La pugna será más reñida que nunca en Álava, el gran banco de pruebas español

La pugna será más reñida que nunca en Álava, el gran banco de pruebas español

El PSE da un vuelco y pasaría de la cuarta a la primera posición en detrimento de Podemos y el PP, que mantendría el escaño pero se vería superado por el PNV

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

Si hay un gran banco de pruebas para barruntar quién será el futuro inquilino de La Moncloa ese es Álava. Lo fue, sobre todo, con el bipartidismo y sigue siéndolo en este tótum revolútum de partidos que domina el alambicado tablero político español. Una de las principales conclusiones extraídas de la encuesta elaborada por GAD3 para EL CORREO es que hay partido y dar algo por sentado sería un grave error. El vuelco respecto a lo sucedido en junio de 2016 es enorme, siendo el gran beneficiado el PSE, que pasaría de ser la cuarta fuerza en detrimento de Unidas Podemos, que perdería en torno a diez puntos pero se mantendría como segunda fuerza. El PNV seguiría en el tercer escalón del podio y el PP retrocedería hasta la cuarta posición. Es verdad que mantendría el escaño, pero no se descarta que pueda sufrir un susto. EH Bildu, por contra, seguiría fuera, al igual que Ciudadanos y Vox, que no superaría el 5% de los votos.

Álava vuelve a estar en el punto de mira de los estrategas de los partidos. No es casual que desde hace varias semanas, los rostros más conocidos de las formaciones paseen por el territorio loando sus bondades y prometiendo que el futuro será de vino y rosas. Que si Foronda, que si las bodegas, que si Arasur, que si la histórica discriminación que sufre el territorio, que si la capitalidad, que si los casos de corrupción... Siempre el mismo guión.

El territorio reparte cuatro escaños. Cuando reinaba el bipartidismo, la ecuación se solucionaba con un 2-1-1. Ese dos correspondía a los populares o a los socialistas en función del son que se marcaba desde Madrid. Por contra, el cuarto asiento, se lo quedaba el PNV. Tras la irrupción de Podemos, todo cambió pasando al esquema 1-1-1-1. Ahora, salvo sorpresa, también se repetirá. Los actores serán los mismos, pero el orden respecto a lo ocurrido el 26 de junio de 2016 es sensiblemente diferente. Entonces, el resultado fue el siguiente: UP (30,87%), PP (20,44), PNV (15,95%), PSE (15,76%), Bildu (9,48%) y Cs (4,99%). Ahora, se produciría un giro notable. El PSE pasaría a la primera posición con el 23%, UP sería segundo (20%), PNV tercero (17%), PP cuarto (14%) y EH Bildu, quinto con el 11%.

¿Qué ocurre con Cs y, sobre todo, con el 'efecto Vox'? Su presencia no se traducirá en escaños, pero sí en varios miles de votos que pueden complicar la vida y mucho al PP. Ambas formaciones rozarían el 5% de sufragios que obtendrían, sobre todo, del caladero popular. No es casual que Génova lleva semanas pidiendo el voto útil, alertando de que la fragmentación de la derecha beneficiará a Pedro Sánchez. El PP se la juega, de ahí que haya apostado por Javier Maroto, 'número tres' de Pablo Casado, como cabeza de cartel.