Música económica

'Whitey On The Moon': ratas en las casas y blanquitos en la Luna

Gill Scott-Heron./
Gill Scott-Heron.

El poeta y cantante Gil Scott-Heron cuestionó en este breve y contundente tema de 1970 las prioridades del Gobierno estadounidense, que invertía una fortuna en la carrera espacial mientras buena parte de la población negra languidecía en la miseria

CARLOS BENITO

'First Man', la película del año pasado sobre la llegada del Apollo 11 a la Luna, incluye una escena que rompe de alguna manera el encantamiento ante el reto tecnológico y humano, al ofrecer un breve atisbo de la parte más desfavorecida de Estados Unidos, el país que había impulsado aquella misión espacial. Es el momento en el que Leon Bridges, en el papel del poeta, cantante y activista Gil Scott-Heron, entona el tema 'Whitey On The Moon', una bomba ideológica escondida en una canción de dos minutos (uno y medio si descontamos la irónica introducción). En los versos de este 'proto-rap' de 1970, con el austero acompañamiento de un ritmo de congas, Scott-Heron contraponía la presencia de los astronautas en nuestro satélite con los padecimientos cotidianos de una buena porción de la sociedad. Él se refería, evidentemente, a los afroamericanos (el título, 'Blanquito en la Luna', deja poco lugar a dudas sobre su intención), pero en realidad la carga de fondo resulta perfectamente válida para los pobres de otros orígenes étnicos.

«Una rata mordió a mi hermana Nell / con el blanquito en la Luna», dicen los memorables versos de arranque. Prácticamente la canción entera se ajusta a esa estructura: Scott-Heron va repasando las estrecheces de los estratos más humildes de la sociedad estadounidense, a través de frases en primera persona que concluyen con una referencia a los astronautas, tan caros y tan caucásicos. «La cara y los brazos se le empezaron a hinchar / y el blanquito está en la Luna. / No puedo pagar la factura del médico / pero el blanquito está en la Luna. / Dentro de diez años seguiré pagando / mientras el blanquito está en la Luna. / El casero me subió la renta anoche / porque el blanquito está en la Luna. / No hay agua caliente, ni baños, ni luz, / pero el blanquito está en la Luna. / Me pregunto por qué me ha subido el precio, / ¿porque el blanquito está en la Luna? / Ya le pagaba cincuenta a la semana / con el blanquito en la Luna». El narrador se queja de que los impuestos se llevan su paga entera y de que la comida cuesta cada vez más cara, y remata su protesta con un giro humorístico: «Creo que enviaré estas facturas del médico / por correo aéreo especial / al blanquito en la Luna».

Basura y huelgas

'Whitey On The Moon' está incluida en 'Small Talk At 125th And Lenox', el álbum de debut de Gil Scott-Heron, que entonces tenía solo 20 años pero ya había publicado un par de libros. El gran hito de aquel disco fue el tema que lo abría, 'The Revolution Will Not Be Televised', otra letra sobre abismos sociales (en este caso, los que separan la vida real de su representación mediática), pero quizá sea 'Whitey On The Moon' el corte más demoledor del lote. El propio Scott-Heron puntualizó en una entrevista con 'L.A. Record' que las mordeduras de rata no se referían a ningún episodio real: «Era una metáfora. La noche que alunizamos, mi madre y yo estábamos viéndolo por televisión y empezamos a hablar sobre diferentes ideas que ofrecían un marcado contraste con la cantidad de dinero que se había gastado para lograr aquello. De eso va el poema», explicó, además de aclarar que los versos finales se le ocurrieron a su madre. El intelectual y artista estadounidense, al que se considera uno de los principales precursores del rap, veía el Apollo 11 como «algo para mantener a raya la presión y la revuelta en América», en la línea de uno de los padres espirituales de la canción, el 'pantera negra' Eldridge Cleaver, que se refirió al alunizaje como un «flying circus» (un término que sirve para describir tanto una escuadrilla acrobática como a un grupo de saltimbanquis circenses).

Aunque el impactante verso de Scott-Heron no tuviese un referente concreto en su biografía, la presencia de roedores en Nueva York (donde residía por aquel entonces el cantante) estaba muy lejos de ser alegórica. Según recoge el historiador Joseph M. Thompson, que ha dedicado un estudio a la canción, los barrios más humildes de la ciudad estaban infestados de ratas en aquella época, un problema agravado por la corrupción de los servicios de recogida de basuras (vinculados al crimen organizado) y las huelgas de los trabajadores municipales: en 1970, el Ayuntamiento puso en marcha la campaña 'Mata de hambre a una rata', que buscaba concienciar sobre la manera correcta de depositar los residuos. «Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin plantaron la bandera estadounidense en la superficie lunar el 20 de julio de 1969, veinticuatro millones de americanos vivían por debajo del umbral de la pobreza», recuerda Thompson, que cifra en 20.000 millones de dólares el coste de la misión lunar. Para el director de 'First Man', Damien Chazelle, era muy importante que la película reflejase de algún modo a la ciudadanía que contemplaba esa inversión como un despilfarro inmoral: «El programa no contaba con un apoyo completo -ha comentado el realizador a 'Fast Company- y yo quería hacer justicia a los argumentos apasionados y ciertamente comprensibles que se esgrimían contra él».

 

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