Javier Martínez, una «batidora de ideas» enchufada al campo

Javier Martínez. /TELEPRESS
Javier Martínez. / TELEPRESS

María Rego
MARÍA REGO

Los compañeros de partido de Javier Martínez aún se relamen cuando recuerdan el arroz con paloma que les preparó hace apenas un mes. Fue durante el 28-A porque, como él mismo suele decir, las elecciones deben ser ante todo «un día de fiesta». Y ayer, de nuevo, tuvo motivos para la celebración porque si lo de coger la espumadera se le da bien, tanto o más callo tiene en tomar la makila municipal. Tres lustros suma este navarrico del 67 al frente de la Alcaldía de Iruña de Oca. «¿Que hasta cuándo seguirá? Él siempre responde que lo dejará la mañana en la que se levante sin ilusión por ir al Ayuntamiento», retrata un amigo.

No hay fecha por ahora en el horizonte y eso que, si un día decide «jubilarse», no le faltarán aficiones a las que dedicar el tiempo. Al aire libre, a ser posible. «Le tira el campo, desde cuidar de la huerta hasta salir a pasear. Ha hecho el Camino de Santiago solo», apuntan sobre este trabajador en excedencia de Fiasa, una empresa local de fundiciones por la que han pasado muchos de sus vecinos. Algunos de ellos se alimentan hoy con los huevos que el alcalde recoge de las gallinas que cacarean por su casa.

Pero lo que «se le da bien vender» a este seguidor del Barça son sus proyectos. «Está todo el día pariendo ideas, es como una batidora. Cada vez que nos dice »se me está ocurriendo una cosa...«», cuenta un compañero de Corporación. Padre de una hija veinteañera, y «cabezón» para cumplir con el tópico navarro, «es un enamorado de lo que hace».