Asier Iragorri, profesor de un colegio religioso y 'cocinillas'

Asier Iragorri, profesor de un colegio religioso y 'cocinillas'

A sus 51 años es «leal» y consulta «todo» a su mujer y a sus dos hijos antes de decidir

LEIRE PÉREZ

Dicen los que le conocen que Asier Iragorri es una persona «leal, cercana y muy familiar». Durante los últimos ocho años que ha ejercido de portavoz del Ejecutivo local ha mostrado un carácter amable, alejado de la bronca política. Es de los que piensa que los políticos deben mejorar la vida de sus vecinos y distanciarse del enfrentamiento.

En la calle tampoco pasa desapercibido porque este basauritarra de «51 años recién cumplidos», vecino de Pozokoetxe aunque de pequeño residió en Ariz, reconoce que «no se me cae el techo de casa encima». Amante de su pueblo, le gusta salir, vive la calle, disfruta de sus vecinos, de las fiestas de San Isidro, de los San Faustos, de tomar unos potes y de comprar en las tiendas de toda la vida.

Profesor de un conocido colegio religioso de Bilbao, Iragorri está en excedencia desde que el PNV le invitase a formar parte de la plancha con la que los jeltzales arrebataron el Ayuntamiento a la socialista Loly de Juan. Entonces, como ahora, tuvieron un papel destacado su mujer y sus dos hijos, una joven que estudia en la Universidad y un chico que prepara la Selectividad.

«Simpatizante desde siempre», les preguntó qué opinaban sobre que dejase su tranquila vida como docente y se embarcase en un nuevo y agitado proyecto en el que iba a dejar a un lado su intimidad y no iba a pasar desapercibido cuando pasease con su mujer por las calles de Basauri. Hace unos meses, cuando le sugirieron que podía ser el candidato del PNV a la alcaldía, volvió a recurrir a ellos. «Dar este paso condiciona a los más cercanos y lo hablé con ellos. Me dijeron que si yo estaba convencido, lo hiciese y aquí estamos», recordó hace unos días en una entrevista con El CORREO.

El que fuera durante los dos últimos mandatos concejal de Política social se caracteriza por la defensa de las estrategias de igualdad entre hombres y mujeres. Predica con el ejemplo y de puertas adentro de su casa todas las decisiones se debaten. «Lo que digo y lo que hago me lo creo y con eso llevo mucho por delante», explica este hombre, amante de la cocina. «Yo preparo la comida todos los días», afirma.

Ahora, Iragorri sabe que le tocará pasar de la concejalía a la primera línea del Consistorio, la alcaldía. Más trabajo. Sin embargo, él confiesa su «ilusión» y asegura que siente «orgullo» por su nuevo cometido.

Eso sí, también es consciente de que lidiar con todos los problemas del municipio hará que su vida cambie durante estos próximos cuatro años. Confía en poder desconectar gracias a dos de sus pasiones, la fotografía y la naturaleza, así como con alguna que otra escapada a su segunda residencia en Álava.

Temas

Basauri