Abascal aprieta a Rivera y avisa de que Vox no apoyará gobiernos sin diálogo previo

El líder de Vox, Santiago Abascal./EP
El líder de Vox, Santiago Abascal. / EP

El partido busca hacerse valer y decidirá en el Comité Ejecutivo de esta tarde si pide o no entrar en los ejecutivos de la derecha

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Vox se sabe «imprescindible» en algunos territorios para que el bloque de la derecha sume y alcance ejecutivos autonómicos y locales. Y con esa baza pide su asiento en las mesas de negociación. No está por la labor de repetir el esquema de Andalucía, donde Ciudadanos entró en el Gobierno de la Junta, pero dejó en manos del PP las conversaciones con el partido de Santiago Abascal para hacer viable la investidura de Juanma Moreno. Ahora advierte a Albert Rivera de que para que haya acuerdo, tendrá que haber diálogo directo previo.

«No podrá haber gobiernos alternativos a la izquierda si se pretende humillar y ningunear a los votantes de Vox, si se pretende someter a los votantes y sus dirigentes a un trágala según el cual estaríamos obligados por algún tipo de ley divina a votar lo que nos pongan encima de la mesa», avisó Abascal este miércoles a PP y Ciudadanos.

En el caso de los ejecutivos locales, los partidos tienen dos semanas para sellar pactos. De lo contrario, el 15 de junio será el candidato de la lista más votada quien se haga con la alcaldía. Esta circunstancia sirve como elemento de presión a Vox, que busca aprovechar sus cartas para hacerse valer.

Las conversaciones aún no han comenzado, pero Abascal se ha puesto en contacto con Pablo Casado, a quien ha telefoneado tras los comicios del 26 de mayo. Con Albert Rivera, en cambio, la relación es inexistente. Para Ciudadanos, Vox ha sido un incómodo compañero de viaje. Y fuentes de la cúpula reconocen que su primera opción sigue siendo no contar con la extrema derecha. Aunque esa puerta ya no esté cerrada.

Calibrar la fuerza

Vox podría incluso llegar a pedir un lugar en los gobiernos de la derecha. Esa decisión todavía no se ha adoptado y se estudiará en el Comité Ejecutivo de este jueves por la tarde. En la dirección del partido avanzan que la respuesta podrá depender de la «fuerza» electoral que hayan obtenido en cada territorio. En el caso de Madrid, por ejemplo, los de Abascal han logrado doce escaños en la Asamblea que pueden reivindicar ahora en las negociaciones con PP y Ciudadanos.

El líder de Vox, de hecho, cuestionó hoy las ventajas de la fórmula aplicada en Andalucía. Allí firmó con el PP el acuerdo de investidura, pero su partido se mantuvo en la oposición. «Hemos comprobado –dijo– que no ha sido útil para vigilar el cumplimiento del pacto». Además, recordó las palabras de Rivera, que se refirió al documento en su día como «papel mojado» que no comprometía a Ciudadanos.

Abascal le reclama ahora diálogo, pero también le ofrece «flexibilidad». «No está escrito en el cielo –tentó a Rivera y se distanció de los populares– que Isabel Díaz Ayuso (PP) tenga que ser la presidenta de la Comunidad de Madrid, puede serlo Ignacio Aguado (Ciudadanos)». Y lo mismo en el caso del Ayuntamiento, donde los liberales aspiran a que su candidata, Begoña Villacís, tome el relevo de Manuela Carmena.