El Uber vasco de la arquitectura

El Uber vasco de la arquitectura

La joven empresa vizcaína Stoor crea una plataforma de compraventa de proyectos arquitectónicos para arquitectos y constructores

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Los arquitectos se encuentran en su día a día con una serie de obstáculos que impiden sacar más rendimiento a su trabajo. La gran mayoría de ellos cuentan con un mercado muy limitado, con proyectos que llevan a cabo para un único cliente, y de un solo uso. Por su parte, los promotores y constructores también tienen un reducido 'portfolio' de diseñadores de proyectos, que además tienen un elevado coste. Aitor Sertutxa es un joven arquitecto vizcaíno que enseguida constató estas limitaciones que constriñen la actividad de los dos grandes actores de la construcción civil. De ahí nació la idea de montar una plataforma que habría de servir como punto de encuentro entre los intereses de unos y otros. Y se materializó en Stoor, una especie de Uber de la arquitectura.

El procedimiento es sencillo. Los arquitectos interesados en poner en el mercado sus proyectos -o revender aquellos que han sido ya utilizados por un único cliente- tienen en Stoor un escaparate en el que 'lucirlos'. Y los promotores y/o constructores, un lugar donde escoger aquellos que se adapten a lo que se necesita. Si encuentra lo que quiere, compra, paga, y se descarga la carpeta con el proyecto íntegro. La empresa intermediaria se queda con un porcentaje de lo que se pague por el trabajo. Una comisión del 20%.

El sistema presenta varias ventajas respecto al funcionamiento tradicional del mercado. Por una parte, el precio de los proyectos es sensiblemente inferior a lo que se estila. «Por ejemplo, uno que vale 15.000 euros se puede vender por 1.500», explica Sertutxa. Además, la presentación del proyecto se lleva a cabo con la tecnología BIM (Building Information Modeling), que permite crear simulaciones digitales en 3D. Una ventaja de la que Stoor puede presumir ante otros competidores del mercado, que utilizan la metodología AutoCad o PDF, que ofrece al comprador mucha menos información sobre el producto que adquiere.

Además, la arquitectura digital tiende a hacerse con un lugar predominante en el mercado. «De hecho, por ley, desde este año todos los proyectos de edificios públicos, o financiados en parte con dinero público, tienen que estar diseñados con modelos de arquitectura digital», explica Taig Mac Carthy, desarrollador de software y cofundador de Stoor. La metodología BIM hace que los proyectos arquitectónicos sean reutilizables porque el 80%. «Es como escribir una carta: no es lo mismo hacerlo a mano que con un editor de texto como Word», ilustra Mac Carthy.

A los arquitectos les permite revender modelos ya diseñados. «Por ejemplo, tenemos en 'cartera' a un arquitecto bilbaíno que ya ha vendido un proyecto dos veces en Japón, algo prácticamente imposible si se sigue la manera tradicional de hacerlo», dice Mac Carthy. De hecho, la mayoría de los arquitectos que acuden a Stoor venden su trabajo en todo el mundo. «Sobre todo en América, en Reino Unido, Alemania y Japón, países en los que, como ocurre ahora en España, es obligatorio que la edificación pública se diseñe con tecnología BIM».

El modelo de negocio de Stoor se basa fundamentalmente en el cobro de comisiones por intermediación, pero también han abierto la posibilidad de la suscripción, en la que, dependiendo de la cantidad que quiera abonar, el constructor tiene acceso a determinado número de proyectos. Además, hay una tercera vía de ingresos, que consiste en la prescripción de material (recubrimientos, cocinas, sanitarios, etc.) de determinadas marcas.

En fase de internacionalización

La empresa vizcaína apenas cuenta con un año de vida, pero ya se encuentra en plena fase de internacionalización para aumentar un catálogo que por el momento contiene 60 proyectos. «Estamos visitando aquellos países en los que más se está construyendo, como Brasil o México», indica Sertutxa. Los planes de Stoor pasan por alcanzar este año una facturación de 1,5 millones de euros.

De momento, su original idea les ha valido ganar la edición bilbaína de Venture On The Road, un 'road show' organizado por SeedRocket (aceleradora de 'startups') y Bstartup, instrumento con el que el Banco Sabadell apoya a jóvenes empresas innovadoras y tecnológicas. La distinción, obtenida en competencia con otra veintena de proyectos, les permitirá acceder a la final que se celebrara en Barcelona.