El PSOE necesitaría al independentismo para gobernar y las derechas no sumarían

El PSOE necesitaría al independentismo para gobernar y las derechas no sumarían

Ciudadanos se estancaría, Podemos sufre un revolcón y Vox irrumpe en el Congreso con 24-27 diputados. Los 6 escaños del PNV pueden ser de nuevo decisivos, según una encuesta de GAD3

RAmÓN GORRIARÁN
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

A casi un mes de las elecciones generales, el PSOE mantiene su marcha ascendente y sería el partido más votado el 28 de abril, con casi el 31% de los votos y entre 131 y 134 escaños en el Congreso, pero dependería de los independentistas catalanes para gobernar. El PP mejoraría sus expectativas, pero se vería perjudicado por el declive de sus previsibles aliados, Ciudadanos y Vox. Los populares estarían entre los 94 y 99 diputados y casi el 22% de los sufragios, pero los liberales y los de Santiago Abascal se quedarían entre 37-38, y 24-27. El retroceso también alcanzaría a Podemos, que caería a 27 diputados.

De acuerdo a los resultados de una encuesta de GAD3 para EL CORREO, la gobernabilidad después del 28 de abril será un rompecabezas porque ninguna de las alianzas previsibles alcanza la mayoría absoluta, con la excepción de la suma de los partidos que apoyaron al socialista Pedro Sánchez en la moción de censura contra Mariano Rajoy. Pero esa coalición es bastante poco probable que se repita por las reticencias de los independentistas catalanes, sobre todo de la Junts per Catalunya capitaneada por Carles Puigdemont, a reeditar la experiencia. Aunque sin ellos, sin los seguidores del expresident, los números podrían dar, con los 12 escaños de Esquerra, los 6 del PNV, con los 27 de Podemos, y con los dos diputados de Compromis y BNG. Todos juntos estarían en una horquilla entre 178 y 181, aunque la entente parece muy complicada de fraguar.

Según la encuesta, la conjunción de fuerzas entre PP, Ciudadanos y Vox estaría lejos de alcanzar la investidura (la mayoría absoluta es 176). Entre los tres partidos sumarían entre 155 y 164 asientos en el Congreso. A ellos habría que sumar los dos de Navarra Suma, coalición electoral de UPN, PP y Ciudadanos. Pero ni con ellos les llegaría para asaltar La Moncloa.

Serán unas elecciones binarias, con el tridente conservador por un lado, y los socialistas con la constelación de fuerzas de izquierda, nacionalistas e independentistas por otro. Los acuerdos transversales, añorados desde algunas instituciones y por importantes representantes de las finanzas y de las empresas, tienen difícil concreción. El más evidente, el del PSOE con Ciudadanos, ha topado por ahora con la negativa de Albert Rivera a entenderse con «quien quiere romper España de la mano de (Quim) Torra». Los números, por otra parte, tampoco cuadran aunque se acercan. La suma de los socialistas y liberales podría quedarse solo a entre cuatro y ocho escaños de la mayoría absoluta. Y ahí los 6 escaños del PNV podrían tener su papel. Habrá que esperar a que pasen las elecciones para despejar la incógnita porque la dureza verbal de la campaña puede desmoronarse con el pragmatismo de los resultados.

Pero si las posiciones se mantienen incólumes, no se puede descartar una repetición de las elecciones generales como ocurrió hace tres años porque nadie reunió los apoyos para conseguir la investidura.

Los socialistas parecen consolidados en esa primera posición. Una mejoría hasta cierto punto sorprendente porque hace justo un año en los sondeos del CIS, cuando estaba aún la administración de Rajoy y su metodología no estaba puesta en cuestión, el PSOE era la tercera fuerza con el 22% de los votos y se veía superado por Ciudadanos, 22,4% y PP, 24%. «No hay nada como el BOE», dijo hace un tiempo un veterano de la Transición. Desde la moción de censura de junio de 2018, los socialistas no han parado de subir, y sus expectativas de voto superan hoy en más de ocho puntos a los resultados que tuvieron en las generales de junio de 2016. Entonces cosecharon el 22,6% de las papeletas y 84 diputados.

Los socialistas, además de beneficiarse de su paso por La Moncloa, han concentrado el voto de la izquierda disperso por Podemos y la abstención. Es, sin duda, el voto útil progresista. En la dirección del PSOE asumen con satisfacción estas expectativas, pero también temen que tenga un efecto desmovilizador entre el electorado al dar por hecha su victoria.

