La venta de coches cae un 10% tras las críticas del Gobierno de Sánchez al diésel

La venta de coches cae un 10% tras las críticas del Gobierno de Sánchez al diésel

La comercialización de vehículos ha visto desacelerado el crecimiento que encadenaba hasta agosto y suma cuatro meses en negativo

JOSÉ M. CAMARERO | ERLANTZ GUDE

El sector automovilístico no logró aguantar en 2018 el ritmo de matriculaciones al que venía creciendo tras los duros años de crisis, al registrar un incremento del 7% en las ventas, con algo más de 1,3 millones de unidades comercializadas. Supone una cifra de coches puestos en circulación que no se alcanzaba desde hacía una década. Hay que remontarse de hecho a 2007 para hallar un dato superior. Sin embargo, se observa un prisma distinto si se analiza la evolución del mercado en la última etapa de recuperación: el ejercicio echó el cierre con la menor subida interanual del último lustro, con alzas del 7,7% en 2017, 11% en 2016, 21% en 2015 y 18% en 2014, tras los retrocesos acumulados entre 2010 y 2013.

El informe confeccionado por las patronales de los concesionarios (Faconauto), fabricantes (Anfac) y vendedores y distribuidores (Ganvam) revela a su vez que las matriculaciones de turismos y todoterrenos en Euskadi cerraron 2018 con 41.701 unidades, lo que significó un repunte del 5,2%, superando el acaecido en 2017 (2,8%). No obstante, pese a la cifra aparentemente positiva y en línea con el conjunto del país, si sólo se examina diciembre, los 3.292 coches vendidos representaron un 11,7% menos que los comercializados en idéntico mes de 2017.

Según la estimación de Faconauto, si la progresión que encadenaban las ventas hasta agosto rebasaba tanto en Euskadi como en la suma de todas las comunidades el 14%, la caída en el último cuatrimestre ascendió en ambos casos al 10%. Hay que recordar que fue el 11 de julio cuando la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, pronunció sus controvertidas palabras sobre «los días contados del diésel».

Pero hay otro importante matiz a tener en cuenta para comprender la compleja evolución de las ventas. Y es que pese al contundente posicionamiento del Gobierno central, el verano estuvo marcado por un incremento anómalo. Tanto a nivel autonómico como a escala nacional, se produjeron cifras espectaculares, particularmente en agosto -crecimiento por encima del 40%-. El motivo: la entrada en vigor el 1 de septiembre del protocolo de homologación WLTP, que eleva las exigencias sobre consumo y emisiones.

El aumento de las ventas vino fundamentalmente de la mano de descuentos y automatriculaciones de los concesionarios para deshacerse del 'stock' y no verse atropellados por la nueva normativa. Las automatriculaciones se anotaban como vehículos comercializados en el canal de empresas y los concesionarios podían venderlos en septiembre, pero ya no como coches nuevos, sino de ocasión.

En consecuencia, y tras el fuerte impulso estival, la factura de la beligerancia socialista hacia los vehículos de combustión empezaría a percibirse en septiembre. En el tramo final de 2018 ni siquiera diciembre, caracterizado por repuntes al incrementarse la demanda de los consumidores, se comportó de la forma habitual. Los últimos 31 días del año echaron el cierre con un descenso en las ventas del 3,5%, con 99.291 coches matriculados. Ha sido el primer diciembre en el que acontece una caída desde 2012. Esta tesitura explica el cuatrimestre de retrocesos, circunstancia inédita desde hacía cuatro años.

Las patronales del sector hablan de una debilidad real de la demanda sobre todo entre particulares, puesto que las empresas y las compañías de alquiler mantienen un buen ritmo. Sin embargo, son los ciudadanos, esgrimen, quienes están «retrasando las decisiones de compra» por el clima de incertidumbre. Y es que agregan a la actitud del Ejecutivo socialista las dudas que planean sobre el conjunto de la economía. En Cataluña -la única comunidad que decreció en 2018- la situación es aún peor por los efectos de la crisis política.

La clave

14%.
A un ritmo superior a esta tasa progresaba la comercialización de coches en Euskadi y el conjunto del país hasta el cambio de tendencia en septiembre.
Estigmatización.
La comercialización de los vehículos diésel sigue cediendo terreno y su cuota de mercado está en niveles del año 1996.

El auge de la gasolina

La estigmatización del gasóleo no sólo ha provocado que sus ventas descendieran un 20,7% en el año recién concluido. Los diésel sumaron 474.000 matriculaciones, frente a las 600.000 del ejercicio anterior. El descenso contrasta con el avance en la comercialización de los gasolina: casi 740.000, un 29% más que en 2017. La brecha entre ambos combustibles se ha agrandado de forma relevante. El año cerró con una cuota de mercado cercana al 58% en los gasolina, mientras que los diésel representaron poco más del 35%. Es el segundo ejercicio en que se produce esta situación, aunque en 2017 la diferencia entre ambos combustibles fue exigua -48% y 47%-. Y es que la cuota del diésel ha vuelto a niveles de 1996. Entretanto, las matriculaciones de los eléctricos o híbridos alcanzaron en el último cuatrimestre tasas superiores al 8% y una media del 6,6% en el año.