De las vidas a los bits; así ganan dinero los jóvenes en Internet

Un 'streamer' en plena sesión de juego retransmitida por Twitch. /
Un 'streamer' en plena sesión de juego retransmitida por Twitch.

YouTube deja paso a nuevas plataformas de 'streaming' en las que los seguidores siguen retransmisiones de partidas de videjuegos y hacen aportaciones a sus jugadores favoritos

IRATXE BERNAL

Antes, si un videojuego se te daba bien pasabas de pantalla y ganabas vidas. Ahora, ganas dinero. Mucho, si eres muy bueno. Como el malagueño Rubén Doblas, más conocido como ElRubius, que cuenta con millones de seguidores de todo el mundo conectados a sus retransmisiones. Hace unos días, uno de ellos, supuestamente un chaval de 13 años, le donó durante la emisión de uno de esos vídeos la friolera de 3.944,48 euros. O dicho en 'millennial', 356.000 bits. ¿Pero que son los bits? ¿Y cómo puede un adolescente manejar semejantes sumas y en una moneda que ni siquiera existe en el mundo real?

Para entenderlo hay que fijarse un poco en el fenómeno 'youtuber': jóvenes (aunque la edad no es requisito) que cuelgan en YouTube vídeos hechos por ellos mismos enseñando desde cómo jugar a un videojuego hasta cómo maquillarse. Algunos, como ElRubius, logran tantos seguidores que consiguen hacer de ello su medio de vida. Si sus vídeos tienen un número significativo de visitas, YouTube les ofrece la posibilidad de entrar en su programa de 'partners' e insertar anuncios en los vídeos. La tarifa base es un euro por cada 1.000 personas que vean el vídeo, aunque esta cifra, junto con la posibilidad de ganar un plus con cada visita que clique en los spots, es negociable. Cuanto más influyente sea el 'youtuber', mayor capacidad de negociación tendrá.

El sistema no es ni mucho menos perfecto y los 'youtubers' se han quejado más de una vez. Primero porque la visibilidad de los vídeos (dónde se colocan para que puedan captar más o menos público) así como los datos sobre las visitas recibidas están en manos de la propia plataforma; y, segundo, porque ésta ya ha cambiado varias veces su política de monetización. En la última determinó que hay que contar con al menos 10.000 visitas para entrar en el programa de 'partners', pero para cobrar ingresos publicitaros además hay que contar con 1.000 suscriptores al canal y al menos 4.000 horas de visualización durante los últimos 12 meses. Su intención es cribar, ser más selectivo con los contenidos subidos por muchos aprendices de 'youtuber'.

Cambiar YouTube por Twitch

Estas razones han hecho que algunos de ellos, tanto influyentes como modestos, hayan sustituido YouTube por otras plataformas como Facebook Gaming y, sobre todo, Twitch, propiedad de Amazon desde 2014 y con gran difusión al estar incluida como un servicio extra para los usuarios Prime de Amazon. En éstas plataformas streaming, creadas para aprovechar el tirón de las retransmisiones de videojuegos (eSports), los requisitos para empezar a ganar dinero son menores y los ingresos no sólo vienen de la publicidad, sino también de los patrocinios y, sobre todo, de los suscriptores que cada ex 'youtuber' sea capaz de sumar en su canal. El ingreso de la suscripción (la más básica cuesta 4,4 euros) se divide al 50% entre la plataforma y el creador del contenido (o 'streamer' (porque la mayoría se dedica a retrasmitir y comentar sus partidas de videojuego), aunque también estos porcentajes son negociables los más populares.

Desde el año pasado, Twitch además permite que los espectadores (sean o no suscriptores) puedan recompensar al 'streamer' con aportaciones hechas en directo en los mejores momentos de la emisión. En caliente. En realidad, estas donaciones (como las llaman siempre) también se pueden hacer en YouTube. El mérito de Amazon es que ha facilitado el pago de estas recompensas hasta hacer de ellas prácticamente una parte del espectáculo.

Para empezar, creando la moneda en que se pagan. Estas recompensas se realizan a través de bits. No se trata de un derivado del Bitcoin, la criptomoneda famosa por las increíbles cotizaciones de casi 2.000 dólares por unidad logradas a finales de 2017. Y tampoco hay que confundirlos con otra criptomoneda, Bitstar, ésta sí creada siguiendo la estela del Bitcoin y muchas veces abreviada precisamente como 'bits'.

En Twitch los bits han de ser comprados con dinero real a través de PayPal o Amazon Pay, el mismo sistema que utilizan los compradores más asiduos del gigante de las ventas online para evitar dar sus datos en cada operación. Así, sin interrumpir la retransmisión, el fan puede tanto comprar un lote de bits (100 cuestan 2,01 dólares, es decir 1,77 euros) que se le asignan en su cuenta de usuario como donar cuantos quiera a sus 'streamer' favoritos. El precio de los bits puede variar si encuentras una oferta para nuevos suscriptores o incluso si los compras en grandes lotes con descuentos. También existe la posibilidad de conseguirlos gratis dejando que Amazon interrumpa la retransmisión del juego con publicidad, aunque te dan pocos y es un recurso al que se puede recurrir en un número muy limitado de ocasiones, una por visionado generalmente.

Por su parte, los 'streamer' saben en directo cuántos bits van ganado (se quedan con aproximadamente con un euro por cada cien), por lo que van interactuando con sus donantes más generosos y, de paso, picarles para que crezcan sus aportaciones. Aunque, como en el caso de ElRubius y el chaval de 13 años, sea para llegar a la conclusión de que lo más ético es devolver el dinero a los padres y pedirles que vigilen el acceso del chico a la tarjeta de crédito.