2024-2030 son:
• Incrementar el número de hombres sensibilizados, formados y comprometidos por la igualdad de género y en contra de la violencia machista.
• Aumentar la corresponsabilidad de los hombres en el trabajo doméstico y en el cuidado de las personas.
• Garantizar servicios y herramientas de asesoramiento y apoyo psicoeducativo.
• Aumentar el número de organizaciones públicas y privadas que desarrollan actividades en el ámbito de los hombres, masculinidades e igualdad.
Una manera de entender mejor lo necesario que es la igualdad de género, el estudio 'La caja de las masculinidades' ofrece un análisis profundo de cómo las masculinidades tradicionales afectan la vida y el bienestar de TODAS las personas. Determina un conjunto de creencias y valores trasmitidos de generación en generación, que han impuesto a los hombres a actuar bajo unos mandatos de género tradicionales dentro de un contexto social heteropatriarcal.
-¿Los hombres tienen que trabajar por la construcción de una sociedad más igualitaria y que esté desprovista de prejuicios?
Por supuesto. Si partimos de la base de que los hombres han sido socializados como sujetos de privilegios, de discriminación e incluso opresión, hay que romper con ello, ir a la raíz. No es posible construir una sociedad más igualitaria si no se aplica la coeducación como parte fundamental de las políticas feministas.