La suma de las derechas permite a UPN derrotar al PSOE y mantener su dominio

El presidente de UPN, Javier Esparza, sonriente en la noche electoral con sus candidatos./Efe
El presidente de UPN, Javier Esparza, sonriente en la noche electoral con sus candidatos. / Efe

Los foralistas son la primera fuerza graciasa su coalición con el PP y Ciudadanos, y el nacionalismo sigue sin entrar en el Congreso pese al ascenso de Bildu

Luis López
LUIS LÓPEZ

Navarra nunca decepciona en lo referente a experimentos políticos. Ahí está la propia existencia de Unión del Pueblo Navarro (UPN) y su relación históricamente bipolar con el Partido Popular. Está también el actual Gobierno foral, el del cambio, constituido por izquierdas heterogéneas lideradas por Geroa Bai con el apoyo de EH Bildu. Y está, ahora, Navarra Suma, la unión exótica de UPN, PP y Ciudadanos que estaba llamada a ser la protagonista de estos comicios y que, efectivamente, lo ha sido. La coalición de derechas ha ganado y sumado dos escaños, los mismos que logró en 2016 la alianza entre foralistas y populares.

Los socialistas, subidos a la ola que les ha impulsado en toda España, se han disparado hasta conseguir también dos asientos, el doble de los que tenían. Y Podemos (que concurría con IU, Equo y Batzarre) ha emulado la dinámica de desplome de la formación morada a nivel nacional, ha perdido la tercera parte de sus apoyos, y se queda con la mitad de escaños, sólo uno. Las fuerzas nacionalistas, que hoy gobiernan la comunidad, no logran ni un diputado, pese al arreón de la izquierda abertzale.

En realidad, lo que ha conseguido Navarra Suma aglutinando a los partidos de derechas es mantener lo mismo que tenía (dos escaños) con menos votos. Porque las 107.000 papeletas juntadas ayer (el 29% del total) suponen veinte mil menos que las logradas hace tres años entre UPN, PP y Ciudadanos cuando esta última formación iba a su aire y sus apoyos no fueron suficientes para conseguir un diputado. Y esa bajada de 20.000 sufragios casi coincide con los votos sumados por Vox, que se ha acercado a los 18.000. Pese a todo, a la coalición el resultado le sabe a victoria porque ve estos comicios como un ensayo general para los forales de mayo, a los que concurrirá del mismo modo. Es decir, que lo tendría bien para intentar recuperar el control del Ejecutivo.

En cuanto a los socialistas, también en Navarra fueron impulsados por el 'efecto Sánchez' al conseguir casi 94.000 papeletas (un 50% más que hace tres años) y sumar dos escaños. Lo hacen a costa de Podemos, que se desploma. Hundido en disputas internas, deja de ser la segunda fuerza de la comunidad foral.

Parte de esa sangría de la formación morada también beneficia a los nacionalistas, que suben pero siguen sin lograr escaños. Aunque por los pelos. Hasta el último momento EH Bildu estuvo compitiendo con los socialistas por un diputado que, finalmente, cayó del lado del PSN. Aún así, la formación soberanista logra una importante mejora en sus apoyos (pasa de 31.000 a 46.000). Geroa Bai, por su parte, también mejora (de 14.000 a 22.000), pero la cosecha del partido de Uxue Barkos no le da para entrar en el Congreso.

Vista la situación en clave autonómica, el descalabro de Podemos, de tener continuidad en mayo, implicaría la imposibilidad de reeditar el actual Gobierno foral del cambio, al menos en los términos actuales.