'Zascas' en la prórroga

Podemos resalta las intervenciones de su candidata en los debates con cierto retraso

Varios visitantes observan una instalación en Azkuna Zentroa, la antigua Alhóndiga bilbaína./luis ángel gómez
Varios visitantes observan una instalación en Azkuna Zentroa, la antigua Alhóndiga bilbaína. / luis ángel gómez
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La campaña se hace larga e incompatible con la vida. Ayer, frente a la Alhóndiga, había un grupo de gente en torno a un banderín verde y yo pensé que era un mitin de Vox. Así que me acerqué corriendo, dispuesto a ser testigo del fenómeno político inesperado, desenfundando el móvil para hacer fotos y grabar declaraciones. «¿Qué papel se le reserva a Bilbao en la auténtica España verdadera?», pregunté, arrimando con ambición el ascua imperial a la sardina municipal. Los turistas, claro, se asustaron. Y al guía, del susto, se le cayó el banderín verde. No esperaba que, mientras explicaba cosas sobre la Alhóndiga y Ricardo Bastida, les atacase un aborigen con mala cara, preguntando nervioso las cosas más extrañas.

Bueno, ya estamos a miércoles. Y no fue la única confusión de naturaleza absurda que se vivió ayer en la política municipal. Creo. Es que sospecho que ayer, en el gabinete de estrategia de Elkarrekin Podemos, alguien debió de darse cuenta de que su candidata se llama Ana, y que Ana empieza por la letra 'a', que es, casualmente, la letra con la que termina el palabro 'zasca'. «Un momento, ¡tengo aquí algo serio!», debió de gritar el estratega, poniéndose de pie, cerrando el portátil y rompiendo tal vez a reír como un científico loco: «¡Zaskana!»

Lo que pasó a continuación fue que, ahora que ya hace días que terminaron los debates entre los candidatos bilbaínos, comenzaron en Podemos a colgar en redes buenos momentos de Ana Viñals en esos mismos debates, cruces con sus rivales en los que la candidata brilló, ya digo, hace días. Y a etiquetarlos como 'zaskanas', o sea, los 'zascas' que suelta Ana. Me gusta pensar que alguien en Podemos sugirió que eso igual sonaba blando, como 'laztana', y que ese alguien fue deportado inmediatamente al Gulag que tendrán en la sede del partido, quizá en el sótano, donde deben estar, aún más delgados, Edu Maura y Nagua Alba, a menos de que alguno de ustedes me confirme que los ha visto recientemente por la calle.

Que la chorrada del 'zaskana' Podemos la saque no solo tarde -más o menos con una semana de retraso en una campaña que dura dos semanas-, sino también el día que explicó algunas de sus propuestas más interesantes, como la que habla de que las facultades de la UPV vayan abandonando el incomprensible alfoz en el que fueron instaladas para integrarse en el tejido urbano de Bilbao, revitalizando barrios y rejuveneciéndolos, revela la dinámica de una campaña que parece condenada a respetar una plantilla establecida, insalvable, incuestionada. Recuerda esa plantilla a la de una reunión vecinal. En ella, las medidas concretas y las expresiones acuñadas de uso general terminan en sí mismas y no consiguen alzar el vuelo hasta formar parte de una idea general de la ciudad, es decir de una construcción política en sus términos más exactos.

Sin duda, ayuda que el resultado entre nosotros parezca inamovible. En Bilbao la campaña se les hace larga hasta a los partidos. Ayer Lander Martínez propuso pactos para formar «mayorías alternativas» al PNV y esa idea no termina de verse viable por aquí. Para desbancar al PNV en la principal ciudad de Euskadi, a la oposición todavía terminaría haciéndole falta que en la constitución del Ayuntamiento votasen también un par de maceros, alterando la mayoría del Pleno. Que los maceros, llegado el caso, resultasen igualmente del PNV es algo que no puede descartarse. Por estadística. Y porque, con esos cardados y esas sedas, con esa solemnidad, parecen gente de orden.