¿Cómo saber si una oferta de trabajo es falsa?

¿Cómo saber si una oferta de trabajo es falsa?

Redes sociales como LinkedIn pueden servir a los ciberdelincuentes para contactar con sus posibles víctimas

IRATXE BERNAL

Recurrir a Internet para buscar empleo es el pan nuestro de cada día. Para eso están los portales especializados e incluso las redes sociales de carácter profesionales. Contar con un buen currículum y una red de contactos activa puede colocar nuestro nombre en la lista de candidatos para vacantes que ni conocemos, pero también hay que andarse con ojo porque los ciberdelincuentes también usan LinkedIn. Tras algunas ofertas de trabajo remitidas a través de Internet y las redes sociales muchas veces lo que hay es un intento fraudulento de apropiarse de nuestros datos o incluso de hacernos cometer algún delito (como blanqueo de dinero) sin ni siquiera enterarnos.

¿Cómo saber entonces si una oferta de empleo que nos llega a través de una red social en principio segura es o no auténtica? Hay pistas evidentes como que te pidan un pago (por simbólico que sea y por mucho que te aseguren que se te devolverá después) para acceder a la entrevista o el test psicotécnico o para realizar un curso de formación previo; que tengas que confirmar tu interés a través de alguna llamada a número de teléfono de tarificación especial; o que soliciten el adelanto de dinero para tramitar permisos o comprar materiales necesarios para realizar el trabajo. Pero hay otras pistas más sutiles a las que también debemos prestar atención.

Lo primero, desconfía de los perfiles que carezcan de foto. No es que una foto por sí sola sirva de garantía, que de hecho hay quien las roba o emplea alguna sacada de cualquier banco de imágenes, pero es muy sospechoso que un verdadero reclutador o jefe de personal de una empresa no incluya la suya en un perfil profesional. Sí hay foto, búscale también en otras redes sociales, para ver si esa imagen y otros datos que aporta coinciden en todos sus perfiles. Ni que decir tiene que si en Internet no hay más rastro de ese presunto contratante que el mensaje que te ha enviado es muy probable que ni exista. O todavía más llamativo; si tampoco encuentras nada de la firma para que se supone que te quiere contratar…

Llama a empresa y pregunta

Si la entidad sí existe, llama. Nada más eficaz. Busca en Internet el número de la empresa (no vaya a ser que el que te proporcione el propio reclutador sea falso) y pregunta si están realizando entrevistas de trabajo o contrataciones. O pide directamente que te pasen con la persona que te ha mandado el mensaje. Puede que trabaje en otra delegación u oficina, pero acabarás dando con él… Si es que existe. Si llamar te parece un poco violento, puedes enviar un email, pero ten en cuenta que la probabilidad de que te contesten siempre es menor y que, en cualquier caso, has de hacerlo enviado tu pregunta a un email oficial (el de contacto que verás en la web de la empresa) y no a través de ningún link que hayan podido enviar junto a la oferta de empleo, por si además se trata de un caso de'phishing'.

Si antes de contactar con la empresa quieres seguir haciendo tus propias pesquisas, fíjate en cómo está escrita tanto la propia oferta como los datos que aparezcan en los perfiles públicos del contratante y descarta directamente los que contengan una descripción demasiado vaga del trabajo o contengan errores ortográficos o gramaticales. También puedes copiar el texto y volcarlo en un buscador; es fácil que esté plagiado de otras ofertas y que incluso encuentres a usuarios que han sido ya estafados.

Atento también a los contactos que tiene esa persona en la red social desde la que te llega el mensaje, especialmente si ésta es de carácter profesional (¿son profesionales? ¿son numerosos?) y al email que emplea para enviarte el mensaje. Las empresas de un tamaño medio tienen un dominio propio y envían sus comunicaciones desde él. Si la oferta te llega desde un servicio de correo gratuito (como hotmail.com, gmail.com, yahoo.com) no quiere decir necesariamente que estemos ante un fraude, porque hay pequeños negocios o autónomos que recurren a ellos, pero ponlo en cuarentena.

Sé realista

Por otra parte, has de ser realista al examinar lo que te ofrecen. ¿De verdad crees que alguien puede darte un sueldo (y uno bueno, encima) por un trabajo que se puede hacer en casa, sin experiencia y sin esfuerzo? ¿O que te ofrezcan el puesto sin necesidad de realizar ni una entrevista o pasar por un proceso de selección? Pero incluso cuando el puesto tenga una apariencia más veraz: ¿se ajusta el sueldo a lo que habitual en el mercado o te están ofreciendo«una oportunidad que no puedes dejar escapar»? Date cuenta que crear la sensación de que estás accediendo a un chollo es la misma técnica que se emplea para vender en rebajas. Y la de apremiarte para que cliquees sin pensar demasiado, también.

Finalmente, si decides contestar, no des información personal ni envíes foto de ningún documento a las primeras de cambio. Hay datos como el número del DNI o de la Seguridad Social o los bancarios que no se deben dar por email a cualquiera que nos los solicite y que una empresa sería nunca solicitaría en un primer formulario. Ah, evita contestar a través de ficheros, documentos adjuntos o links adjuntos. Si la oferta existe podrás rellenar cualquier solicitud desde su web.

Si lo consideras oportuno recuerda que, además de alertar a tus contactos, puedes informar del caso desde las propias redes sociales a los grupos especializados en delitos telemáticos de la Ertzaintza, la Policía Nacional o la Guardia Civil. Si no has recibido directamente el anuncio, sino que lo has visto en alguna plataforma de búsqueda de empleo, avisa a sus responsables para que lo investiguen y, llegado el caso, lo retiren.