Reciclaje a sartenazos

Reciclaje a sartenazos
Uno de los contenedores colocados por Inoxibar.

La fabricante vizcaína de baterías de cocina Inoxibar pone en marcha un plan renove de sartenes que asume también el reciclaje de las desechadas

IRATXE BERNAL

La letra con sangre entra y el reciclaje, puede que a sartenazos. Metafóricos, como los que anima a dar la fabricante de menaje de cocina Inoxibar, que ha puesto en marcha una campaña para ofrecer descuentos en la compra de una sartén a quien entregue la vieja el punto de venta. Hasta aquí, la iniciativa sería un simple plan renove de menaje del hogar. Pero la firma vizcaína recogerá después esas sartenes y las entregará a una empresa especializada para dar una segunda vida a sus materiales. Puede, por qué no, que en manos de alguno de los 30 trabajadores de la propia planta de Inoxibar en Berriz porque algunos de esos componentes debidamente tratados podrían volver a la cadena de valor incorporados a la producción de otra sartén o cualquier cazuela.

«Promociones basadas en la entrega de pequeños electrodomésticos para la adquisición de otros nuevos hay muchas, pero después no se sabe a dónde va a parar el material que se recoge. Son campañas que tienen una mera función comercial pero sin ningún enfoque ecológico. Nosotros, en cambio, hemos decidido asegurar al cliente que ese producto desechado no acaba en cualquier vertedero, sino que va a ser adecuadamente tratado para separar sus componentes», explica Aitor Marcaide, uno de los gerentes de la firma. «Con esta iniciativa tratamos de abarcar todo el ciclo de vida de producto. Fabricamos siendo respetuosos con el entorno y las desechamos entregándolas a una empresa homologada, Recuperaciones Álvarez, de Zaldibar, que separa el aluminio del acero y de la baquelita para que todo se pueda reaprovechar en la fabricación de cualquier otra cosa, porque además son materiales muy versátiles», subraya su director comercial, Alberto Belandia.

Hasta el 15 de julio

Como tampoco ellos pueden dejar de lado el componente comercial han decidido que la campaña tenga un plazo de finalización cercano; el próximo día 15. «No podemos esperar que todos los clientes hagan el cambio por preocupación medioambiental así que hay que tratar de animarles a participar a través del descuento, y ese es un recurso que siempre funciona mejor si se establece una fecha tope, si existe una cierta sensación de apremio», señalan.

La firma ha repartido contenedores de cartón entre sus clientes (distribuidores) de una docena de comunidades autónomas para que éstos a su vez los coloquen en sus comercios. En total, las viejas sartenes se podrán entregar en 70 puntos de venta. Son ellos, los establecimientos, quienes establecen qué descuento final ofrecen al consumidor. «Nosotros a ellos les ofrecemos un 10%, pero son libres de establecer cuánto trasladan después al cliente final. Lo normal es que lo trasladen tal cual o que incluso se impliquen con la campaña y lo mejoren», señalan.

Pese a que los productos de Inoxibar también se pueden adquirir en grandes superficies, la firma ha optado por llevar la campaña únicamente a pequeños comercios. «Queríamos destacar su labor como prescriptores, como profesionales que conocen muy bien las características de los productos y saben recomendar a cada cliente lo más ajustado a sus necesidades. Darles además la oportunidad de explicar a los compradores qué hay que hacer con las sartenes viejas, que son el elemento que más rotación tiene en una cocina, e incluso encargarse de su recogida creemos que también a ellos les da un plus», subrayan.

Aún no saben cuántas sartenes recogerán pero esperan buenos resultados y de hecho ya se han animado a pensar en repetir iniciativa pero cambiando de protagonista; la próxima vez el plan de renovación y reciclaje se aplicará a las baterías de cocina, que aunando las de uso doméstico y las industriales aún siguen siendo el producto estrella de la casa. «Las sartenes, que son lo último que añadimos a nuestro catálogo de productos, están ya casi a la par y pronto las superarán», matiza Marcaide. Inoxibar, que inició su andadura hace ya casi 50 de la mano de Arsenio Matanzas y Luis Vergara fabricando perchas de acero inoxidable, facturó el año pasado cinco millones de euros realizando ventas en 34 países, principalmente de la Unión Europea. Cocineros como David de Jorge colaboran la firma en el desarrollo de nuevos productos. «Son nuestro banco de pruebas y nos ponen sobre la pista de novedades que se pueden incorporar», explican.