De qué regiones depende más la economía vasca

De qué regiones depende más la economía vasca

El servicio de estudios del BBVA analiza el reflejo en el PIB de una comunidad autónoma de la evolución del PIB de cada una de las restantes

IRATXE BERNAL

Si a una economía le van bien, lo lógico es que a aquellas con las que tiene mayor relación también les vaya bien. Esta bonanza debería apreciarse con más claridad en las limítrofes, con las que tradicionalmente hay mayor relación comercial. Aunque no siempre es así. El servicio de estudios del BBVA ha analizado «la sensibilidad del Producto Interior Bruto (PIB) de las distintas comunidades autónomas a 'shocks' producidos en el resto», y aunque el documento tiene por objetivo demostrar la validez de la metodología utilizada en el cálculo de estos efectos, ofrece alguna curiosidad

La principal conclusión general del informe, realizado por los economistas Rodolfo Méndez-Marcano y Angie Suárez, es que las comunidades autónomas están muy integradas económicamente entre ellas, por lo que la evolución de cada una se ve apreciablemente afectada por la de las demás. Estableciendo estas relaciones entre pares, se aprecia también que la respuesta relativa del PIB de una determinada comunidad a una variación de este mismo índice de cualquiera de las restantes es proporcional al peso del comercio bilateral en el volumen total de comercio interregional de la primera. Claro que en algunos casos se aprecia más que en otros.

Sensibilidad vasca

Por ejemplo, como era de esperar, Cataluña y Madrid son en líneas generales las regiones cuya evolución económica mayor impacto tiene sobre el resto. Aunque hay curiosidades. En el País Vasco, por ejemplo, Madrid ocupa el mismo lugar destacado que en la 'clasificación general' pero el segundo puesto está más disputado; somos prácticamente tan sensibles a lo que ocurra en la economía catalana como lo somos a la evolución de la castellanoleonesa. Tras estas comunidades, los cambios en el PIB que más pueden afectar al nuestro son los del andaluz.

Por el contario, las comunidades en las que se registra mayor sensibilidad a la evolución de nuestra economía no son ninguna de estas cuatro. Tampoco ninguna de las limítrofes. Las comunidades que más reaccionan a los cambios en nuestro PIB son Valencia y Murcia. En tercer lugar sí hay ya una región vecina, La Rioja, seguida de Cataluña, Cantabria y Castilla y León. Las siguientes serían Navarra, Galicia y Asturias.

El estudio también analiza la sensibilidad de cada una las regiones a distintos shocks macroeconómicos «como podrían ser una aceleración del crecimiento de alguna de las comunidades más grandes o de las principales economías globales, un descenso pronunciado del tipo de interés de la Reserva Federal, o cualquier otra perturbación global». En este punto lo curioso es que las respuestas a una perturbación en el PIB agregado español pueden considerarse esencialmente idénticas, con la excepción de Castilla-La Mancha y Asturias, que experimentan un impacto sustancialmente mayor, y Extremadura, que por el contrario sufre uno menor.

Según los autores del estudio, en el caso de Extremadura, su respuesta «atípicamente reducida» podría estar asociada a la menor importancia de sus exportaciones de bienes y a un peso comparativamente mayor del sector público, ya que es la comunidad con mayor gasto autonómico total y en remuneración de asalariados del sector público como porcentaje de su PIB. Además, excluyendo al País Vasco, es la región más dependiente de las transferencias del Estado como porcentaje de sus ingresos no financieros. Por su parte, la respuesta elevada a la misma perturbación que muestran las economías de Castilla-La Mancha y Asturias podría reflejar, en el primer caso, la elevada proporción que suponen el resto de comunidades españolas en las ventas de bienes que se realizan fuera de su territorio y, en el segundo, el significativo peso relativo del sector semimanufacturero en el total de sus exportaciones de bienes.

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