Sánchez plantea revisar los estatutos para precisar «aspectos identitarios»

El presidente del Gobierno y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto este lunes en Madrid./EFE
El presidente del Gobierno y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto este lunes en Madrid. / EFE

El programa del PSOE rechaza de manera explícita el derecho de autodeterminación pero recupera, sin citarla, la España plurinacional

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El programa electoral del PSOE, dado a conocer este lunes, en el cuarto día de campaña, dedica un capítulo a algo que Pedro Sánchez trató de obviar durante semanas, la crisis catalana, y es explícito en su rechazo a un referéndum sobre la independencia de Cataluña. «Ni desde el derecho de autodeterminación ni desde un estado de excepción territorial de carácter permanente a través del artículo 155 -dice en relación a las exigencias de PP de Pablo Casado y de Ciudadanos- puede construirse el futuro».

La apelación a ese asunto no es baladí de cara a una eventual investidura de Sánchez en la que sea necesario el concurso de los independentistas de ERC o el PDeCAT. En las últimas jornadas, algunos sectores de estos dos partidos han dado a entender su disposición a ayudar al líder de los socialistas a que siga ocupando la Moncloa, pero el veto a la autodeterminación es para ellos, en principio, una línea roja.

EL DATO

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millones de jóvenes podrán votar por primera vez el 28 de abril. Ese día están llamados a las urnas 1.157.215 ciudadanos que cumplieron 18 años después de las últimas elecciones generales, las del 26 de junio de 2016. A estos nuevos electores hay que sumarles los más de 100.000 extranjeros en edad de votar que cada año obtienen la nacionalidad española, es decir unos 300.000 desde 2016. En resumen, casi un millón y medio de nuevos votantes.

Sánchez lo ha dicho por activa y por pasiva: considera la independencia de Cataluña una quimera. Pero los socialistas también defienden que hay hacer propuestas que sean capaces de seducir a aquellos que desean irse de España y en la oferta política con la que se presenta a laselecciones del día 28 -de la que hasta ahora sólo se habían dado a conocer 110 propuestas- remite de nuevo tanto a la propuesta recogida en la Declaración de Granada de 2013. En ese documento, pactado por Alfredo Pérez Rubalcaba con todos los barones del partido, se perfiló una reforma constitucional para profundizar en los aspectos federales del modelo autonómico, con un refuerzo de los órganos de cooperación territorial y una reforma del Senado que otorgaría a esa cámara un verdadero carácter territorial.

La propuesta que impulsó durante su mandato el veterano ministro de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero no es, sin embargo, la única salida que se propone ahora. El nuevo programa socialista apela también a otra declaración, la de Barcelona, pactada en julio de 2017 por el PSOE de Sánchez (que acababa de salir victorioso en sus primarias contra Susana Díaz) y el PSC de Miquel Iceta.

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Esa referencia es sustancial por dos motivos: en ella, se defendía la recuperación de los artículos del Estatuto de Cataluña rechazados por el Tribunal Constitucional no porque colisionaran con la Carta Magna sino porque lo hacían con otras leyes orgánicas que sería preciso reformar previamente (es el caso de los consejos autonómicos de justicia) y, además, se abogaba por el reconocimiento de la «personalidad nacional» de Cataluña y del carácter plurinacional del Estado, del que el hoy presidente del Gobierno había hecho bandera en la contienda contra la dirigente andaluza.

En la entrevista publicada por este periódico el domingo, Sánchez aseguró que él siempre ha pensado que España está «bien reconocida» tal y como está en el artículo 2 de la Constitución. En efecto, el programa no habla de modificar la Carta Magna, pero apunta a una nueva vuelta de tuerca a los estatutos de autonomía. «Se aspira -dice el texto- a una definición más precisa de los aspectos identitarios, históricos, culturales, políticos y lingüísticos así como a una organización institucional y terrritorial adaptada a las peculiaridades de cada comunidad en cuanto no afecte al funcionamiento de otros territorios». El límite, matiza, es «la igualdad de los españoles en el ejercicio de derechos y libertades».

Los socialistas proponen también que las comunidades «participen en el ejercicio de las competencias del Estado» y en la designación de los miembros de órganos constitucionales (ya lo hacen con los elegidos por el Senado para el Constitucional). «El debate autonómico ya no está en lo competencial -dicen fuentes del Gobierno- sino en las relaciones institucionales».

Siguen los acuerdos con la Santa Sede

El PSOE no quiere ya denunciar los acuerdos con la Santa Sede. Al menos, no lo recoge de manera explícita en el programa electoral que ha presentado este lunes en el que se evitan además otras muchas medidas recogidas en la oferta electoral de 2016 y que despertaron susceptibilidades en la Iglesia Católica. A lo largo de estos diez meses de Gobierno, los socialistas han tratado de ganarse la complicidad del Vaticano para sortear problemas en la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

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