El debate peligra por la tensión política y la pugna televisiva

Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, en un debate televisivo./Agencias
Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, en un debate televisivo. / Agencias

Sánchez dice que solo irá al de TVE el martes 23, mientras Casado, Rivera e Iglesias mantienen la cita prevista para ese día en Atresmedia y piden ir a la pública el lunes

ADOLFO LORENTE | PAULA DE LAS HERAS

La decisión de la Junta Electoral Central de 'vetar' la presencia de Vox en el debate electoral a cinco que iba a celebrarse el martes, día 23, en Atresmedia ha desatado una enorme polémica que incluso puede provocar que el presidente del Gobierno no celebre debate alguno en la campaña por la decisión de Moncloa de celebrar sólo uno durante toda la campaña. Ya no se habla de fechas o lugares, sino de si habrá o no debate. Tras conocerse la decisión de la JEC, el equipo de Pedro Sánchez se decantó por RTVE en lugar de Atresmedia y pidió que se mantuviese la fecha prevista para no alterar las agendas de los líderes. Pero si el PSOE pensaba que era coser y cantar, se equivocó de plano.

Los otros tres partidos en liza (Partido Popular, Ciudadanos y Unidas Podemos) han cerrado filas en contra del presidente, que cuando estaba en la oposición arremetía contra Mariano Rajoy por no querer debatir y ahora, siguiendo el consejo de sus estrategas, prefiere mantener un perfil muy bajo al saberse caballo ganador, como coinciden en pronosticar todas las encuestas. Moncloa insiste en sólo un debate y que sea el día 23 en RTVE. La oposición, por contra, ha dado su plácet al del ente público, pero también al que estaba previsto en Atresmedia. A falta de uno, dos. Es decir, el lunes, día 22, en la Primera, y el martes, día 23, en Antena 3 y La Sexta.

«Sánchez debe tener la decencia de ir a los dos», recalcó ayer Pablo Iglesias, su socio presupuestario. «Yo estaré el lunes en el debate de TVE, el ofrecido a Mediaset. La política tiene que ser con luz y taquígrafos. No ocultarse cobardemente», recalcó Pablo Casado, que insiste en exigir un cara a cara con el líder socialista. «Quiero todos los debates que hagan falta en la pública y en la privada. Quien le tiene miedo al debate es seguramente porque no tiene proyecto», censuró Albert Rivera. Por contra, el ministro de Fomento y secretario de Organización, José Luis Ábalos, señaló que «ya es suficiente con uno y que es lógico que se celebre en RTVE».

La presión es máxima. De hecho, Atresmedia aseguró ayer que el debate previsto para el martes se iba a celebrar sí o sí, tal y como se comprometieron todas estas formaciones. El pulso es tal que fuentes de la dirección de este grupo audiovisual aseguraron estar dispuestos a poner un atril vacío en el plató del debate para dejar en evidencia al presidente del Gobierno. Esta imagen es durísima para el PSOE y se está negociando contrarreloj para encontrar una solución que contente a todas las partes. «Nosotros -dicen fuentes de la dirección socialista- mantendremos el pulso y no nos movemos de nuestra posición». Y eso que la elección previa de Atresmedia había generado un profundo debate entre Ferraz y Moncloa, que acabó ganando el jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo.

Umbral del 5% para Vox

Lo que está claro es que la decisión de la Junta Electoral Central ha supuesto un varapalo para la estrategia de Moncloa, que buscaba retratar en el mismo plató a PP, Cs y Vox para alentar los temores en torno a las «tres derechas de Colón».

El problema para una parte de la dirección socialista era, por un lado, el desprecio al ente público, del que el PSOE se ha erigido siempre en gran defensor, y por otro la decisión de dar un altavoz a Vox a sabiendas de que su participación en un debate electoral no cumplía con los criterios establecidos por la JEC, que en una resolución de 2011 ya fijó que para ser considerado «grupo político significativo» no era necesario haberse presentado a comicios anteriores de idéntica naturaleza, pero sí haber obtenido un número de votos igual o superior al 5% en proceso electorales recientes en el ámbito territorial del medio de difusión. No valía, pues, su éxito andaluz.

Es decir, que Vox no fue vetado, sino que la JEC estableció que si era llamado al debate, también debían ser convocadas formaciones como el PNV, Coalición Canaria y Junts per Catalunya, que fueron precisamente quienes recurrieron la propuesta de Atresmedia.

Información relacionada