Llegada a la meta desde aquel chaparrón de 1982

Llegada a la meta desde aquel chaparrón de 1982

Aburto ha enlazado durante toda su biografía militancia política, vida personal y compromiso social, siempre con epicentro en Bilbao

Luis López
LUIS LÓPEZ

Es como si toda la trayectoria política y personal de Juan Mari Aburto hubiese seguido un guión, una línea definida, para llegar hasta aquí. Hasta la alcaldía de Bilbao, la meta. Y, más concretamente, hasta este mismo momento. Porque cuando ganó por primera vez las elecciones municipales, en 2015, le tocó gestionar el legado de un Iñaki Azkuna que había adquirido talla casi divina. Pero ahora él, Aburto, es el protagonista. Y suyo (y de la marca PNV, naturalmente) es el mérito de estos resultados.

Quien durante otros cuatro años portará la makila nació el 28 de marzo de 1961 en Indautxu, en la vieja 'Gota de Leche', y nunca se ha desvinculado de la ciudad. Eso sí, desde los 18 años hasta que se casó, a los 26, vivió en Las Arenas. Luego, con su esposa Arantza, regresó a su ciudad. A Deusto. Y allí sigue.

Ha sido en este universo cercano donde ha desarrollado toda su carrera profesional y, sobre todo, política. Su vinculación con el PNV se remonta a la adolescencia y desde entonces ha enlazado militancia y vida personal. El ejemplo definitivo: sus padres conocieron a quien sería su esposa en «el Alderdi de 1982, en Getxo», recuerda el alcalde. Tras una tromba de agua los novios se refugiaron en la casa de él. Cosas del destino, en aquella jornada, ante la multitud, ofició un chaval de EGI de la misma edad que Juan Mari que se llamaba Iñigo Urkullu.

Aburto estudió Derecho en Deusto y, en 1985, sacó la oposición de técnico de administración general de la Diputación de Bizkaia. Sus responsabilidades políticas llegaron en 1991, como director de Servicios en el Departamento de Interior del Gobierno vasco. Eran años duros en los que los asesinatos de ETA lo condicionaban todo. De aquella época conserva amigos con los que sigue quedando. En 1994 regresó a la Diputación para ser diputado de Acción Social, de Presidencia; más tarde ejerció como consejero de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno vasco.

Pero siempre con la vista puesta en su ciudad. Tanto, que se define casi como un cliché. «Soy del Athletic, del Partido, de la Amatxu de Begoña y muy orgulloso de ser de Bilbao». Cristiano practicante, siempre destaca de sí mismo una sensibilidad social que, ahora, tendrá cuatro años más para demostrar.