La tecnología que levanta la construcción

La tecnología que levanta la construcción

NorthBIM, Berrilan BIM y el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Bizkaia crean un máster para paliar la falta de profesionales especializados en la metodología que digitaliza la edificación

IRATXE BERNAL

«La verdad es que ya vamos tarde. Si queríamos que el BIM esté implantado en Euskadi en 2020 teníamos que haber empezado hace ya por lo menos cinco años». Lo dice Pedro Taberna, socio fundador de NorthBIM, consultoría e ingeniería especializada en esta tecnología considerada la avanzadilla de la trasformación digital de la construcción, pero podría decirlo mucha otra gente del sector. La tecnología está ahí, más que probada, y también está ahí ya la obligación de emplearla para participar en los concursos públicos que adjudica el Ministerio de Fomento. Lo que no hay son profesionales especializados que trabajen con ella y eviten que su implantación se ralentice.

Taberna habla por propia experiencia. «Es un problema que a nosotros nos está dificultando mucho crecer. Nos hace falta gente que no sólo conozca la herramienta, que para eso ya hay cursos, sino que también domine la metodología, su aplicación práctica tanto en proyecto y obra. No es un perfil fácil de encontrar y está muy bien visto, así que las empresas casi se los rifan. De hecho nosotros cuando contratamos a alguien ya contamos con que vamos a tener que destinar recursos para formarle», subraya. Y dando vueltas a la cuestión llegaron a la conclusión de que lo mejor sería ponerse manos a la obra y abrir ese proceso formativo a terceros, creando su propio máster de diseño de proyectos y gestión de obras de construcción, MBIMPOC. Lo han hecho mano a mano con otra empresa vasca del sector, Berrilan BIM, y con el apoyo del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Bizkaia, en cuya sede se presentó ayer la primera edición.

BIM es el acrónimo de Building Information Modeling, una metodología que lleva a la construcción la posibilidad que las nuevas tecnologías brindan para compartir información entre todas las personas que participan en un proyecto. Desde el primer boceto al último remate de la obra pasando por los cálculos estructurales y el mantenimiento durante toda su vida útil. Todos los detalles se plasman en un software que permite crear un modelo virtual (una maqueta en 3D) del futuro edificio o infraestructura. Es, por decirlo de alguna manera, un gráfico que esconde una inmensa base de datos que permite que toda esa información esté constantemente actualizada.

Maqueta virtual de la obra en todas sus fases

Así, con sólo un click, pinchando sobre un elemento (por ejemplo, un simple ladrillo) podremos saber quién es su proveedor, qué características tiene, cuándo está prevista su entrega y quién se ocupará después de colocarlo. Toda esa información es accesible a todas las personas implicadas en el proyecto y además es enriquecida con las aportaciones de cada una de éstas en cada fase constructiva. De este modo, todas ellas estarán al corriente de cualquier incidencia como un retraso en la entrega de los ladrillos, por seguir con el mismo ejemplo.

Con esta información en la mano, los responsables de la obra podrán reajustar el calendario de trabajo de los diferentes gremios o incluso buscar un nuevo proveedor de ladrillos pudiendo antes calcular si este cambio altera de alguna manera al resto de la estructura. Es decir, que el software no sólo almacena la información que introduce cada persona sino que la cruza y alerta de posibles incompatibilidades. «Es un cambio que implica a todos los gremios. Antes, cada quien se ocupaba de su parte y el único que lo tenía todo en la cabeza era el jefe de obra, por lo que los problemas se veían ya sobre el terreno. Ahora los vemos delante del ordenador, en esa maqueta virtual, donde es mucho más barato arreglarlo incluso anticipadamente evitando detener la obra », explica Taberna.

Su uso ya es obligatorio desde diciembre del año pasado en las licitaciones públicas de edificación del Ministerio de Fomento y a partir de julio lo será también para las de infraestructuras. En el País Vasco ya hay una comisión creada por iniciativa de la Dirección de Vivienda y Arquitectura del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno vasco con el apoyo de Eraikune, el Cluster de la Construcción, y en la que participa NorthBIM, que trabaja para intentar que el año que viene el BIM esté integrado en al menos la mitad de los proyectos de contratación pública. Un objetivo más humilde que el catalán (que plantea que para 2020 todos los equipamientos y las infraestructuras públicas deberán producirse en BIM en todas las fases), pero quizá un tanto optimista.

Para todo los profesionales de perfil técnico

En cualquier caso, su generalización es ya imparable y ahí está el escollo de la falta de profesionales especializados. «Hay otros máster en Madrid y Barcelona pero en nuestro entorno sólo hay uno de la UPV, y se centra en el software. Nosotros hemos buscado un planteamiento a partir de las necesidades que hemos ido viendo sobre el terreno y al final hemos conformado un curso de 400 horas. En un futuro no descartamos buscar homologación pero es un proceso muy lento», explica Taberna.

El máster tiene una duración de siete u once meses en función de la modalidad escogida (de martes a jueves o entre viernes y sábados) y está abierto a todos los profesionales de perfil técnico implicados en cualquier fase de la construcción (arquitectos, delineantes, ingenieros…). El precio de la matrícula es de 7.200 euros, una cifra a la que los colegiados del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Bizkaia podrán restar 750 euros.