La makila regresa 28 años después a manos jeltzales

Jon Escuza rodeado por los concejales de PNV y EH Bildu./M. P.
Jon Escuza rodeado por los concejales de PNV y EH Bildu. / M. P.

Jon Escuza accede a la Alcaldía con los votos de sus cuatro concejales

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

La constitución del Ayuntamiento de Okondo fue una fiesta para el PNV. El salón de plenos estaba abarrotado de simpatizantes jeltzales y de EH Bildu, que con su abstención jugó un papel fundamental para devolver la Alcaldía a los jeltzales 28 años después. Quien la ocupa desde ayer es Jon Escuza, de 36 años, que llega con ganas de «trabajar para el pueblo y contar con los que quieran sumarse».

El pleno apenas duró cuatro minutos. Casi todos los ediles son noveles excepto Sergio Tato y Jakue Aranburu, ambos de Okondo Aurrera, que perdió el bastón de mando por sólo siete votos que dieron un concejal más al PNV. La candidatura de Escuza obtuvo el apoyo de sus cuatro concejales y la abstención de EH Bildu. Sólo fue necesaria una votación y el jeltzale fue proclamado por mayoría simple.

Fue el portavoz del PNV en esta legislatura, José Ángel Egia, quien hizo entrega de la makila al nuevo regidor ya que los concejales de Okondo Aurrera se limitaron a saludarle y abandonaron inmediatamente el pleno. Allí se hicieron muchas fotos, entre ellas, las de los últimos tres alcaldes jeltzales con gran protagonismo para Jon Escuza, que dejó la puerta abierta a la entrada de otras fuerzas en el equipo de gobierno.

El líder de la oposición, Sergio Tato, se reunió con su grupo fuera del Ayuntamiento y mostró su dudas acerca de que Okondo vaya a vivir un clima de distensión. «Las caras son nuevas, pero no hay más que ver cómo festejaron el triunfo PNV y EH Bildu el día de las elecciones», dijo. Aun así, se mostró dispuesto «a trabajar por el pueblo».