La vasca Eko-REC recicla cada día 5 millones de botellas

Botellas preparadas para un proceso de reciclaje./
Botellas preparadas para un proceso de reciclaje.

Las reconvierte en productos para la automoción o el sector textil

JORGE MURCIA

La sociedad está cada vez más convencida de que la preservación del medio ambiente pasa, entre otras medidas, por declararle la guerra al plástico. Hay empresas que sin embargo se aseguran de proporcionar una larga vida a este material. A base, eso sí, de reutilizarlo cuantas veces sea posible. Y con los usos más insospechados. Es el caso de Eko-REC, empresa vasca que cada día recicla cinco millones de botellas de plástico y las transforma en dos productos: por un lado, láminas PET (tereftalato de polietileno) que se convierten en bandejas para el sector de la alimentación. Y por otro, en fibra de poliéster con la que fabricar alfombrillas y recubrimientos de maletero para coches, o prendas de ropa.

Es esa capacidad para combinar el reciclaje de botellas con su transformación en diversos productos en unas mismas instalaciones -situadas en Andoain (Gipuzkoa)- lo que permite a Eko-REC presentarse como una empresa de economía circular «única en Europa». «Fuimos un poco pioneros porque en 2012, cuando nació la empresa, casi nadie hablaba de economía circular. Nosotros apostamos por ello para combatir el modelo económico de usar y tirar y fomentar la reutilización y el reciclaje», explica David Zabala, responsable de desarrollo de negocio.

Tras el reciclado, las botellas son reconvertidas en fibra de poliéster.
Tras el reciclado, las botellas son reconvertidas en fibra de poliéster.

Cada día llegan al complejo industrial de Eko-REC cinco millones de botellas de plástico. O lo que es lo mismo, 1,82 millones al año, con las que se llenarían todos los campos de la Liga de fútbol española hasta una altura de 120 metros. Y cuyo reciclaje evita, según la empresa, la emisión de 42 toneladas de CO2 a la atmósfera. Semejante cantidad de botellas procede, sobre todo, de los contenedores de reciclaje amarillos. Pero también de «empresas envasadoras con mermas en sus procesos industriales», dice Zabala.

Una vez reciclado el material, es sometido a dos procesos industriales que dan origen a las láminas PET y las fibras de poliéster con las que luego fabricar el producto final. «El pelo que recubre el maletero del coche contiene unos 15 kilos de la fibra que nosotros fabricamos. Eso supone que cada vehículo tiene unas 1.500 botellas de plástico», sostiene el responsable de Eko-REC.

La innovación y la colaboración con universidades, centros tecnológicos y empresas del territorio también está en el ADN de Eko-REC. Fruto de esa labor de investigación surge el proyecto Ekomodo. «Nos dimos cuenta de que en el sector industrial el material reciclado está bien visto y de buena calidad. Pero cuando vamos al mercado del consumo final, si hablamos de producto reciclado a la cabeza te vienen ejemplos de cosas artesanales, feas o de baja calidad», explica Zabala.

De ahí nació una nueva línea de negocio consistente en la producción de artículos de diseño a partir de la fibra textil obtenida del plástico. «Hemos empezado a hacer accesorios de moda, pero también artículos de decoración del hogar. Lo vendemos fundamentalmente a través de internet, aunque también estamos entrando en tiendas. Con esta idea hemos quedado semifinalistas en los premios europeos de innovación social. Es una línea de negocio que en facturación no es elevada, pero potencialmente sí lo es», añade.

Planta de cogeneración de energía

Eko-REC cuenta con un complejo industrial de 70.000 metros cuadrados en el que caben varias instalaciones: una planta de reciclaje, dos de transformación, otra de procesado de los residuos internos que genera en su actividad, y una última de cogeneración, que les permite generar su energía térmica y eléctrica y reducir de esta manera la factura energética.

La compañía guipuzcoana -que emplea a 120 trabajadores y el año pasado facturó 21 millones de euros- se marca el objetivo de «seguir creciendo» y aprovechar «el interés que hay, dentro de la economía circular, por los productos más sostenibles y el 'ecodiseño'». La filosofía empresarial de Eko-REC se basa no sólo en fabricar productos reciclados, «sino también reciclables». «Una vez acaba la vida del producto que ayudamos a poner en el mercado, nosotros mismos lo podemos reciclar», dice Zabala. De esa forma se pone en marcha un ciclo que se extiende «casi hasta el infinito».