Tendencia alcista

El PP, pese a su notable mejora en las últimas semanas (el último sondeo de GAD3 le daba 87 escaños), sigue bajo mínimos. De obtener los 94-99 asientos proyectados sería su peor resultado desde la refundación del partido en 1989. En las elecciones de aquel año, capitaneados por José María Aznar, sumaron 107. Los populares, sin embargo, pueden revertir la situación si mantienen la tendencia alcista. En el entorno de Pablo Casado lo dan por descontado, y aunque no se atreven a decir que superarán al PSOE, aseguran que sus números serán mejores que los que predicen las encuestas. Por ahora pierden once puntos y en el entorno de los 40 diputados respecto a junio de hace tres años.

Ciudadanos se mantiene como tercera fuerza, pero estancada y con un leve sesgo a la baja. De celebrarse ahora los comicios obtendrían el mismo porcentaje de votos que en las generales de 2016 y entre cinco y seis escaños más por la distinta distribución de los sufragios. Parece claro que el trasvase de votos liberales hacia Vox se ha frenado, pero también se ha taponado la hemorragia de electores del PP hacia los naranjas. Crecer, por tanto, va a depender de su capacidad de hacerse atractivo en otros caladeros.

El cuarto puesto está reñido entre Podemos y Vox. El partido que lidera Pablo Iglesias no deja de retroceder y ha perdido dos puntos en intención de voto respecto a las últimas generales y 18 escaños. La sangría, además, puede ir en aumento tras el fracaso de las negociaciones para reeditar las confluencias con Compromís y En Marea en la Comunidad Valenciana y Galicia. El retorno del líder, una vez concluida su baja por paternidad, es de las pocas bazas que pueden jugar para revertir la situación y a ella fían sus esperanzas.

Vox ha visto frenada su irrupción, y ha perdido medio punto en intención de voto y entre nueve y doce escaños en relación al anterior estudio de GAD3. Con todo, iguala a Unidas Podemos. Lo que ya no hace el partido de Santiago Abascal es fagocitar el voto del PP. Los populares perderían entre 38 y 43 diputados respecto a 2016, pero la extrema derecha alcanzaría entre 24 y 27.

Los independentistas ganarían un escaño respecto a las últimas generales y sumarían 18, pero repartidos de otra forma. Esquerra Republicana sumó nueve diputados en 2016 y ahora llegaría los 12, mientras que Junts per Catalunya perdería dos y se conformaría con seis. Sus votos serían vitales para Sánchez si pretende reeditar la mayoría de la moción de censura, aunque no es la opción preferida del líder socialista ni tampoco los soberanistas parecen estar por facilitar esa alianza si no hay un giro de 180 grados en la estrategia hacia Cataluña.

El PNV mejoraría su presencia en el Congreso con un diputado más y reforzaría su papel de partido clave en cualquier negociación. Bildu mantiene su representación con dos asientos, igual que Coalición Canaria con su escaño. El sondeo prevé el retorno del Bloque Nacionalista Galego al palacio de la carrera de San Jerónimo y apunta a un revés extraño para Compromís, que pasaría de tener cuatro actas a una sola.

¿Un pacto postelectoral de PSOE, PNV y Ciudadanos?

En las últimas semanas, y tras el pacto de Ciudadanos con UPN y PP en Navarra, cristalizado en la coalición Navarra Suma, y los coqueteos con los populares en Euskadi, ha empezado a abrirse paso la posibilidad de un acuerdo postelectoral entre PSOE, Ciudadanos y PNV. Los socialistas creen que una vez que los liberales han aceptado el régimen fiscal foral en estas dos comunidades se ha salvado el principal escollo para un futuro entendimiento que incluya al PNV. Quedaría por resolver el problema del sistema de cálculo del Cupo, el «cuponazo», según Albert Rivera, que a juicio de Ciudadanos es poco transparente y consagra la desigualdad entre los españoles. Los nacionalistas, sin embargo, no parecen muy entusiasmados con la posibilidad de pactar con los de Rivera, que han sido su 'bicha' durante la última legislatura. Los números, por ahora, sí alcanzarían o se quedarían al borde porque la suma de las tres formaciones alcanza, de acuerdo a la encuesta de GAD3 para este periódico, entre los 174 y los 178 escaños.