El PSE domina en quince barrios de Vitoria a cuatro semanas de las municipales

El PSE domina en quince barrios de Vitoria a cuatro semanas de las municipales

Podemos tan sólo mantiene el poder en los nuevos distritos, mientras el PNV y el PP se reparten el Sur y el centro de la ciudad

Ander Carazo
ANDER CARAZO

El PSE ganó el domingo en 15 de los 26 distritos electorales en los que se divide Vitoria. El tono morado de Podemos que tiñó el mapa de Vitoria en las dos anteriores convocatorias generales se desvanece y sólo sigue cubriendo los nuevos barrios de Salburua y Zabalgana. Los socialistas recuperan las áreas más populosas que envuelven el centro urbano. Según el cómputo realizado por EL CORREO en base a los datos provisionales del 28-A –hasta mañana no se conocerán los resultados definitivos–, la lista que encabeza la ministra en funciones Isabel Celaá se extendió como dominadora en algunos rincones donde estos resultados parecían imposibles de prever hasta hace unos meses. Más allá de sus feudos tradicionales (Abetxuko y Zaramaga) ahora alcanza Ibaiondo, Sansomendi, Lakua-Arriaga, El Pilar, Coronación, El Anglo, Zaramaga, Aranbizkarra, Santiago, Judimendi, Santa Lucía, Adurza-San Cristóbal y Ariznabarra.

Porque si bien el PNV se aupó como vencedor en la provincia, en la capital se tuvo que conformar con la segunda plaza y salió victorioso en tan sólo cinco barrios de la ciudad que gobierna desde hace cuatro años (Desamparados, Lovaina y San Martín, además de las zonas rurales Este y Noroeste) a menos de un mes para las municipales.

Pero la extrapolación de cualquier resultado se puede considerar un auténtico deporte de riesgo cuando se habla de Vitoria. Y es que cinco partidos distintos se han alzado con el triunfo por distritos desde 2014. En aquella primera fecha sorprendió EH Bildu en las elecciones europeas; en las municipales y forales 'barrió' el PP gracias –en gran medida– al discurso de Javier Maroto; Elkarrekin Podemos fue quien mejores resultados cosechó en las generales de 2015 y 2016, y en las últimas autonómicas, la victoria cayó hacia el PNV gracias a la inercia de Euskadi.

Lejos de considerárseles electores promiscuos –término que usan los expertos para denominar a quienes cambian el color de su papeleta sin excesivo esfuerzo–, en el caso de Vitoria siempre se ha interpretado que los ciudadanos son plenamente conscientes del tipo de elección que corresponde a cada urna y por eso existe un flujo constante entre unos y otros dependiendo de la categoría de cada cita.

Por lo tanto resulta imprudente adelantar cualquier tipo de acontecimiento y pensar que Maider Etxebarria (candidata del PSE por Vitoria) es la favorita para convertirse en la primera alcaldesa en la historia de la ciudad. Pero los resultados de los socialistas no se deben menospreciar, ya que el domingo lograron 10.000 papeletas más que en las generales de hace tres años y 31.116 vitorianos confiaron en Celaá. Una cifra importante, pero que continúa muy lejos de los 56.349 que obtuvieron en 2008 impulsados por el 'efecto ZP'.

Participación y fugas

Un avance similar al de Celaá consiguió el jeltzale Mikel Legarda, con 9.900 sufragios más a su favor. Pero, ¿de dónde salen tantísimos votos hacia los socialistas y nacionalistas? De la mayor participación (4,68 puntos más), de Podemos (que obtuvo 14.800 apoyos menos) y del PP (con una caída de 7.800). Aun así, el partido de Pablo Iglesias se consolidó como la fuerza dominante en barrios con población joven como Salburua y Zabalgana, mientras que los dirigidos por Maroto conservaron la zona rural Suroeste (Armentia y Aríñez), Mendizorroza y el Ensanche de la ciudad.

Pese a que EH Bildu haya alcanzado su «satisfacción fundamental» de dejar a Maroto sin escaño en la carrera de San Gerónimo, en la capital alavesa se tuvieron que conformar con la quinta plaza por una diferencia superior a 4.000 sufragios. El único barrio donde ganan es el Casco Medieval y los resultados lejos de la 'almendra' enfrían las expectativas de gobernar a nivel local. Salvo en la zona rural Noroeste (colegios de Gamarra y Antezana) y Judimendi, en el resto caen hasta convertirse en la cuarta –en ocho casos– o incluso quinta fuerza, en quince ocasiones.

Lo que suceda el 26 de mayo será una historia distinta al 28-A, pero se debe contemplar la posibilidad de que Ciudadanos finalmente entre en el Ayuntamiento y tampoco se puede descartar que Vox siga ese mismo camino. Y es que la formación naranja superó el domingo con holgura los 4.951 votos que le valieron en 1991 a Mikel Mintegi para convertirse en concejal bajo el paraguas de Eusko Alkartasuna.

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La zona rural impulsa a EH Bildu hasta obtener el cuarto escaño por Álava

Los resultados fuera de Vitoria lastraron a Javier Maroto (PP). El exalcalde fue el cuarto candidato más votado en la capital, pero los sufragios de la zona rural le perjudicaron hasta quedarse sin escaño. Porque entre municipios como Llodio, Amurrio, Iruña de Oca, Salvatierra, Campezo y Laguardia apenas alcanzó los 1.500 votos. Y eso que en la 'capital' de Rioja Alavesa, además de Navaridas y Elvillar (donde ni siquiera tienen concejales), obtuvo sus contadas alegrías.

EH Bildu basó la consecución de su escaño en la Carrera de San Gerónimo para Iñaki Ruiz de Pinedo en el Valle de Ayala y las cuadrillas de Gorbeialdea (Zuia) y La Llanada. En buena medida gracias al importante retroceso de Elkarrekin Podemos que, por ejemplo, en Amurrio se dejó la mitad de sus apoyos y en Salvatierra pasó de primera a tercera fuerza. Lejos de cometer el pecado de extrapolar los datos al panorama municipal, en Agurain se refleja un escenario similar al pleno de su Ayuntamiento, por lo que es previsible que se registre una importante lucha el próximo 26-M tras la jubilación del actual regidor, Iñaki Beraza.

Los socialistas ganaron en Iruña de Oca –feudo tradicional–, Ribera Baja, Elciego y Oion, mientras en el mapa de Álava se observa un punto morado correspondiente a Armiñón. El resto de la provincia luce el verde del PNV. Obtuvo la victoria en 36 de los 51 municipios del territorio, algunas tan destacables como Llodio donde sacó una importantísima diferencia de 1.216 sufragios a EH Bildu, partido que ahora gobierna el municipio.

Ciudadanos no consiguió ningún apoyo en cuatro municipios y Vox, en cinco. En la localidad natal de Santiago Abascal, Amurrio, tan sólo consiguieron 152 papeletas a su favor, la mitad que el PP. Los vecinos más reacios a acercarse a su colegio electoral fueron los de Bernedo (con una abstención del 43,9%) y San Millán, con un 36,5%.