Repensar la empresa

Las ayudas pueden servir para mejorar desde la producción a la conciliación. /Fernando Gómez
Las ayudas pueden servir para mejorar desde la producción a la conciliación. / Fernando Gómez

SPRI e Innobasque ponen en marcha un programa para implantar en las pequeñas y medianas empresas vascas innovaciones no tecnológicas

IRATXE BERNAL

La innovación en una empresa es vital, pero requiere tiempo. Requiere que alguien pare un momento, aparque un poco las urgencias del día a día y se dedique a pensar qué se puede hacer para mejorar. Y no sólo en la implantación de nuevas tecnologías que hagan más eficientes los procesos. También en la búsqueda de soluciones que mejoren la organización y, por qué no, faciliten la conciliación.

Para poner estas innovaciones no tecnológicas al alcance de las pymes, la Spri ha puesto en marcha junto a la Agencia Vasca de la Innovación (Innobasque) un programa que les facilitará repensar la empresa y descubrir con qué pequeños gestos pueden lograr grandes cambios. El programa está especialmente dirigido a «aquellas que no hayan participado anteriormente en programas de apoyo a la innovación». De ahí el nombre del programa, Hazinnova.

«El objetivo es ofrecer servicios de apoyo para el desarrollo de microproyectos que puedan generar resultados a corto plazo. La meta es que, a lo largo de 15 meses, se financien en torno a 500 pequeñas innovaciones en ocho posibles áreas: económico-financiera, producción, logística, procesos internos, personas, clientes, nuevos mercados y, por último, marcas y diseños», señala Aitor Urzelai, director de Innovación del Gobierno vasco. Las empresas podrán solicitar ayudas para poner en marcha hasta dos «microproyectos innovadores» en diferentes áreas de su actividad, salvo en el caso de registro de marcas y diseños, en los que no habrá limitación.

Mejorar las condiciones de trabajo

Como ejemplo de innovaciones no tecnológicas, Urzelai destaca los casos de firmas que, por ejemplo, necesitan mejorar las condiciones en que los empleados desempeñan sus labores, y llama la atención sobre una paradoja; no se trata sólo de empresas dedicadas a sectores tradiciones y, quizá por ello, ancladas a antiguos sistemas de organización. A veces, estas innovaciones hay que implantarlas en empresas paradójicamente dedicadas a sectores en los que las novedades están al orden del día.

«Tenemos el caso de una agencia de marketing digital que ofrece servicios de consultoría, formación, diseño y desarrollo webs que requería ayuda para buscar nuevas formas de organizar el trabajo de los empleados. Ahora, cuenta con equipos autogestionados. Cuentan con un 'catalogo' de tareas y cada persona decide lo qué escoge hacer y se responsabiliza de los resultados. Para facilitar su ejecución han instalado sistemas de gestión del tiempo y han digitalizado procesos, con lo que han incrementado las posibilidades de recurrir al teletrabajo».

«Así consiguen mantener la conexión con el resto del equipo, por un lado, pero también algo tan llamativo como contar con vacaciones ilimitadas; en función de su desempeño del trabajo, cada persona decide cuándo coge vacaciones y cuánto van a durar. Es una nueva organización que se basa en la responsabilidad y el empoderamiento de las personas», explica Urzelai.

«En otro caso similar, se ha logrado establecer un sistema para identificar alertas relacionadas con el bienestar de los empleados. En líneas generales se trata de trabajar la resiliencia, de intentar saber cómo están en cada momento las personas de la organización y adelantarse a los problemas. Estos les ha permitido organizar horarios flexibles, permitir escoger los días de libranza y hasta ofrecer la posibilidad de disfrutar de un año sabático remunerado», dice vehemente.

En otros casos, la innovación se puede aplicar para cambiar el modelo de negocio. «También tenemos el caso de otra consultoría, ésta dedicada a la formación y especializada en procesos de digitalización, que ha pasado de tener un oferta limitada de cursos y servicios a ofrecer una capacitación personalizada y adaptada. Lo ha hecho gestionando la cadena de valor, concretamente haciendo que sus colaboradores (proveedores) funciones como parte integral del equipo», destaca el director de Innovación del Gobierno vasco.

Agentes Hazinnova

Las iniciativas seleccionadas por el programa, dotado con 2,5 millones de euros, serán puestas en marcha en colaboración con los llamados agentes Hazinnova. Es decir, consultoras especializadas, agencias de desarrollo y asociaciones que, antes de asesorar a la pyme en el proceso de implantación de las innovaciones previstas, serán las encargadas de diseñar y presentar los proyectos ante Innobasque.

Con ello se pretende facilitar el acceso a las empresas a las ayudas evitando que el esfuerzo y tiempo que hay que dedicar a estudiar qué mejoras aplicar, acabe por echarlas atrás dejando pasar la convocatoria. Es una forma además de aprovechar el conocimiento que estas organizaciones tienen del tejido empresarial de su entorno y lograr así llegar a municipios pequeños donde hay empresas «muy pymes».

Estos agentes serán los encargados de realizar el asesoramiento antes de iniciar el proceso innovador, de acompañar a los trabajadores durante el proceso y de realizar después un seguimiento de los resultados. «Su tarea es la captación y tramitación de solicitudes, pero también el desarrollo del proyecto, su evaluación y la socialización de la experiencia. Con ello, también queremos garantizar el encaje de los proyectos en el programa y ofrecer acompañamiento a las empresas hacia otras ayudas, en el caso de que la iniciativa Hazinnova no sea la más adecuada para atender sus necesidades», subraya Urzelai, quien también señala que estos 'agentes Hazinnova' estarán siempre coordinas por Innobasque.