Navarra Suma gana con claridad pero depende del PSN para gobernar

Navarra Suma gana con claridad pero depende del PSN para gobernar

La alianza de UPN, PP y Ciudadanos obtiene 19 escaños, los socialistas crecen, Geroa Bai y Bildu aguantan el tirón y Podemos se derrumba

IVÁN ORIOBilbao

Navarra afronta un escenario de máxima incertidumbre. Los resultados de las elecciones autonómicas han dejado conclusiones nítidas, como la entrada con fuerza de la coalición entre UPN, Partido Popular y Ciudadanos, la rentabilización de los socialistas del efecto Pedro Sánchez y el hundimiento de Podemos. Pero son precisamente estos tres datos los que, unidos, dibujan un panorama de eventual ingobernabilidad y no sería para nada descartable que fuera necesario convocar unas nuevas elecciones salvo que los socialistas, los únicos que tienen la llave para cambiar esta fotografía, den un giro inesperado y apoyen un Ejecutivo bien de la derecha bien de las formaciones abertzales y de izquierdas.

El Gobierno «del cambio» de la última legislatura, el cuatripartito formado por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezquerra que ha liderado Uxue Barkos, ha quedado muy lejos de reeditarse. Por dos motivos fundamentales: la mencionada debacle del partido morado y el buen comportamiento de Navarra Suma, la inédita alianza conformada por las tres fuerzas de la derecha creada precisamente para poner freno al nacionalismo y tratar de recuperar el poder en la comunidad foral con la concentración del voto. El primer objetivo, el de configurar un dique de contención frente a las siglas abertzales y del arco izquierdista, sin duda lo han conseguido. Con 19 escaños la coalición logró una victoria incontestable –lo demuestra el hecho de que el segundo partido más votado fue el PSN, que consiguió once representantes–. Pero gobernar les va a resultar poco menos que imposible salvo que los socialistas viren el rumbo y se suban al barco capitaneado por Javier Esparza –la mayoría absoluta se sitúa en 26 parlamentarios–. Esta opción es a día de hoy muy remota. Más allá del abismo que separa a sus proyectos ideológicos y sociales, las relaciones entre Esparza, el líder de UPN, y la candidata socialista, María Chivite, son gélidas. Chivite llegó a asegurar en campaña que no le importaría recibir los votos de Navarra Suma para investirse ella como presidenta, pero las cuentas que manejaba su partidos sobre un hipotético arrastre explosivo del 'efecto Sánchez' se ha quedado a medias. Ha subido, sí, pero no lo suficiente para poder encabezar una alternativa sólida. La presencia de EH Bildu en la 'otra parte' también hace inviable el concurso de los socialistas.

El voto útil

Las formaciones que han sustentado el ya extinto cuatripartito han tenido comportamientos muy dispares en estos comicios. Geroa Bai, la coalición de Barkos en la que está el PNV, ha aguantado bien el tirón y no ha sufrido demasiado el desgaste de sus cuatro años al frente del Ejecutivo. Ha logrado nueve parlamentarios, como en 2015. También EH Bildu ha campeado el temporal y mantiene sus ocho escaños. Incluso Izquerda-Ezkerra, que durante buena parte del escrutinio llegó a desaparecer del hemiciclo, finalmente salvó los muebles y consiguió uno. Podemos, sin embargo, sufrió una derrota sin paliativos. Su fractura interna y sus crisis constantes no han pasado desapercibidas para el electorado, que se ha decantado por el voto útil. Los resultados son reveladores: los podemitas han bajado de siete a dos representantes.

Lo que también han vuelto a demostrar estas elecciones es que Navarra es una de las comunidades autónomas más extremas a la hora de cambiar el sentido de su voto en función de si la cita electoral es general o autonómica. El 28-A, por ejemplo, Geroa Bai recibió el apoyo de 22.150 ciudadanos, muy lejos de los casi 50.000 cosechados ayer. Vox, por su parte, alcanzó los 17.660 y ahora se ha quedado en algo más de 4.000, lo que le ha dejado fuera del Parlamento.

La coalición, a un concejal de la mayoría en Pamplona

Navarra Suma se ha quedado a las puertas de la mayoría absoluta en Pamplona. La coalición integrada por Unión del Pueblo Navarro, PP y Ciudadanos se quedó a menos de 400 votos del concejal número 14, el que le hubiera abierto de par en par las puertas de una Alcaldía gobernada por EH Bildu los últimos cuatro años, de la mano de Joseba Asiron, por su pacto con Geroa Bai, Aranzadi –la marca local de Podemos– e Izquierda-Ezquerra. La coalición abertzale tuvo ayer un buen comportamiento en las urnas con un notable crecimiento que le permitió subir de cinco a siete concejales, mientras que Geroa Bai, que desde el punto de vista autonómico aguantó el tirón, sufrió un fuerte retroceso y bajó de cinco a dos corporativos. Los socialistas crecieron –pasaron de tres a cinco ediles– y, al igual que en el Parlamento foral, son los únicos que pueden desactivar un eventual bloqueo de la gobernabilidad municipal.

A tenor de los resultados, no hay muchas posibilidades para buscar pactos. Navarra Suma sólo puede mirar al PSN, porque un acercamiento a Geroa Bai no sería bien entendido por su electorado teniendo en cuenta que uno de sus mantras durante la campaña era la necesidad de desalojar a los nacionalistas de las instituciones navarras. A EH Bildu no le quieren ni ver. Hay otra opción, un hipotético acuerdo de los socialistas con la coalición abertzale y Geroa Bai, pero el PSN no quiere que le relacionen ni de lejos con la formación soberanista.

Enrique Maya, de UPN, podría recuperar la Alcaldía tras haber sido el máximo regidor por ese mismo partido entre 2011 y 2015. Navarra Suma ha sido la lista más votada con un triunfo incontestable y todo apunta a que Maya tratará de gestionar el Ayuntamiento con apoyos de otras fuerzas.