Los retos del transporte por carretera

Dos camiones circulan por un tramo de autopista. /Jesús Andrade
Dos camiones circulan por un tramo de autopista. / Jesús Andrade

El sector que mueve el 94% de las mercancías se enfrenta a un ejercicio cargado de incertidumbres

JOSÉ V. MERINO

El transporte por carretera es vital para la economía española. Por la red vial pasa el 94% de las toneladas transportadas. El sector del transporte, que representa casi el 3% del PIB nacional, se enfrenta a un 2019 complejo. Ontruck, firma especializada en el transporte regional de mercancías por carretera, ha realizado una radiografía de la situación actual y apunta los retos a los que se enfrentará en 2019.

Primero, lo que hay. A pesar de que la crisis se haya cobrado un gran número de pequeñas empresas, el sector sigue muy atomizado, «aunque la tendencia apunta hacia un tejido empresarial más centralizado en grandes empresas, ya sea con flotas propias o bien dedicadas a la subcontratación».

En la actualidad, los transportistas encaran una fuerte subida del precio del carburante y de los peajes de algunas autopistas, lo que dibuja «una compleja situación para los transportistas, particularmente los autónomos, ya que en muchos casos no repercuten esos gastos a los clientes, con lo que aumentan sus costes de explotación».

Además, el paquete legislativo de Movilidad promovido por la Comisión Europea continúa sin ver la luz. La Unión Europea de Transportistas por Carretera «defiende la incorporación de medidas que favorezcan la competencia leal y su protección social, como la profesionalización del acceso al transporte ligero, la regulación del cabotaje, de los trabajadores desplazados y de los tiempos de descanso, o la obligatoriedad del tacógrafo digital». Asuntos en los que hasta el momento no se ha alcanzado el consenso necesario para su aprobación.

También se ha retrasado la entrada en vigor del Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres, prevista inicialmente para el 1 de enero de 2019, a causa de los cambios políticos en España. Y «no termina de estar claro si finalmente el Gobierno decidirá ampliar la masa máxima de los vehículos de mercancías por carretera hasta las 44 toneladas, por lo que la situación normativa del sector se halla en un momento de incertidumbre».

El transporte de mercancías por carretera vive un momento de profunda transformación digital: camiones dotados de sistemas de geoposicionamiento y navegación que les permiten conocer las incidencias de tráfico y optimizar las rutas; aplicaciones móviles, como la de compañía Ontruck para la gestión de cargas y el control de flotas; sistemas de trazabilidad que permiten saber en todo momento el estado y la ubicación de la carga...

En este contexto, genera «incertidumbre la creciente demanda del comercio electrónico y la compra a domicilio, particularmente en lo que respecta a la última milla». Las grandes ciudades están aplicando cada vez más restricciones circulatorias en sus calles céntricas con el fin de mejorar la movilidad y reducir la emisión de gases contaminantes, «pero también van aumentando los transportistas que han de acceder a esas zonas para realizar las entregas de los pedidos, que progresivamente acortan también más sus tiempos de entrega».

Ontruck ha descrito cinco grandes retos para 2019.

El primero es la subida del impuesto al gasoil de hasta 4,8 céntimos por litro. Podría afectar al 88% de los transportistas en España, que en su mayoría son autónomos. «En la mayor parte de los casos estos tendrán que asumir ese incremento de manera individual, salvo que los cargadores decidan repercutir esta subida en sus tarifas, algo muy poco probable».

El segundo tiene que ver con la documentación. Aunque la legislación reconoce la posibilidad de emitir cartas de porte electrónica (e-CMR) y las equipara con los documentos en papel, «todavía muchas empresas continúan reclamando los documentos impresos». «La adaptación al e-CMR supondrá una mejora en el tracking de los documentos, agilizará los procesos de facturación y, al mismo tiempo, el ahorro de papel contribuirá a preservar el medio ambiente».

El respeto al medio ambiente es el tercer gran reto. La sociedad está reclamando «mayor responsabilidad de todos los actores económicos en lo que respecta al cambio climático». Por ello, el transporte «debe orientarse hacia una utilización más eficiente de los recursos, por lo que es prioritario tratar de optimizar las cargas y reducir los kilómetros en vacío que realizan los vehículos». De este modo se reducirán también las emisiones de gases contaminantes y los costes de los transportistas, a través del ahorro de combustible.

Ontruck pone en cuarto lugar la realidad de los grandes transportes. La implantación de megacamiones «está siendo una realidad. Los grandes cargadores ya han empezado a incorporar dentro de sus flotas este tipo de vehículos que permiten un transporte de mayor volumen a menor precio, optimizando al máximo los recursos». La consecuencia será que «los transportistas autónomos que quieran competir en el mercado van a tener más difícil el acceso a este tipo de vehículos, ya que su precio es mucho más elevado que un camión tradicional».

Por último, los vehículos de Gas Natural Licuado (GNL) para los transportes entre los centros logísticos y última milla están ganando cada vez un mayor protagonismo. El uso de este combustible alternativo reduce tanto de las emisiones de CO2 como de óxido de azufre (SOx), óxido de nitrógeno (NOx) y partículas contaminantes en comparación con los motores tradicionales. Además, estos vehículos podrán acceder sin problema al centro de grandes ciudades. El problema, una vez más, «será su precio».