Los partidos se abren a pactar acuerdos de ciudad

Los candidatos a la Alcaldía de Vitoria posan antes del inicio del debate electoral organizado por EL CORREO. / Igor Aizpuru

El PP rechaza incluso poner un cordón sanitario a EH Bildu, mientras todos coinciden en soterrar el tren, mejorar la seguridad y blindar los servicios sociales

Iosu Cueto
IOSU CUETO

Si se cumple lo anunciado este miércoles, la próxima legislatura será la de los acuerdos. El debate organizado por EL CORREO con los candidatos a la Alcaldía de los cinco partidos más votados en 2015 sirvió para confirmar que los políticos han recogido el clamor ciudadano a favor de aunar esfuerzos para que Vitoria avance. Una atmósfera positiva que suena a música celestial a doce días de las elecciones, pero con unos antecedentes poco alentadores en una ciudad harta de promesas incumplidas y proyectos fallidos.

El encuentro, celebrado en la última planta de las oficinas municipales de San Martín, invitó a los alcaldables a realizar un diagnóstico de la ciudad y desgranar sus propuestas para apuntalar su futuro. 90 minutos en los que Leticia Comerón (PP), Miren Larrion (EH Bildu), Gorka Urtaran (PNV), Maider Etxebarria (PSE) y Fernando López Castillo (Elkarrekin Podemos) marcaron sus posiciones sin asumir excesivos riesgos, conscientes de que las encuestas auguran una leve diferencia de votos y un Ayuntamiento fragmentado. Los candidatos evitaron una excesiva crispación, aunque salpimentaron sus intervenciones con algunos comentarios cruzados de elevada carga ofensiva.

Por encima de todo, coincidieron en la necesidad de remar en la misma dirección para soterrar el corredor ferroviario, mejorar la seguridad -todos se mostraron conmocionados por la muerte un día antes de la mujer asaltada en un portal de Aranbizkarra-, apoyar la industria, blindar los servicios sociales y atraer talento e innovación.

Incluso el PP moduló su mensaje y rechazó poner un cordón sanitario a EH Bildu a la hora de afrontar los retos estratégicos de la legislatura. «Si soy alcaldesa lo primero que haré será juntar a todos los grupos del Ayuntamiento para sacar adelante los principales proyectos de la ciudad. Nosotros no ponemos frenos a nadie por Vitoria», aseguró Comerón ante la insistencia de Urtaran, que le emplazó en varias ocasiones a aclarar si «la candidata de Casado» está dispuesta a «pactar con Bildu». «Más claro no lo puedo decir», le respondió Comerón.

Nada que ver con el anterior debate que este periódico organizó con los cabezas de lista del territorio al Congreso, en el que Javier Maroto, que acabaría perdiendo el escaño alavés al que aspiraba, llamó «escoria» y «cobarde» a su rival de EH Bildu, Iñaki Ruiz de Pinedo, y dijo sentir «vergüenza» de compartir ese foro con él, «indigno» en su opinión de participar en la mesa sin haberse desmarcado con claridad del terrorismo de ETA. «No te voy a blanquear», le espetó, señalándole con el dedo.

Ni ETA ni el terrorismo aparecieron en el debate de este miércoles. La candidata popular, apuesta personal de Maroto para recuperar el Ayuntamiento de Vitoria, dirigió su ataque contra el alcalde peneuvista, sin intercambiar apenas palabras con Miren Larrion.

A Urtaran le tocaba vender gestión y salió al paso tras las primeras acusaciones de «parálisis» por parte de Comerón. Abrió la compuerta de los proyectos ejecutados o en marcha «fruto de acuerdos», como la reforma de la plaza de Santa Bárbara, la ampliación del tranvía, la llegada del 'bus exprés', el canon de capitalidad, la reforma de Mendizorroza, el H-24 en Foronda, Emakumeen Etxea o el Gasteiz Antzokia. El alcalde tiró de triunfalismo para dibujar una ciudad «fantástica» que ahora debe pelear por construir el auditorio de La Senda e incluso provocó algún gesto de sorpresa al negar la existencia «de bandas delictivas de jóvenes», cuando la Policía Local asegura que tiene localizadas a cinco. «Son colectivos de menores, no bandas. Vitoria es la ciudad más segura de Euskadi, pero no nos conformamos», insistió.

A lo que no respondió fue a la pregunta de la candidata popular, al igual del resto de invitados, de si respetará la lista más votada. «¿Lo hará?», preguntó varias veces sin éxito Comerón. Se esperaba que la portavoz popular saliera al ataque y echara en cara a Urtaran que la capital alavesa está «sucia y más insegura que nunca», pero además pidió sin éxito a sus adversarios que aclararan si repetirán la estrategia de 2015, cuando Javier Maroto ganó las elecciones y el resto de partidos se unieron para arrebatarle la alcaldía y entregársela al PNV por sus polémicas declaraciones sobre inmigración y ayudas sociales.

«Todos contra mí»

No hubo respuesta. El espíritu del frente común que impulsó el cambio hace cuatro años pareció sobrevolar de nuevo la sala, como cuando el resto de grupos le afearon que criticara la inseguridad ciudadana y que el PP no hubiera votado a favor de la última OPE de la Policía Local, que permitirá sumar 39 agentes. «Todos contra mí», soltó Comerón.

También hubo fuego amigo. Urtaran comprobó en directo que la candidata del PSE, con quien ha gobernado buena parte de la legislatura, no está dispuesta a morderse la lengua a la hora de buscar su espacio político en la campaña: «Aspiramos a la alcaldía, a ver si se pone ya en marcha esta ciudad», soltó Maider Etxebarria. Urtaran reprochó a la exdirectora de Turismo del Gobierno vasco «que no defendiera» el trabajo de sus compañeros de partido. «Estoy muy orgullosa de ellos, pero al PNV le ha faltado ambición. Ustedes llevan muchos años escorados», replicó la socialista, que animó a exportar al Ayuntamiento el espíritu del sector privado -en el que trabajó durante años- «donde o llegas a acuerdos o estás muerto». Lo principal, dijo, es «dejar de prometer la luna y garantizar los servicios públicos».

Compromisos «incumplidos»

La portavoz de EH Bildu, Miren Larrion, indicó que hay «una mayoría progresista que palpita» y reclamó «liderazgos compartidos» para construir una Vitoria feminista, euskaldun, ecologista y que soterra el actual corredor del tren, pero rechaza la llegada de la alta velocidad. De paso, reprochó a Urtaran su «incapacidad para cumplir compromisos», lo que a su juicio ha malogrado el cambio política que ella misma impulsó en 2015.

Fernando López Castillo, de Elkarrekin Podemos, apostó por convertir Vitoria en un referente a la hora de ayudar «a quienes más lo necesitan» y destacó al exigir mejoras para el sector cultural, del cual procede como cineasta. «Hay que reformar el Teatro Principal y el Iradier Arena».