Pichichi es Dani

Exjugador del Athletic. Nacido en Sopuerta en 1951, Daniel Ruiz-Bazán 'Dani' se incorporó al primer equipo del Athletic en 1974 y jugó como delantero doce temporadas. Es uno de los mayores goleadores de la historia del club con 199 tantos. 'Idilio en los campos de sport': Hacia 1910. Pastel sobre papel. 69,5 x 49,5 cm. Propiedad del Athletic, cedido al Bellas Artes parala exposición 'El alfabeto del museo de Bilbao'/Iñaki Andrés
Exjugador del Athletic. Nacido en Sopuerta en 1951, Daniel Ruiz-Bazán 'Dani' se incorporó al primer equipo del Athletic en 1974 y jugó como delantero doce temporadas. Es uno de los mayores goleadores de la historia del club con 199 tantos. 'Idilio en los campos de sport': Hacia 1910. Pastel sobre papel. 69,5 x 49,5 cm. Propiedad del Athletic, cedido al Bellas Artes parala exposición 'El alfabeto del museo de Bilbao' / Iñaki Andrés
Carlos Benito
CARLOS BENITO
Un deporte que conquista

El cuadro de Aurelio Arteta se ha asociado tradicionalmente a la figura de Rafael Moreno, Pichichi, el histórico delantero del Athletic, y su romance con Avelina Rodríguez Miguel, que se convirtió en su esposa y la madre de su hija. Otras versiones, sin embargo, atribuyen el protagonismo a José Mari Belauste y su novia Dolores Zuloaga, sobrina del famoso pintor. Ambos fueron estrellas del equipo en las primeras décadas del siglo XX y Belauste, de mayor estatura que Pichichi, ejerció de capitán en el debut de la selección española en Bruselas en 1920. El cuadro, que es propiedad del Athletic y se expone en el Bellas Artes dentro de la muestra 'ABC', refleja el fervor popular por este deporte.

Aurelio Arteta | Bilbao, 1879 - México, 1940

Figura clave del arte vasco en la primera mitad del siglo XX, ejerció diversos oficios para poder vivir y completar su formación: pintor de brocha gorda, retocador de grabados, litógrafo, dibujante de periódicos y revistas de moda y comparsa del Teatro Real de Madrid. Gracias a su obra 'Accidente de trabajo en una fábrica de Vizcaya', consiguió una estancia en París y viajó también por Bélgica e Italia antes de regresar a Bilbao, donde maduró su estilo personal y fue socio fundador de la Asociación de Artistas Vascos. En los años veinte era ya un artista consagrado.

Amores de banda

La escena recuerda a esos programas de imitaciones de la tele, en los que un famoso se pierde en la niebla y reaparece transformado en algún ídolo de la canción. Pues bien, los que habían entrado en el vestuario de árbitros del campo municipal de Artxanda eran indudablemente Daniel Ruiz-Bazán (Dani para la historia del Athletic y del fútbol en general) y su esposa Anabel Bengoa, ataviados con sus pantalones vaqueros del siglo XXI, pero, cuando vuelve a abrirse la puerta, el primer golpe de vista identifica a Pichichi y Avelina, los protagonistas de aquel 'Idilio en los campos de sport' de hace cien años para la mayoría de la gente, aunque otra versión los identifica como Belauste y su novia Dolores Zuloaga. El matrimonio no se ha tomado a la ligera la tarea de representar el famoso cuadro: Dani ha rescatado unas botas vetustas que amenazan con hacerse pedazos («son de la Eurocopa de Italia del 80, me robaron las mías y me dieron estas») y Anabel se ha teñido de blanco unos zapatos. Dani no lucía la camiseta del Athletic desde que, en 2013, se rompió el tendón de Aquiles en el adiós al viejo San Mamés: «Bueno, si soy sincero, mi nieto me hace ponérmela de vez en cuando para echar partidos», puntualiza. Pero hoy no se trata de jugar, ni de imitar al mito Pichichi con un buen balonazo hasta el fondo de la red, sino de emular sus dotes de seductor en la banda. Porque, si el pintor Aurelio Arteta fue fiel a la realidad, está claro que ese 'sport' tampoco se le daba nada mal: no hay más que ver su postura relajada, de estudiado abandono, con la mano derecha adelantada con audacia y la mirada directa a los ojos de la chica.

Dani y Anabel también saben lo suyo de idilios y coqueteos tras los partidos. «Nosotros nos conocimos en el campo del Villosa de Llodio. Mi mujer subía con una cuadrilla y allí nos hicimos novios», resume el futbolista. Ella no parece recordar un flechazo tan inmediato. Sí que acudía con sus amigas Bego, Margari o Karmentxu a ver los partidos, aunque también solía toparse con Dani en la discoteca Gacela, donde ella trabajaba en las oficinas y echaba una mano en el guardarropa. «Este, que era un zorro, me metía prisa porque decía que se le iba a escapar el tren, pero yo ya sabía que tenía el coche fuera». Además de aquel monísimo 'Renault Dauphine', Anabel se acuerda de ver a Dani pasar por el pueblo junto a su amigo Toño, los dos con sus gabardinas verdes. ¿Qué fue lo que más le gustó de él? «¡La gabardina, ja, ja...!».

Viaje en el tiempo. Para recrear el ambiente del cuadro, Dani rescató unas botas de la Eurocopa de Italia del 80 y su esposa, Anabel, tiñó de blanco unos zapatos. «No nos mirábamos tanto rato a los ojos desde el día de nuestra boda», bromeaban tras la sesión fotográfica. / Iñaki Andrés

Quizá por la experiencia en romances futboleros, la pose les sale sin mayor problema. Claro que después hay que mantenerla mientras el fotógrafo dispara y vuelve a disparar, una y otra vez, hasta que seguir quietos empieza a tener cierto mérito deportivo. «No nos mirábamos tanto rato a los ojos desde hace 43 años, cuando nos casamos en la Basílica de Begoña», se ríe Dani. La magia de los vestuarios vuelve a conseguir que la pareja salte un siglo y regrese al presente, en un nuevo gol a la historia, pero de esta superposición de dos épocas ha quedado una tarea pendiente: ¡qué bonito cuadro se podría pintar con una pareja enamorada, un 'Dauphine' y una gabardina verde!