EH Bildu arrebata la Alcaldía al PNV en Galdakao

Iñigo Hernando alza la makila como nuevo alcalde de Galdakao. /Pankra Nieto
Iñigo Hernando alza la makila como nuevo alcalde de Galdakao. / Pankra Nieto

Los jeltzales gobernaban en el municipio desde la Transición, pero los dos ediles socialistas no han sido suficientes para alcanzar la mayoría absoluta

ALBA CÁRCAMOGaldakao

La «alternativa». Así se definía en la campaña electoral EH Bildu en Galdakao, y así lo ha hecho posible la plataforma vecinal Auzoak (cuatro concejales), Usansolo Herria (dos) y Elkarrekin Podemos (uno). Algo después de las nueve de la mañana, han aupado a Iñigo Hernando a la alcaldía dejando fuera al PNV, la fuerza más votada y partido que gobernaba en la localidad desde la Transición. Los continuos cambios de planes sobre el metro, el dilatado conflicto de la lanzadera y las ansias segregacionistas de Usansolo han arrollado a unos jeltzales que se dejaron un millar de votos y tres ediles en las elecciones (obtuvieron seis, los mismos que la coalición soberanista) y que, en las negociaciones posteriores, solo pudieron recabar la confianza -vía acuerdo de las ejecutivas de ambos partidos- de los socialistas.

El mantra de «Galdakao votó cambio», muy repetido en las últimas semanas, se ha materializado en una sesión con un abarrotado salón de plenos. Había mucha incertidumbre, mucho rumor. Comenzó a despejarlos ayer a la mañana el coordinador general de la coalición abertzale, Arnaldo Otegi, que daba por segura la alcaldía de Galdakao. Todavía no se había suscrito un acuerdo formal, pero daba pistas de las intenciones de Auzoak, la gran duda. Vecinos «apolíticos» cuya primera decisión tenía que ser política.

En el caso de Elkarrekin Podemos, el apoyo de los morados a los soberanistas para alcanzar la mayoría absoluta en Renteria, Ordizia y Elorrio, y la buena sintonía en algunos aspectos como vivienda, medidas sociales y transporte público, hacían presagiar que el voto de Txelu Bernal iba a ser para Hernando.

Las caras largas de los concejales del PNV, las sonrisas de los familias de los de EH Bildu y la presencia de varios primeros espadas de la coalición soberanista en la sesión -Bea Ilardia, candidata a diputada general, Zigor Isuskiza, Meritxell Elgezabal y Asier Vega- apuntaban a que, 'in extremis', se había alcanzado un acuerdo.

Y así ha sido. Tenían atados trece apoyos que han emocionado al regidor, muy serio durante toda la sesión. En su discurso, se ha comprometido a trabajar «entre todos y todas para mejorar Galdakao», porque «solo así», de forma «conjunta», se puede «mejorar el pueblo». También lo hará de la mano de diferentes colectivos, «de los jóvenes, los pensionistas, las feministas...», y «siguiendo cauces para que puedan participar» en las decisiones del Ayuntamiento.

Cohetes a la salida y gritos de «Iñigo, alkate» ponían la nota de color a una mañana en la que no ha habido foto de familia de la nueva Corporación. Los concejales del PNV, gran perdedor de la votación, han abandonado el salón de plenos en cuanto se ha terminado la sesión.

Ahora, tendrá que lidiar con los toros que han complicado la partida al PNV. Y no será fácil. Respecto al metro, apuestan por prolongar la Línea 5 con paradas en Aperribai, Bengoetxe, Juan Bautista Uriarte y Usansolo, idea descartada por los que ponen el dinero: Gobierno vasco y Diputación, que plantean otras alternativas que dejan fuera a los barrios y conectan con el centro de Galdakao a través de Euskotren. ¿La lanzadera? Su último destino, Bolueta, no gusta a los usuarios. Que vuelva a Etxebarri es la intención de EH Bildu, que lo quiere hacer a través del diálogo. Una sentencia declaró ilegal la decisión del Ayuntamiento de la localidad vecina de impedir su paso, por lo que, si la entidad foral, responsable de las concesiones de Bizkaibus, quisiera la línea A3932, podría regresar a este municipio.

Otro de los puntos calientes, que cada cuatro años resta 1.500 votos a los partidos tradicionales, es la segregación de Usansolo. Millar y medio de vecinos han vuelto a avalar, por tercera legislatura, el ideario de UH: separarse de Galdakao. En este caso, los soberanistas creen que son una «garantía» para que se respete el derecho a decidir. En su mano estará convocar la comisión mixta que valore la viabilidad y negocie la segregación.