el reino unido, europa y el 'brexit'

La ministra Theresa May escuchando a la oposición./AFP
La ministra Theresa May escuchando a la oposición. / AFP
Mari Carmen Gallastegui
MARI CARMEN GALLASTEGUI

Leí, hace días, en 'The Economist' que si bien los ciudadanos del Reino Unido han vivido en un país en el que la entrada de emigrantes ha sido algo usual y bien aceptado, en el momento de la votación del 'Brexit' este asunto parece haber jugado un papel importante. Y probablemente tienen razón. Prefirieron salir de Europa y ser libres a la hora de decidir si querían más o menos inmigrantes; la idea de tener que seguir la política dictada por otros países en este asunto no les gustó en absoluto.

Probablemente, la inmigración y su tratamiento no habrán sido la única causa que empujó a muchos ingleses a votar en contra de su permanencia en Europa, aunque sí parece que jugó un papel relevante. No es fácil encontrar una razón concisa y sensata que permita entender por qué ganó el no a la permanencia en la UE. De hecho no parece haber un único motivo que explique el sí o el no. La emigración y su tratamiento es un tema relevante que puede afectar al bienestar ciudadano y, por tanto, a su opinión sobre el 'Brexit', pero quizá sea todavía más importante el sentimiento de muchos ciudadanos ingleses que pensaron que su opinión no sería tomada en cuenta. ¿Por qué? Porque intuyeron que si el resultado no era el que deseaba el Gobierno, éste podría replantear la convocatoria de una nueva votación que permitiera ganar al sí.

Llevo meses preguntándome cual será el final del asunto 'Brexit'. Quiero saberlo porque, igual que otros muchos y muchas, tengo en UK una parte de mi familia: una nieta y dos nietos preciosos, una hija que eligió vivir allí , un yerno británico al que no he oído nunca hablar mal de la Unión Europea y otros dos nietos, fantásticos, nacidos en Escocia. El que el Reino Unido pertenezca a la UE me hace sentirlos más cerca.

La votación en el Parlamento fue contundente y eliminó algunas dudas. Los votos negativos fueron dominantes y la derrota ha sido humillante para la primera ministra y el Gobierno británico. No es fácil entender el por qué, siendo tan altos los costes de salir de la UE, muchos de los parlamentarios ingleses votaron en contra del acuerdo que presentó Theresa May. Lo entiendo sólo si pienso que, en realidad, no estaban eligiendo si salir o no salir de la UE, sino vencer a la que hoy está a la cabeza del Gobierno Británico.

Esta historia del 'Brexit' está adquiriendo tintes oscuros y aumenta la probabilidad de que Corbyn, a quien Europa no parece gustarle nada, vaya a salirse con la suya. La situación es complicada porque Europa no puede ni quiere ceder a todo lo que la primera ministra plantea. Como ellos dicen, no quieren «romper Europa» . Por otro lado, cuando oigo o leo la opinión de ciudadanos ingleses acerca del 'Brexit', no encuentro una respuesta unánime. Hay quien mantiene la hipótesis de que se debe a la revuelta de muchos ingleses contra las élites o, incluso, a las consecuencias que acarrea la fobia de Jeremy Corbyn contra Europa. Pero también hay explicaciones alternativas, desde la idea de que los ingleses están acostumbrados a ser los 'jefes', lo que les ha permitido actuar en favor de sus intereses.

Obviamente la pérdida de su influencia o incluso el dominio sobre otros países y partes del mundo se les hace duro. Predecir cómo terminará este asunto, a pesar de que, cada vez, hay más y mejores análisis de lo que está sucediendo en el Reino Unido, es arriesgado. El 'Brexit' sigue siendo una cuestión difícil, tan difícil que implica a la identidad nacional y a la inmigración que he mencionado al principio. Como europea quiero creer que el Gobierno y el Parlamento se replantearán convocar una nueva votación que permita ganar al sí. Esto es lo que muchos de los jóvenes británicos, y muchos de los no tan jóvenes, desean. Ojalá lo consigan.

 

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