Un sábado maratoniano para José Antonio Suso

Un sábado maratoniano para José Antonio Suso

El presidente provincial del PNV arrancó la jornada felicitando a Urtaran en Vitoria y llegó a Leza para ser investido alcalde, tras pasar por Zigoitia y Llodio

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Los amantes de la ya extinta Big Bang Theory saben de la doble obsesión de Sheldon Cooper por el gato de Schrödinger y por la mecánica cuántica. Y por raro que parezca, ambas tiene que ver con la política. Al menos, el día que toca constituir los ayuntamientos. ¿No se lo cree?

La paradoja de Schrödinger es la que demuestra que si se mete un gato en una caja y se espera, nadie puede saber si el gato está vivo o muerto hasta que se vuelve a quitar la tapa. Hay plenos, pregunten en Samaniego, en la que no se sabe si un alcalde es alcalde hasta que los votos se cuentan tras sacarlos de la urna.

La segunda paradoja, conocida como Einstein-Podolsky-Rosen, ellos formularon las preguntas que permitieron describir la mecánica cuántica, habla de que un objeto, por imposible que parezca si puede estar en dos sitios a la vez, y además no estar en ninguno, y al mismo tiempo. Tranquilos, nadie lo entiende realmente.

Pero José Antonio Suso, presidente del Araba Buru Batzar del PNV, estuvo muy cerca de demostrarlo empíricamente durante la jornada. También Cristina González, secretaria general de los socialistas alaveses, que casi hizo los mismos kilómetros.

El caso es que Suso arrancó la jornada en el Pleno de Vitoria, en el que Urtaran recibió la makila de alcalde. Tenía que felicitar al ganador de las elecciones en la capital. Algo que el PNV llevaba décadas sin conseguir. Apunte. 09.30, plaza de España, en Vitoria.

No se sabe exactamente lo que tardó en marchar del acto, pero éste que duró algo más de media hora. A las 11.00, como un reloj, estaba en Zigoitia para apoyar a Javier Gorbeña, que lograba arrebatar la makila a EH Bildu, con los votos del PSE, en una Investidura movida con gritos, silbidos e insultos por parte de los simpatizantes de la formación soberanista.

Zigoitia está a 15 kilómetros de Vitoria. Tampoco era complicado. Sin embargo, a las 12 horas, como en los buenos westerns, aparecía en la Herriko Enparantza de Llodio. A 45 kilómetros de distancia. El viaje unos 34 minutos por la autopista. Pero hay que entrar al centro y aparcar. Bueno, es de suponer que la persona que dirige la política alavesa tendrá quien le conduzca. Y Llodio no es Nueva York, pero la avenida Zumalakarregi se colapsa con ganas en determinados momentos.

Nada más lejos de la realidad. El propio Suso se lo ha aclarado a este periódico, después de leer el artículo. «Conduzco yo, no me lleva nadie y además he tenido que repostar carburante antes de salir de Llodio».

La maratón es ya importante. Aceptemos que se puede llegar al valle ayalés antes del mediodía. Por mucho que durara el pleno en Zigoitia. Lo llamativo es que Suso estaba también a las 13.30 en Leza, a 91 kilómetros, en Rioja Alavesa, al otro lado de la provincia. Allí era él mismo el que salía alcalde. Por sorpresa, ya que no se conocía que fuera el candidato. Por unanimidad. No vaya a ser que alguien dude de la falta de cocina en esa decisión.

Y de Llodio a Leza se tarda una hora en el mejor de los casos. Hay que ir por la autopista hasta Briñas y continuar por la general. Del centro de Llodio al peaje se tardan casi 10 minutos.... Algo de cuántica y la paciencia del resto de concejales de Leza -Cristina González es uno de ellos- permitieron que ese Pleno no se retrasara más de 9 minutos.