Casado arropa a Maroto en Vitoria con guiños a la Ertzaintza y al euskera

Casado saluda a una simpatizante a su llegada a la plaza de toros, con Maroto a su espalda./Blanca Castillo
Casado saluda a una simpatizante a su llegada a la plaza de toros, con Maroto a su espalda. / Blanca Castillo

El candidato alavés llama a agrupar el voto en el PP porque es el único partido que «ama a Euskadi y España» y defiende la «foralidad y el Concierto Económico»

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZ

«Yo hoy soy el telonero», se arrancó Pablo Casado nada más subir al escenario. Y lo cierto es que el presidente del PP hizo ayer una excepción e intervino primero en el mitin-cena que reunió a más de 500 simpatizantes en la plaza de toros de Vitoria. Por una vez, el cabeza de cartel no fue el candidato nacional, sino el provincial. Javier Maroto tuvo el honor de cerrar el acto, en una clara evidencia de que los populares vascos necesitan impulsar la campaña del exalcalde de Vitoria para garantizarse el escaño por Álava.

Aunque la mayoría de encuestas -incluida la de EL CORREO- apuntan que logrará su acta, Maroto no las tiene todas consigo, sobre todo tras el último CIS, que le dejaba fuera del Congreso. Internamente el PP maneja estudios que les permiten mantener el optimismo, pero la tranquilidad que se respiraba hace unas semanas ha desaparecido.

De ahí la presencia de Casado anoche en Vitoria y de ahí los halagos que una y otra vez el líder nacional y Alfonso Alonso -que completó la terna- le lanzaron constantemente. Y de ahí también que el presidente popular pasara de puntillas por cualquier tema polémico que pudiera trastocar la campaña de Maroto, cuyo escaño estaría en disputa con EH Bildu, y centrara la mayor parte de su discurso en propuestas sobre impuestos, antidesahucios, ayudas a las familias y la unidad de España frente al desafío del soberanismo catalán. En el PP vasco son consciente de que cierto discurso de Casado, el más escorado a la derecha, puede restarle votos por su flanco de centro. Ayer no se oyó nada sobre «manos manchadas de sangre o «prevalencia» de la Guardia Civil y la Policía Nacional sobre la Ertzaintza.

De hecho, Casado lanzó guiños a la Policía vasca aprovechando la aprobación, la pasada semana en el Parlamento vasco, de la ley de abusos policiales. Casado arremetió contra PNV y PSE por apoyarla y lanzó «vivas a la Ertzaintza». «Lo que es un abuso es que los socialistas hayan pasado por el aro de humillar a las víctimas para ganar una moción de censura», criticó. El líder conservador insistió en varias ocasiones en el 'entendimiento' en Madrid entre el PSOE y EH Bildu, del que los «proetarras se vanaglorian y alardean con arrogancia». «Nosotros nunca llamaremos a Bildu. Nosotros nunca pactaremos con ellos», aseguró entre aplausos de la militancia.

Ayudas sociales

Casado también lanzó un pequeño guiños al euskera y la cultura vasca, aunque sin renunciar a su habitual discurso en defensa del castellano como lengua vehicular -junto al euskera- y de la «libertad de acceso a las oposiciones». «La lengua no divide. Qué suerte tenéis de tener dos lenguas», lanzó al tiempo que arremetía contra el «adoctrinamiento en las aulas».

A Javier Maroto le tocó 'acercar' el discurso a Euskadi y remarcó las líneas maestras de su campaña. Consciente de que el mayor peligro para su candidatura es la disgregación del voto entre Cs y Vox, presentó al PP vasco como el único partido que defiende con «orgullo y convicción» la foralidad y el Concierto Económico, materias en las que flaquean esas otras dos formaciones. Las «señas de identidad» de los populares y de Álava y el conjunto de Euskadi, donde el «sentir mayoritario» es el de vasco y español. «Amamos a Euskadi y a España profundamente», confesó.

También se refirió, como Casado, al euskera para criticar al PNV por usarlo como una «barrera», por ejemplo, a la hora de acceder a un puesto de trabajo. Y habló de ayudas sociales, materia que hace cuatro años le llevó a ganar «de calle» las elecciones municipales, pero también a perder la Alcaldía tras el acuerdo de la oposición. «Ayudas sociales, por supuesto. No hay que pensar en el acento ni en el color de la piel. Hablo de mayores controles y poner en orden ya el sistema para que no se cometan abusos», argumentó.