El reto de los 145.000 puntos de recarga para el coche eléctrico

Punto de recarga para coches eléctricos. /Óscar Solorzano
Punto de recarga para coches eléctricos. / Óscar Solorzano

España debe multiplicar por 36 el número de surtidores de electricidad si quiere cumplir con los objetivos de descarbonización para 2030

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

La automoción es uno sector clave en la economía española, pero al mismo tiempo es uno de los que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso la transición hacia una economía baja en carbono se presenta como un desafío industrial y medioambiental que debe implicar a «fabricantes, proveedores, consumidores y al sector público». Es una de las conclusiones del estudio 'Hacia una automoción baja en carbono. Desafíos y oportunidades para la inversión sostenible', elaborado por Esade y la Fundación Caja de Ingenieros.

El informe señala al transporte como el responsable del 26% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero -principalmente CO2- y atribuye al coche el 63% de aquellas. Para evitar «consecuencias graves para el medioambiente y la salud de las personas», los autores creen que es necesario evolucionar hacia un sector más sostenible «con medidas como el fomento del vehículo eléctrico, la desinversión en combustibles fósiles, la mejora en la eficiencia de los carburantes o el replanteamiento de la movilidad en general».

La carrera del coche eléctrico por hacerse un hueco en el mercado va cogiendo velocidad, pero aún transcurre muy lenta. Los últimos datos aportados por la patronal Anfac hablan de 1.454 vehículos eléctricos o híbridos enchufables matriculados en abril. El aumento de ventas es considerable respecto al mismo mes de 2018 (un +28% en el caso de los eléctricos puros, y un +141% en el de los híbridos enchufables), pero aún representan sólo el 1,22% del total de turismos y todoterrenos matriculados.

La idea de lo mucho que queda por recorrer la da Daniel Arenas, autor del informe y profesor de Esade. Arenas señala que el coche eléctrico «debería representar el 35% de las compras para el año 2030». El estudio estima además que para que la popularización de este método de transporte sea posible, «se tendría que multiplicar por más de 90 el número de puntos de recarga públicos existentes en 2015». Aquel año apenas había 1.700, aunque hoy día superan por poco los 4.000. El objetivo es llegar a los 145.000, lo que supone multiplicar por 36 los existentes, si España quiere cumplir con los objetivos de descarbonización planteados para 2030.

Medida atractiva

Aunque la adopción del coche eléctrico es una medida «atractiva», también conlleva desafíos. Por ejemplo, el de la huella de carbono que producen, que pese a ser «más reducida que la del vehículo tradicional, es existente». O el «alto nivel de emisiones que se deriva de su fabricación; el impacto energético que implica su carga eléctrica y el impacto social y ambiental que entraña la extracción de los minerales necesarios para su fabricación».

El informe expone que el cambio climático y las políticas medioambientales presentan riesgos para el sector financiero «de índole física, regulatoria o tecnológica». Sin embargo, también supone «una oportunidad, puesto que aquellas empresas que logren adaptarse mejor a una economía más sostenible ambientalmente podrían tener ventajas competitivas, una posible mayor rentabilidad de sus inversiones y mayores oportunidades de financiación».

Bonos verdes para el coche eléctrico

Respecto a este último asunto, el estudio subraya que en los últimos cinco años «el universo de bonos verdes o bonos climáticos se ha triplicado hasta alcanzar actualmente los 1.200 millones de dólares a nivel mundial». La mayor parte de esta cantidad se destina a la descarbonización del transporte. Y aunque las compañías que más emiten este tipo de bonos son las del ferrocarril, «cada vez más empresas del sector automovilístico recurren a bonos verdes o climáticos para desarrollar sus vehículos eléctricos e híbridos para la recarga de baterías». Sin embargo, este tipo de emisiones sólo representan el 2% del total en el sector.