Euskadi cierra una campaña muy polarizada

Euskadi cierra una campaña muy polarizada

El enfrentamiento entre el PNV y Bildu por un lado y el PSE y Podemos, por otro, han focalizado una carrera en la que Vitoria aparece como el premio más deseado

DAVID GUADILLA

Los casi 2,2 millones de vascos que mañana acudirán a las urnas no solo elegirán a sus respectivos alcaldes y diputados generales. También serán los encargados de decantar las diferentes batallas que se han abierto durante una campaña que ha alcanzado su punto álgido en la recta final, después de que EH Bildu anunciase su intención de presentar su propio texto articulado en la ponencia de autogobierno. El paso dado por Arnaldo Otegi supone el acta de defunción del foro, y en buena medida también escenifica la pelea que mantiene con el PNV por la hegemonía del nacionalismo.

La competición en la que están metidos los jeltzales y la coalición soberanista se desarrolla en varios frentes. Pero hay uno principal: Vitoria. Lo que suceda en la capital alavesa puede inclinar la balanza de los análisis postelectorales hacia la derrota o la victoria. Los sondeos indican una ajustada carrera entre Gorka Urtaran y Miren Larrion. La izquierda abertzale cree que un triunfo de su candidata sería el trampolín perfecto para reforzar su imagen de alternativa al PNV, sobre todo, a un año de las elecciones autonómicas.

De ahí que los de Andoni Ortuzar hayan insistido en que son «garantía de estabilidad». Lo que el propio Urtaran definió el jueves durante un desayuno informativo como «riesgo político cero». Aunque se da por hecho que en las principales instituciones vascas se reeditarán los pactos que en 2015 firmaron el PNV y el PSE, lo que da ventaja a Urtaran para retener la Alcaldía, una victoria de Larrion complicaría el discurso jeltzale. De hecho, EH Bildu insiste en que debe gobernar la fuerza más votada, algo que no sucedió hace cuatro años, cuando Javier Maroto ganó con comodidad pero fue desalojado por una mayoría alternativa impulsada por la propia Larrion.

Los populares confían en recuperar la capital alavesa y frenar el desgaste de las generales

Lo que suceda en Vitoria, aparentemente, es el único nubarrón que puede asomarse en el horizonte del PNV. Los jeltzales, además, tendrían garantizada la gobernabilidad en el resto de capitales y en las Juntas Generales -donde si se hace caso a las encuestas obtendrían una victoria cómoda- gracias al PSE.

Los socialistas han sido uno de los protagonistas de la otra gran pelea que se ha vivido en campaña. La que han mantenido con Elkarrekin Podemos. Las dos formaciones de izquierdas están metidas en una batalla intensa. En gran medida, porque tienen una importante bolsa de votantes fronterizos. La marca morada creció gracias al desencanto de muchos militantes socialistas. Aquel trasvase hizo mucho daño al PSE, aunque las generales del pasado mes de abril demostraron que el viento sopla ahora a favor de los de Idoia Mendia. La cuestión es con qué fuerza. La líder de los socialistas vascos ha apelado al «voto útil» y ha intentado situar en la bancada soberanista a los de Lander Martínez, quien por su parte ha venido a decir que los socialistas están subordinados al PNV. Lo más curioso es que este duro cruce de reproches puede derivar en mes y medio en obligada amistad si Podemos entra en el Gobierno de Pedro Sánchez.

Las malas relaciones entre el PSE y Podemos pueden cambiar si Sánchez e Iglesias gobiernan juntos

Escenario nacional

Los socialistas se juegan mucho en Barakaldo. Recuperar su feudo histórico convertiría la noche electoral en una fiesta para el PSE, y para lograrlo necesitan que todos los votos que perdieron en 2015 vuelvan 'a casa'. Para ello los socialistas vascos confían en que se mantenga el 'efecto Sánchez' de las pasadas generales. Elkarrekin Podemos, por su parte, afronta un escenario incierto. Lo más probable es que suba en votos, ya que se presenta en más sitios que en 2015 y espera absorber los apoyos que se fueron a candidaturas alternativas que nacieron a su sombra. Otra cosa es cuál será su influencia.

Si estas dos formaciones se juegan el dominio de la izquierda, el PP mucho más. Tras el batacazo del 26-A, los de Alfonso Alonso medirán cuál es su suelo. No pinta bien. El objetivo es resistir. Pero, una vez más, todo pasa por Vitoria. Los populares confían en ser la primera fuerza. Para ello también será fundamental ver hasta qué punto el PP cede terreno ante Ciudadanos y Vox. Ninguna de las dos formaciones parece contar con opciones de entrar en el Consistorio, pero sus votos pueden ser fundamentales en el recuento final.