'Los intelectuales de mi aldea' en la Universidad

Universidades de Deusto, UPV/EHU y Mondragón. José María Guibert, Nekane Balluerka y Vicente Atxa son las máximas autoridades de los centros de educación superior en Euskadi./
Universidades de Deusto, UPV/EHU y Mondragón. José María Guibert, Nekane Balluerka y Vicente Atxa son las máximas autoridades de los centros de educación superior en Euskadi.
Isabel Urrutia Cabrera
ISABEL URRUTIA CABRERA
'Los intelectuales de mi aldea': Hacia 1912-1913. Óleo sobre lienzo. 150,5 x 200 cm. Aportación de la Diputación Foral de Bizkaia en 1919.
'Los intelectuales de mi aldea': Hacia 1912-1913. Óleo sobre lienzo. 150,5 x 200 cm. Aportación de la Diputación Foral de Bizkaia en 1919.
Costumbrismo con derroche de color e ironía

'Los intelectuales de mi aldea' plasma abiertamente el irónico sentido del humor de Ramón de Zubiaurre. Dos grupos de aldeanos situados en distintos planos entablan una animosa conversación como si fueran «ilustradas» eminencias. El título de la obra refuerza el aspecto jocoso de los personajes, que, a pesar del escenario y de sus vestimentas rurales, están tocados con chisteras y consultan voluminosos libros. Zubiaurre combina un dibujo que siluetea las formas con una concepción libre y moderna del color. La obra es buen ejemplo de un costumbrismo documental claramente narrativo y con valores etnográficos. La composición descentrada y el paisaje más esquemático son rasgos que le diferencian de su hermano Valentín, más formal.

Ramón de Zubiaurre | Garai, 1882- Madrid, 1969

Hermano menor de Valentín, ambos sordomudos. Se formaron en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y empezaron con una temática costumbrista y un estilo común, cuyas referencias eran Zuloaga y el modernismo. Sin embargo, Ramón fue más audaz y moderno que Valentín. Captó con gran ironía la esencia del pueblo vasco y su extensa producción le llevó a exponer en España, Europa y América. En 1918 fue nombrado miembro de la Hispanic Society de Nueva York.

Rectores de la tierra

«Ya que hemos venido, hay que jugar», avanza Vicente Atxa, rector de Mondragon Unibertsitatea. Salta al verde del parque de Doña Casilda, con la dignidad de un delantero centro listo para la gloria. Toma posiciones, sigue las pautas que le da el fotógrafo y se mantiene inmóvil hasta que termina la sesión de posado. Y más de lo mismo sus colegas de la UPV/EHU y Deusto, Nekane Balluerka y José María Guibert. Las máximas autoridades académicas de Euskadi cierran filas y actúan sin fisuras.

Se les ha convocado para que recreen el espíritu de 'Los intelectuales de mi aldea', de Ramón de Zubiaurre (1882-1969). Un lienzo con figuras que lucen chistera, ropa de labriegos y ademanes de sabios de la Academia ateniense. Humor no le faltaba al pintor del Duranguesado. Y a los rectores vascos, tampoco.

«¿Qué nos parece posar como los personajes del cuadro? Pues muy bien. De alguna manera, somos representantes de nuestra aldea particular. La universidad es un microcosmos, con una historia de la que nos sentimos orgullosos. Hay una tradición imparable, de la que somos un eslabón. Tenemos que estar a la altura y no bajar el listón. El objetivo es ir a más», razona Nekane Balluerka con lógica aplastante.

Es psicóloga y se ha especializado en metodología y estadística; le apasionan las variables y los porcentajes. Sus homólogos de Mondragón y Deusto tienen formación de ingenieros y se mueven en la misma longitud de onda. Gente pragmática y alérgica a los rodeos. «Ahora, también te digo que a mí el cuento y el teatro me han tirado toda la vida», advierte Guibert con cara de póker, mientras apunta con el dedo al rostro de Balluerka. Así reproduce el gesto de uno de los personajes del cuadro. La rectora de la UPV/EHU no se inmuta. Cumplen con su cometido delante del fotógrafo en cinco minutos. Asunto zanjado.

Tienen una agenda apretadísima, pero disponen de un rato para charlar sobre Zubiaurre. «¿Era sordomudo? Increíble. Debía de tener un gran, gran talento», murmura con admiración el rector de Mondragón al conocer la biografía del autor de 'Los intelectuales de mi aldea'. El artista de la localidad vizcaína de Garai era hijo del famoso compositor Valentín de Zubiaurre y tenía un hermano mayor, también pintor y con la misma discapacidad.

Prácticos. Los rectores son buenos amigos y se mueven en la misma longitud de onda. Guibert y Atxa son ingenieros, mientras que Balluerka es psicóloga y se ha especializado en metodología y estadística.

Son detalles que espolean la curiosidad de los rectores. Preguntan y preguntan... ¿Tenían una hermana los Zubiaurre? ¿Les ayudaba? ¿También se les conocía en Estados Unidos? De repente, les entran unas ganas locas de entrar en el museo para zambullirse en las tonalidades borrascosas de 'Los intelectuales de mi aldea'. La pincelada es intensa, sobre todo en las caras y manos, tan cargadas de fuerza y sangre. Hay una jarra con vino en el suelo que también llama la atención. Es casi del mismo color.

«Yo también desconocía la historia de este pintor. Todo se ve con otros ojos, ¿no? Te hace reflexionar. La información y los pequeños detalles siempre ayudan», admite el rector de Deusto. A su lado, Nekane Balluerka le escucha con atención, sonríe y saca sus conclusiones: «Efectivamente, Zubiaurre es un gran ejemplo de inclusión. La educación no debe poner barreras, todo lo contrario. Por eso me alegro de aparecer en esta foto». Como experta en Estadística, no ha pasado por alto un detalle fundamental: en 'Los intelectuales de mi aldea' no aparece ninguna mujer.