«Con tarifas variadas y dispositivos entre los que elegir, no habrá despliegue del 5G hasta principios de 2021»

Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional de 5G, en la Cámara de Comercio de Bilbao. /Mireia López
Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional de 5G, en la Cámara de Comercio de Bilbao. / Mireia López

Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional de 5G, confía en la rápida expansión de la nueva tecnología, ya que «siempre que hemos tenido aumentos de la capcidad del ancho de banda inmediatamente han sido utilizados para algo»

IRATXE BERNAL

«El 5G básicamente es mayor capacidad». Tan sencillo como eso. Otra cosa son las posibilidades que esa mayor capacidad (con menor latencia) de la quinta generación de la telefonía móvil nos ofrecerá dentro de muy poco. Ahí ya no hay nada básico. Desde cirujanos que operen a distancia y ambulancias que conecten al instante con cualquier especialista a la coordinación de unos servicios de emergencia perfectamente informados por drones sobre alcance y evolución de una catástrofe, sin olvidar sus aplicaciones en la industria o incluso el ocio.

Supondrá, por ejemplo, que la realidad aumentada y la virtual lleguen a los videojuegos, que podamos descargar cualquier contenido en segundos o que no tengamos problemas para colgar un vídeo de un concierto pese a estar rodeados de 50.000 personas intentando hacer lo mismo. «En esos casos la tecnología incluso permitirá realizar reservas de capacidad, de modo que se podrá garantizar que los servicios de emergencia o los medios de comunicación puedan trabajar en óptimas condiciones pese a compartir la red con todo el público», explica Federico Ruiz, director del recién creado Observatorio Nacional de 5G.

Este organismo, impulsado por el Gobierno y la Mobile World Capital Barcelona y presentado en noviembre durante el último Mobile World Congress, acercó ayer de la mano de la Cámara de Comercio de Bilbao y la consultora de estrategia especializada en modelos de negocio Loop las principales conclusiones de la pasada edición de este evento, escenario de la presentación de las principales innovaciones en las comunicaciones inalámbricas.

-¿Cuándo llegará el 5G a nuestros móviles?

-Con planes de tarifas variados y dispositivos entre los que elegir, no podremos hablar de despliegue real hasta principios de 2021. Al menos esa es la fecha que maneja la industria. Es cierto que ya hay despliegues comerciales iniciales, por ejemplo en zonas rurales de Estados Unidos, y que lo iremos viendo de manera puntual para cubrir eventos como unos Juegos Olímpicos. Pero a nuestra casa, con la libertad de elección a la que estamos acostumbrados, no llegará hasta 2021. Los más agresivos en el pronóstico hablan de finales de 2020, pero en realidad sólo podemos especular. No podemos saber cuándo va a desplegar Apple su estrategia 5G. Ni siquiera sabemos cómo serán los móviles dentro de dos años.

-Guiándose por esas experiencias piloto que ya se han presentado, ¿dónde cree que tendrá mayor impacto la nueva tecnología?

-En la inteligencia artificial. De hecho, son tecnologías que ya van tanto de la mano que lo esperable es que el 5G utilice la inteligencia artificial para gestionarse. De cara al usuario creo que donde tendrá mayor impacto será en la aplicación de la inteligencia artificial a experiencias que vivimos todos los días. Estoy hablando de nuestros coches, fábricas, herramientas, equipos de diagnóstico… Dejaremos de ser testigos, de comprobar que las cosas pasan, que la tecnología funciona, para empezar a actuar en muchos más aspectos de nuestro entorno.

-¿No temen que se propicie una cierta brecha digital? En España no todo el mundo tiene aún 4G.

-La brecha existe ya y no se debe ignorar, pero las dos tecnologías van a convivir. Despliegue del 5G y aumento y mejora del 4G no son incompatibles. De hecho, son complementarios. Veremos la introducción de 5G allí donde tenga sentido o haya necesidad y a la vez seguirá expandiéndose la red 4G. Nadie va a parar la llegada de la fibra a esas zonas que aún hay menos cubiertas de lo deseable. Además de que tiene un perfecto sentido y es un excelente trampolín para después desplegar el 5G.

-La polémica con que Estados Unidos y China han incluido esta tecnología en su guerra comercial, con el Gobierno de Trump pidiendo a sus empresas no contar con Huawei para evitar el espionaje, ¿puede afectar a este despliegue comercial o es sólo ruido de fondo?

-Más que ruido de fondo, yo diría que es una ola de fondo. Algo que hay que vigilar, pero sabiendo separar las cuestiones puntuales de unas negociaciones comerciales, que además son esencialmente bilaterales, de las consideraciones de fondo sobre la seguridad de la tecnología, que es verdad que habrá que tener muy en cuenta, porque el 5G será un habilitador clave de nuestro futuro digital. Pero es una cuestión que no incumbe a un único país o una empresa particular. Hay que separar las dos cosas, y creo que la Comisión Europea lo está haciendo bien.

-¿Qué función va a cumplir el Observatorio Nacional de 5G?

-Nuestra labor es detectar experiencias piloto y empresas que ya estén trabajando en el 5G o que puedan necesitarlo. También debemos concienciar al ciudadano de los beneficios de la tecnología y que es una oportunidad de generar crecimiento económico y empleo gracias al lanzamiento de nuevos productos y servicios. Tenemos que realizar censos en los que se plasme esa información e informes en los que analizar cómo serán esos nuevos servicios y los nuevos de modelos de negocio.

-¿Creen que puede haber reticencias por parte de los usuarios ante la llegada del 5G? ¿Puede que al usuario ya le baste con los servicios que tiene y, al menos de entrada, no quiera pagar más?

-Para que todas estas aplicaciones de las que hablamos vean la luz hace falta gente que invente. Hasta ahora ese ecosistema no nos ha fallado. Cuando hemos tenido aumentos de oferta de capacidades y ancho de banda, inmediatamente ha sido utilizado para algo. Lo razonable es que en el caso de 5G ocurra igual. Tenemos tres años para ir pensando esos nuevos productos y nuevos modelos de negocio, y partimos de una buena posición. España está muy presente en los trabajos de investigación que serán la base de los nuevos desarrollos. Hay una participación significativa de empresas y centros de investigación españoles en estos proyectos y están desarrollando proyectos piloto que se podrían realizar en muy pocos otros países.