Rivera presenta su programa: «No al Cuponazo vasco»

Rivera se hace un selfie con seguidores /EFE
Rivera se hace un selfie con seguidores / EFE

Ciudadanos, que en teoría sí respeta la existencia del Concierto Económico, compromete al PNV si la final se da la entente PSOE-Cs para formar Gobierno

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

Ciudadanos vuelve a la carga en su particular cruzada contra la singularidad económica vasca. En sus «diez compromisos con España» de cara a las elecciones generales del 28-A, la formación liderada por Albert Rivera destaca un epígrafe tan breve como contundente: «No al Cuponazo vasco». Se encuentra enmarcado en el bloque denominado 'Acabar con los privilegios de los nacionalistas: la igualdad de todos los españoles no se negocia'. Es el primero de esos diez compromisos con el país.

La postura de la formación naranja no es ni mucho menos nueva, pero el momento político actual y el 'pactómetro' postelectoral le otorga una enorme relevancia. Por un lado, Cs siempre ha aceptado la existencia del Concierto Económico «por estar en la Constitución». Eso sí, a regañadientes. De hecho, su gurú económico y cabeza de lista para las europeas del 26-M, Luis Garicano, siempre ha asegurado que si algún día se abre el melón constitucional, ellos defenderían acabar «con este privilegio».

Con lo que no tragan es con el Cupo, en concreto, con su «actual modelo de cálculo arbitrario e insolidario». Lo que pretenden es que sea la AIRef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) la que establezca las reglas del juego con luz y taquígrafos, no que todo se deje al albur de las necesidades que tenga el Gobierno de turno en el Congreso para alcanzar mayorías con el PNV, que siempre sabe vender sus escaños a precio de oro. 

Este anuncio llega semanas después de que el propio Rivera viajase a Navarra para conformar una inédita coalición electoral con UPN y con el PP (Navarra Suma) para plantar cara al nacionalismo. En su acuerdo, Cs se comprometía a respetar la singularidad navarra del Convenio Económico. Su argumentación es que se encuentra en la Constitución y, como tal, debe ser respetado. El mensaje caló y mucho en Euskadi, ya que permite al PNV tener cierto margen de actuación en caso de apoyar futuras mayorías en el Congreso. El Concierto es sagrado y Rivera lo aceptaba.

Ahora, vuelven las dudas y lo hace, además, en un momento en el que el 'pactómetro' echa humo. Todas las encuestas coinciden en pronosticar que la suma que más sumaría el 28-A es la conformada por el PSOE y Cs, y en caso de no alcanzar los 176 escaños que marcan la mayoría absoluta en la Cámara baja, el apoyo del PNV puede ser clave. Los jeltzales lo saben y ya han comenzado a abonar el terreno para 'acomodarse' a esta difícil situación, que no tiene muy buena venta en Euskadi y menos con mensajes como «no al Cuponazo vasco».

Pese a todo, no hay que olvidar que el último Gobierno liderado por Mariano Rajoy estuvo sustentado presupuestariamente por Ciudadanos y el PNV logró el «acuerdo histórico» que supuso el blindaje del Concierto y recalcular el Cupo de forma muy ventajosa para Euskadi. Allí también estaba Rivera y entonces también criticaba «el Cuponazo vasco».