El derecho a vivir sin dolor

El derecho a vivir sin dolor
CAROLA PÉREZPresidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal

Imagínense vivir con lo que la Sociedad Española de Neurología denomina «el peor de los dolores»: el dolor neuropático. Imagínense lo que debe ser vivir desde niña con un dolor que te impide hacer vida normal, que te haga perder el conocimiento y las ganas de vivir, comer y te impida dormir. Imagínense que tras haber pasado trece veces por un quirófano, tu situación empeora, y a medida que avanza la edad, también lo hacen los síntomas. Y todas las medicaciones y opciones terapéuticas que te ofrecen no son suficientes: bien porque tienen efectos secundarios que son peores que el propio remedio, bien porque no cubren lo necesario para obtener una calidad de vida llevadera. Este es mi caso, pero como yo somos tres millones de personas las que padecemos neuropatías, y otros tantos millones por otros diferentes motivos, hablamos de cáncer, párkinson, migrañas, endometriosis, fibromialgia, artritis/artrosis, esclerosis múltiple, ELA, dolor crónico y un larguísimo etcétera. Y podemos obtener alivio gracias al uso del Cannabis Medicinal, algo tan básico como paliar el dolor, comer, dormir, tener ganas de vivir.

Todo paciente tiene derecho al mejor tratamiento posible, tenemos derecho a elegir cómo convivir y cómo paliar nuestro dolor, cómo lidiar con este cansancio vital. Todos los ciudadanos merecemos una calidad de vida digna. Es muy cruel e irresponsable lo que está ocurriendo con el tratamiento a base de cannabis y cannabinoides en España: los pacientes estamos completamente abandonados en una situación de inseguridad jurídica y sanitaria incomprensible. Sí, en pleno siglo XXI.

Desde el Observatorio Español de Cannabis Medicinal impulsamos en 2017 una PNL de la mano de Ciudadanos, que sólo fue apoyada por Podemos. Tanto PP como PSOE argumentaron que no había «suficiente evidencia», toda nuestra esperanza y aquella subcomisión se quedó en un cajón. Pero eso no frenará nuestra constante búsqueda de bienestar, aunque nos expongamos a esta situación de inseguridad, porque el dolor no puede esperar. Y mientras, en España, se cultiva cannabis para exportar, bajo licencia de la Agencia Española del Medicamento, pero no llega a los pacientes españoles.