La tecnología alimentaria, una buena salida laboral

Dos de las alumnas de Lea Artibai Ikastetxea en un laboratorio del centro. /
Dos de las alumnas de Lea Artibai Ikastetxea en un laboratorio del centro.

La seguridad y la innovación en el sector serían inconcebibles sin esta profesión, con tirón en Euskadi

IRATXE BERNAL

Escriben las etiquetas nutricionales que vemos en cualquier envase, averiguan cuántas grasas, hidratos o proteínas hay en un alimento, desarrollan nuevos derivados del surimi, modifican un formato, velan por la esencia de las denominaciones de origen o controlan la calidad del suministro de agua. La seguridad y la innovación en el sector alimentario serían inconcebibles sin el trabajo de los tecnólogos, una de sus salidas laborales menos conocidas, pese a estar presente en cada uno de sus procesos.

«Para saber qué hacemos basta con mirar cuántas variedades de yogur hay ahora y comparar con las que había cuando éramos pequeños», resume Carmen de Vega, secretaria de la Asociación de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de Euskadi y presidenta de la Federación de Asociaciones de CTA de España.

Ella pertenece a la tercera promoción titulada en la Universidad del País Vasco, que imparte esta formación desde 1989, antes incluso de que el Ministerio de Educación la homologara. Actualmente, cada curso 40 estudiantes cubren el total de plazas disponibles de este grado dependiente de la Facultad de Farmacia, mientras otros tantos –muchos procedentes de otras especialidades, universidades y países– cursan su máster en Calidad y Seguridad Alimentaria.

«Gozamos de gran prestigio, tanto entre el alumnado como entre las empresas que les acogen en la parte práctica de ambas titulaciones y aquellas para las que nuestros grupos de investigación desarrollan proyectos en nuestros laboratorios», señala la coordinadora del máster, María Dolores Guillén.

Lo multidisciplinar de las materias –desde la química a la legislación alimentaria– aporta un amplio abanico de opciones laborales y un «alto nivel de inserción», pese a que sus titulados compitan en el mercado con profesionales como biólogos, veterinarios o ingenieros agrónomos, por ejemplo, procedentes de carreras más tradicionales. «Ese fue uno de los motivos de creación de la asociación: dejarnos ver y acercarnos, sobre todo, a las pequeñas y medianas empresas», explica Carmen de Vega. «Han pasado 26 años y el sector es ya muy consciente de nuestra labor. De hecho, este año, nuestra bolsa de empleo ha gestionado 20 ofertas, pero también organizamos cursos, prestamos material, ofrecemos asesoría...», enumera.

La oferta formativa en este área no se limita a la Universidad. Desde 1998 el centro de FP Lea Artibai Ikastetxea de Markina es el único en la comunidad autónoma que ofrece el grado superior Procesos y Calidad en Industrias Alimentarias. «Estábamos más ligados a las titulaciones industriales, pero el propio entorno nos llevó a interesarnos por las salidas profesionales del sector pesquero y, finalmente, del alimentario en general», explica Igor Agote, responsable de formación del departamento en que se imparte. «En nuestro caso sí hay plazas vacantes y podríamos acoger diez alumnos más cada año. Ser únicos también tiene ese inconveniente; no hay más promoción que la que hagas tú», explica.

De este centro salen cada año una docena de estudiantes que, dentro del régimen de formación dual, ya han pasado por empresas como Zahor, Baqué, Artiach o Yurrita, así como por laboratorios de análisis o asesorías que trabajan para firmas más pequeñas. También tienen la opción de pasar ese período en Leartiker, el centro tecnológico surgido del propio instituto e integrado en la Red Vasca de Ciencia, en el que se estudia, por ejemplo, cómo diversificar el sector lácteo, creando productos como helados, yogures o ampliando su gama de quesos producidos.