El PNV gana de forma holgada en Álava, que gobernaría en cómoda mayoría con el PSE

El PNV gana de forma holgada en Álava, que gobernaría en cómoda mayoría con el PSE

Ramiro González da los mejores resultados para su partido desde 1987 y los socialistas duplican su presencia en las Juntas

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Histórica victoria del PNV en Álava. La lista encabezada por Ramiro González logró ayer 17 escaños en las Juntas Generales, lo que supone el mejor resultado de los jeltzales desde 1987. Es decir, desde el divorcio entre el Partido Nacionalista y Eusko Alkartasuna. Esto supuso sumar cuatro sillones más en la Cámara foral respecto a 2015 y un incremento de 11.000 papeletas. Los resultados le servirán al actual diputado general para gobernar sin las ataduras de la presente legislatura, ya que la suma con el PSE –su socio preferente en todas las instituciones vascas– le servirá para disfrutar de una mayoría absoluta, por eso podrá sacar adelante todos sus proyectos y presupuestos sin buscar apoyos externos. Y es que los socialistas prácticamente duplican el número de papeletas respecto a hace cuatro años, en los que habían sido sus peores resultados desde la Transición.

Esto supone un contundente respaldo a la gestión desarrollada en los últimos cuatro años, cuando han vivido a merced de los pactos suscritos con EH Bildu y PP, circunstancia que han aprovechado para condicionar sus políticas. De hecho, no dudaron en alinearse con los expulsados de Podemos para castigarle al PNV y al PSE e imponerle una controvertida medida fiscal que rompía sus planes. Tampoco hay que desdeñar el efecto que han tenido en el territorio la ola nacionalista que ha cubierto de verde el mapa de Euskadi y el 'efecto Pedro Sánchez' que ha cambiado el panorama socialista.

Varapalos

Los avances de los partidos que ahora gobiernan, en gran medida, tienen su origen en los fortísimos varapalos que registraron el PP y Podemos en la cita con las urnas. Destaca el caso de los populares, que en cuatro años han pasado de primera fuerza a cuarta con una pérdida de 12.000 sufragios y cuatro procuradores menos. Esa sangría de votos, sin embargo, no benefició a Ciudadanos o Vox –como se podía prever– y los de Albert Rivera incluso pierden el sillón que obtuvo Miguel Ángel Carrera hace cuatro años. La lista 'morada' encabezada por Arantxa Abecia, a su vez, se dejó por el camino la mitad de sus representantes en el Parlamento alavés y 8.000 votos menos tras una legislatura en el que la mitad de sus procuradores acabaron en el grupo mixto por cuestiones de disciplina.

En todo caso, estos resultados también provocarán un cambio en la relación que en la actualidad mantienen el PNV y el PSE en el territorio histórico. Y es que la lista encabezada por Cristina González contará con el doble de representantes respecto a los comicios de hace cuatro años –pasan de cinco a diez– y sólo la zona rural rebajó las expectativas que se habían generado tras conocerse los resultados en la capital alavesa, donde la lista de Maider Etxebarria se alzó como la segunda con más apoyos. Este nuevo escenario les proporcionará fortaleza a la hora de negociar con el Araba buru batzar presidido por José Antonio Suso y no como hace cuatro años, cuando en una manifiesta debilidad se tuvieron que conformar con tan sólo dos de nueve carteras del Gobierno foral.