El pacto mayoritario PNV-PSE en Euskadi convive con otras alianzas entre nacionalistas

Amaia del Campo (Barakaldo), Iñigo Hernando (Galdakao), Laura Pérez (Labastida), Josu Bergara (Sestao), José Antonio Suso (Leza), Irantzu Ibarrondo (Sopuerta), Lucio Castañeda (Laguardia) e Ima Garrastatxu (Durango)./
Amaia del Campo (Barakaldo), Iñigo Hernando (Galdakao), Laura Pérez (Labastida), Josu Bergara (Sestao), José Antonio Suso (Leza), Irantzu Ibarrondo (Sopuerta), Lucio Castañeda (Laguardia) e Ima Garrastatxu (Durango).

El acuerdo entre jeltzales y socialistas solo se rompe en Samaniego mientras en localidades como Labastida y Laguardia los peneuvistas logran la Alcaldía con el apoyo de Bildu

DAVID GUADILLA

Euskadi constituyó este sábado sus ayuntamientos y demostró cómo la política municipal se mueve muchas veces por caminos peculiares. Los consistorios vascos arrancaron en un juego a varias bandas, con alianzas cruzadas y dejando un mapa de alianzas plurales. Eso sí, con algunas líneas muy marcadas.

PNV y PSE cumplieron el pacto cerrado por las direcciones de ambos partidos esta misma semana que dará estabilidad a 42 ayuntamientos los próximos cuatro años. Solo se rompió en Samaniego, donde la abstención del edil socialista dio la makila a EH Bildu. Ese mismo acuerdo permitió al PSE quedarse con las alcaldías de Andoain y Pasaia, donde la lista más votada el 26-M fue la coalición soberanista. A cambio, la marca liderada por la izquierda abertzale se hizo con el poder en municipios como Durango, Arrigorriaga y Galdakao gracias al apoyo de Podemos e independientes. Por su parte, y como se esperaba, el PP perdió Labastida y Laguardia debido a la alianza entre el PNV y Bildu. A escasos kilómetros, los populares respaldaban a los jeltzales en Kuartango frente a los soberanistas...

Fue una jornada que, a grandes rasgos, consolida el poder del PNV a nivel local. De los 250 ayuntamientos vascos, casi la mitad serán gobernados por los de Andoni Ortuzar. Entre ellos, los de las tres capitales, Barakaldo y Getxo, los cinco municipios más poblados. La entente suscrita con el PSE salvó sin demasiados problemas los escollos más significativos. Por ejemplo, Andoain, donde la negativa del PNV a respaldar a los socialistas hace cuatro años casi revienta el pacto. Ayer no hubo sorpresas y el PSE recupera un ayuntamiento de profunda carga simbólica, donde se escenificó de forma más clara y dramática la resistencia frente al terrorismo de ETA.

El acuerdo se cumplió, incluso, en Alonsotegi, donde el único edil del PSE dio la Alcaldía al candidato del PNV en un ambiente de gran tensión –fue la única localidad en la que la normalidad se rompió– con vecinos manifestándose en el salón de plenos. Tres exalcaldes jeltzales están siendo investigados por delitos como malversación y tráfico de influencias, lo que había elevado varios grados la tensión sobre el representante del PSE para que apoyase un cambio en el ayuntamiento. No fue así, y asumió el acuerdo con el PNV, que solo se quebró en Samaniego. A un año de las elecciones autonómicas, la coalición entre los jeltzales y los socialistas consolida su poder y demuestra su fortaleza con EH Bildu como gran rival, al menos en teoría.

Las derrotas en Andoain y Pasaia, que el propio Arnaldo Otegi había dado por hechas el viernes, se compensaron con la confirmación de que gobernarán Durango, Galdakao y Arrigorriaga, además de mantener sus feudos en Gipuzkoa. Las tres alcaldías vizcaínas tienen un gran valor simbólico y estratégico para la izquierda abertzale. Limitada a la zona costera de Bizkaia, consigue dar el salto a zonas más urbanas y próximas a la capital. Lograr penetrar con éxito en el Gran Bilbao es el gran reto de la coalición soberanista. Por sorpresa también se hizo con Zaratamo y Abadiño y gobernará en Lapuebla de Arganzón (Burgos).

El caso de Durango también tiene su importancia para Elkarrekin Podemos. Será la segunda localidad relevante por tamaño en la que los morados tendrán responsabilidad de gobierno. La otra es Rentería, donde el pacto con EH Bildu ya se puso en marcha hace cuatro años y se ha convertido en un referente defendido por Otegi y por Lander Martínez de cómo puede funcionar un «pacto de izquierdas». De hecho, el secretario general de Podemos Euskadi acudió ayer a la constitución del ayuntamiento guipuizcoano.

El PP, por su parte, no pudo evitar sus peores temores. Perdió Laguardia y Labastida, las dos localidades más importantes que ganó el 26-M. Se las quitó el PNV. Cómo afectará este gesto a las negociaciones presupuestarias que abrirá el Gobierno de Iñigo Urkullu después de verano para sacar adelante sus Presupuestos está por ver. Hasta ayer se empezaba a especular con la posibilidad de que los de Alfonso Alonso se abriesen a pactar las Cuentas. Ahora todo está abierto. Todo es posible. Mientras el PNV quitaba al PP esas dos localidades, los populares apoyaban a los jeltzales en Kuartango «por responsabilidad» para que la Alcaldía no cayese en manos de EH Bildu.

Las elecciones también han vuelto a demostrar la fuerza de los independientes. han sido claves en municipios como Galdakao, Arrigorriaga y Balmaseda.